La fama de holgazanes, borrachines y amigos de lo ajeno que tienen los indios mapuches es parte del estigma y la confrontación que tienen los indígenas con los “blancos” de Santiago de Chile y centros urbanos. En la IX región de la Araucanía, esta la ciudad de Temuco donde conviven mapuches y blancos, pero cada uno por su lado, como ocurre en la comunidad de Silvia Cauca, donde los pobladores nada o poco quieren saber de los guámbianos, y unos a otros se descalifican.
Los conquistadores europeos al invadir y someter a los pueblos indígenas latinoamericanos nunca pudieron con los mapuches, pues no vivían en grupos, eran nómadas y carecían de un líder común que les diera una organización política como la que tenían los incas, chibchas o mayas. El escritor Alonso de Ercilla, escribió “La Araucana” donde da cuenta de las bárbaras guerras entre españoles y mapuches, texto que hace parte de las valiosas crónicas, testimonios y narraciones de la conquista. Hoy en día, en los parques de la ciudad están las estatuas de Lautaro y Caupolicán, los héroes de la novela de Ercilla, que siguen alimentando el mito del indígena guerrero e indomable. Pero los guerreros de ahora ya no usan caballos, lanzas y flechas; ahora sus formas de lucha y resistencia frente a la cultura del hombre blanco están en el internet, los periódicos escritos, los partidos políticos y las emisoras de radio, que les permiten orientar reivindicaciones varias, algunas referidas a la obtención de mejores condiciones de vida, más presupuesto del Estado y el respeto por la madre Tierra. Actos y acciones que son apoyados económicamente por “oenegés” europeas. Nada distinto al actuar de los indígenas paeces y coconucos del Cauca.
A pesar del smog, Temuco es una ciudad atractiva por lo limpia y ordenada. Y en sus grandes centros comerciales se pueden apreciar los nefatos efectos del tratado libre comercio (TLC) de Chile con Estados Unidos, en la medida que la mayoría de productos de alimentos y aseo son enlatados gringos con etiquetas en inglés, además de las tiendas de ropa usada “made en USA” de precios bajos y tallas extra-grandes. Pero sin duda, el mejor sitio para ir de compras es el Mercado Municipal donde se pueden ver lo más típico de la cultura mapuche. Objetos elaborados en madera como los “indios picaros”, bisutería de plata, vistosos ropajes confeccionados a mano, y “el merquén”, una especie de ají seco, ahumado y molido que hace parte de los secretos culinarios de la región. Con suerte, se podrán conocer los “huevos azules” de gallinas silvestres (únicos en el mundo) y que por su curiosidad y mito se venden a precio de oro. Eso sí, no hay que olvidar pasar por la “la mesa larga” del mercado a degustar unas buenas otras, y otras delicias del mar Pacífico.
Dicen que en Temuco nació Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, pero los de Parral lo discuten. Lo cierto es que el poeta vivió allí su niñez, y hoy, el Museo Nacional Ferroviario lleva el nombre del poeta en la medida que fue el lugar donde trabajó su padre. Para terminar mi crónica de viaje, recomiendo visitar el Estadio Municipal, darse un paseo por la Avenida Alemania y entrar al Museo Araucano, para tener una idea más completa de Temuco, su historia y sus gentes.
sábado, 5 de febrero de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
LA NOCHE DEL TRAPECISTA

El ‘trapecio’ de la inspiración
Sociales
EL LIBERAL
Escrito por Katherine Castañeda Romero
martes, 01 de febrero de 2011
Columnas publicadas en El Liberal hacen parte del libro de Marco Antonio Valencia Calle
Por sus 10 años de disciplina y ejercicio como columnista, el escritor Marco Antonio Valencia Calle presenta su libro ‘La noche del trapecista’.
FOTO: Dairo Ortega / EL LIBERAL
‘La noche del trapecista’ del escritor Marco Antonio Valencia Calle recoge una selección de 100 textos publicados en el transcurso de diez años de trabajo, y que han sido fundamentales en la estructuración del estilo de su autor.
“Ser columnista es como estar en un trapecio, un día hay que reconocer que hay cosas buenas en la ciudad, pero otro día hay que puntualizar en las actitudes que molestan, un día hay inspiración y otro no tanto. Y como seres humanos en el día somos unos y en la noche a la hora de escribir somos otros”.
De esta manera, el escritor Marco Antonio Valencia Calle explica la esencia de lo que contiene su más reciente libro ‘La noche del trapecista’, que lanzará en homenaje a los periodistas, el próximo 9 de febrero, en su fecha nacional.
Allí, Valencia Calle recopila 100 columnas, de más de 400 publicadas en los últimos 10 años en este medio de comunicación, como testimonio de ciudad.
“He recogido las columnas más llamativas, que tienen más humor, que se pueden leer en cualquier tiempo y circunstancia, una visión de la ciudad, mis preocupaciones más fundamentales”, agrega el autor.
Y asegura que esto le sirvió para hacer un balance y revisar su trabajo, “me di cuenta que tengo preocupaciones constantes, en especial con los temas de salud y educación, hay muchos artículos al respecto, pero también hay textos filosóficos que me han ayudado a hilvanar cómo son los patojos, los caucanos y los colombianos”, añade.
Las columnas tienen un tinte y un matiz literario y no están sujetas a fecha de publicación, para que, según Valencia, el texto que las comprende sea leído en cualquier momento y circunstancia.
Una de las características del ‘La noche del trapecista’ es que su prólogo fue escrito por 15 personas, quienes dieron su concepto sobre el trabajo del escritor.
Directores de medios de comunicación, escritores y miembros del gremio periodístico de la región aportaron su opinión.
Lo más satisfactorio
A lo largo de esta década de escritura, Marco Antonio Valencia Calle ha tenido muchas alegrías. La más importante, la reacción de la gente, “pues como dice Gabriel García Márquez, uno escribe para tener amigos y escribir en el periódico me ha permitido ganar muchos amigos, aunque también personas que no les gustan mis columnas, pero cuando manejo un tema espinoso, he logrado ver la tolerancia de los políticos y que mis inquietudes se convierten en proyectos banderas”, confiesa Valencia Calle.
Y gracias a esta aceptación, en 2011, para Semana Santa, el escritor presentará nuevos libros, además de la cuarta edición de ‘El profesor espantapájaros’ que ya es material pedagógico para los colegios.
El lanzamiento de la nueva publicación cambió de lugar. Ahora será en la Cámara de Comercio del Cauca, el 9 de febrero a las 7:00 p.m.
Dato curioso
Marco Antonio Valencia Calle se declara admirador de la pluma del escritor José Saramago (q.e.p.d.) y Abad Faciolince
Más en la web
www.manvalencia.blosgpot.com
miércoles, 26 de enero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
ALMAGUER, CAUCA
En Almaguer hay una mujer de ochenta años abandonada por sus hijos que recorre las calles con un manto negro en la cabeza, llega a los restaurantes y espera con paciencia que le brinden algún bocado; viéndole las arrugas sobre las arrugas y las historias que respiran en sus palabras, uno no puede dejar de pensar en la metáfora de “cien años de soledad”. Las calles principales son adoquinadas y en las esquinas no dice prohibido parquear, sino “Prohibido amarrar caballos”. En la iglesia principal hay una Virgen morena que hace milagros sorprendentes del cual dan fe y testimonio cientos de pobladores que le llenan de flores el altar. En los restaurantes el desayuno consiste en caldo de carne, arepa, arroz con carne frita o presa de pollo, un sabroso pan casero y un tazón de café con leche. El parque principal es un monumento al mal gusto: una plazoleta recién reconstruida en cemento y mal terminado que hace llorar por la nostalgia y el encanto de los parques tradicionales con árboles frondosos y bancas que invitaban a conversar. Hay otro lugar llamado “el parque del amor”, que más que parque, es un jardín de árboles bien cuidados y flores de excelsas fragancias, un lugar mágico que logra trastornar los sentidos y sus duendecillos hacen enamorar y vibrar hasta los huesos a quienes pasan por ahí. Hay también, una leyenda viva con su maldición incluida respecto a una iglesia abandonada, sin puertas y con el techo en el piso que sorprende a los turistas; dicen que debajo de ella hay túneles y tesoros y que una maldición no permite levantar la iglesia que se ha caído varias veces de manera extraña. Hay poetas que llevan el dolor y las alegrías de su pueblo en versos que cuidan celosamente y leen en jornadas escolares y en tertulias organizadas por la Casa de la Cultura. Hay músicos que dicen haber nacido junto con su flauta o sus tambores porque desde que tienen memoria hacen parte de las decenas de chirimías que hay en el municipio. Hay una torre esperpéntica de telefonía celular que se tira la belleza del paisaje de un plumazo… y hace preguntar a los extraños cómo la subieron y por qué sus pobladores dejaron que hicieran semejante monstruosidad justamente allí. Hay un recuerdo latente y palabras agradecidas para con las monjas franciscanas que ya se fueron, pero que durante años rigieron la educación de señoritas en el pueblo. Hay un Señor payaso que acompañado de su hijo es capaz de devolvernos la fe, la risa y la alegría; porque a pesar de los pesares, Almaguer es un pueblo de ensueño, un paraíso en una tierra donde hay esperanzas, muchas esperanzas andando por ahí.
domingo, 23 de enero de 2011
LOS CARNAVALES DE PIPIAN Y LOS JUEGOS CON AGUA


Fotos: El Liberal
Por MARCO ANTONIO VALENCIA
Vuelvo y felicito a la Administración Municipal por la organización de las Fiestas de Pubenza. Pero…, seguimos insistiendo, la comunidad debe responder con “cultura ciudadana” a las convocatorias y eventos públicos que se realizan.
Por ejemplo, sigue siendo un lunar de los carnavales los juegos con agua. Que si en otrora fueron divertidos, hoy son un despropósito desde todas las perspectivas.
Es cierto que el agua –todavía- sigue siendo un bien de dominio público, pero por culpa de la deforestación, la contaminación, la sobre explotación acuífera, el calentamiento global, y el uso de herbicidas, además del considerable aumento de la población… a nivel mundial se prohíbe y se sanciona su desperdicio.
En consecuencia, en Popayán tenemos que redefinir el concepto de “carnaval tirando agua” que existe en el sentir popular de algunos patojos. Las fiestas de Pubenza con guerras de agua para el jolgorio están causando daños al ecosistema, atentan contra el turismo, el comercio, la salud, la seguridad física y el derecho de la libre locomoción de muchas personas que se auto-secuestran por esos días… donde por culpa del juego se presentan accidentes, riñas, abusos físicos y daños a los bienes públicos y privados.
Aventar agua -y harina a los ojos del vecino-, en carnavales no es un una costumbre cívica tradicional, ni un derecho, ni una necesidad vital; se equivocan los que así piensan. Por eso, hay que re- educar en la casa, en la escuela y desde las instituciones para que esto no siga ocurriendo. Estas fiestas nuestras de los eneros de cada año deben y pueden mejorar. Es por eso que tenemos que implementar un “Estatuto para el uso del agua” dentro de las normas del Plan de Ordenamiento Territorial –POT-, que implique educación ambiental y las sanciones correspondientes a quienes desperdicien el agua en cualquier momento y lugar.
jueves, 20 de enero de 2011
MERCADERES, CAUCA
En Mercaderes Cauca todavía la gente se despierta con la paz del trinar de los pájaros y el cantar nítido de los gallos. Pero igual, desde tiempos inmemoriales, es rara la semana que no se acuestan con la noticia de un muerto o un asesinato. Es un pueblo con una larga historia de violencia que tiene que ver con asuntos de mafias, paramilitares, delincuencia común, venganzas familiares y el genio atravesado y celoso de sus gentes. Los viejos de antes, llegaron a decir que era un pueblo donde se trancaban las puertas con muertos; y durante años, muchos justificaron los asesinatos selectivos con argumentos de limpieza social, el que la hace la paga, el ojo por ojo; y el desacato absoluto a las autoridades. Un habitante me dice que el nivel de violencia no ha bajado, sino que en los municipios cercanos los índices criminales han crecido.
Muchos niños mercadereños, a estas alturas del siglo XXI todavía anhelan ser grandes para tener una metralleta que les de poder, y por allí mismo, lograr que los demás los respeten, le teman, lo envidien (y las mujeres) lo quieran. Y si hoy no andan armados, cuando sean grandes serán como sus héroes: policías, soldados, o… mafiosos.
Es un pueblo de mayorías cristianas a pesar de la docena de cultos religiosos que andan enganchando cristianos arrepentidos o ateos indecisos; pero a las jovencitas de hoy no les gusta casarse por religión alguna. Quieren vivir con sus parejas así no más, sin amarres. Y el madresolterismo con padres que responden, parece ser un destino normal, así como irse a aventurar a Cali, o tener la oportunidad maravillosa de subemplearse en la alcaldía. Pocos jóvenes por la pobreza (o la pereza de calentanos que les corre pierna arriba, me dice un padre de familia), aspiran a la universidad, terminado su bachillerato.
Es un pueblo donde todavía quedan familias originales viviendo en caserones con abuelas matriarcales que hacen oficio hogareño todo el día, en contraste de las numerosas flotas llenas de personas desplazadas del Putumayo (y otras regiones), que han llegado en los últimos años para quedarse en barrios nuevos y casas de dimensiones normales. Con los desplazados el pueblo ha crecido, pero por culpa de ellos, dicen algunos, los racionamientos de agua son más largos; y si bien se han abierto otros negocios y el pueblo tiene más movimiento, “con esa gente” han aparecido atracadores y “la seguridad y tranquilidad” de antaño, ya no es la misma. Aún así, durante el día, todas las puertas que dan a la calle permanecen abiertas, y en la mañana, como decía, de todos los solares cantan los gallos y los pájaros…
Muchos niños mercadereños, a estas alturas del siglo XXI todavía anhelan ser grandes para tener una metralleta que les de poder, y por allí mismo, lograr que los demás los respeten, le teman, lo envidien (y las mujeres) lo quieran. Y si hoy no andan armados, cuando sean grandes serán como sus héroes: policías, soldados, o… mafiosos.
Es un pueblo de mayorías cristianas a pesar de la docena de cultos religiosos que andan enganchando cristianos arrepentidos o ateos indecisos; pero a las jovencitas de hoy no les gusta casarse por religión alguna. Quieren vivir con sus parejas así no más, sin amarres. Y el madresolterismo con padres que responden, parece ser un destino normal, así como irse a aventurar a Cali, o tener la oportunidad maravillosa de subemplearse en la alcaldía. Pocos jóvenes por la pobreza (o la pereza de calentanos que les corre pierna arriba, me dice un padre de familia), aspiran a la universidad, terminado su bachillerato.
Es un pueblo donde todavía quedan familias originales viviendo en caserones con abuelas matriarcales que hacen oficio hogareño todo el día, en contraste de las numerosas flotas llenas de personas desplazadas del Putumayo (y otras regiones), que han llegado en los últimos años para quedarse en barrios nuevos y casas de dimensiones normales. Con los desplazados el pueblo ha crecido, pero por culpa de ellos, dicen algunos, los racionamientos de agua son más largos; y si bien se han abierto otros negocios y el pueblo tiene más movimiento, “con esa gente” han aparecido atracadores y “la seguridad y tranquilidad” de antaño, ya no es la misma. Aún así, durante el día, todas las puertas que dan a la calle permanecen abiertas, y en la mañana, como decía, de todos los solares cantan los gallos y los pájaros…
LA NOCHE DEL TRAPECISTA
Era una noche de aburrimientos repetidos cuando Lupe (que puede llamarse Patricia o Sandra, o de cualquier manera) llamó a un numerito telefónico que apareció en el diario de su preferencia (que puede ser El Tiempo, El Liberal, el Diario del Sur o simple y llanamente El Espacio). El aviso en cuestión hacia referencia “a masajista a domicilio”, que en la mayoría de las veces, todos sabemos, es prostitución a domicilio (aclaro, digo en la mayoría de las veces, porque siempre hay excepciones a la regla. A veces no son masajistas, son ladrones profesionales a los cuales uno llama de manera inocente, prepara aceites, comida, vino y todos esos juguetitos para la acción relajante y resulta que lo que llega es un atracador a domicilio y nos deja con la baba en la boca y sin un centavo para llamar siquiera a la policía. Y lo peor, son ladrones tan pulcros y tan... que ni siquiera se atreven a violar a sus víctimas).
Bueno, Lupe o Patricia, o como se llame la fulana... llama al masajista, pero también llama a su mejor amiga para contarle que esa noche no piensa pasarla de aburrida anhelando la llegada de un príncipe azul, que nunca llega, porque por los pueblos los príncipes azules no asoman y cuando las señoras de pueblo van a las capitales, los príncipes azules no las voltean a ver, porque a ellos no les gusta las pueblerinas, entonces siempre les toca conformarse con un príncipe hechizo, es decir con un marido de pueblo de buena familia y dinero heredado... y todos sabemos que esos holgazanes de las familias de bien, que no son capaces de hacer plata por sí solos tampoco son capaces de hacer feliz a nadie, ni siquiera a su mujer los once minutos que debería durar –según Paulo Cohelo- una jornada conyugal normalita. Conclusión, la mujer, sin príncipe y sin sexo y peor, sin nada qué hacer, se aburre. Y el aburrimiento, como el ocio, es la madre de todos los vicios, desvaríos y prosmicuidades.
Bien, entonces la señora llama a su mejor amiga y le cuenta, porque el chisme es otra turbia pasión de las mujeres desocupadas que además de anhelar un príncipe brusco que las maltrate tipo tele-bobela mexicana “pasión de gavilanes”, andan mirando avisos de prensa para buscar masajistas a riesgo...
La amiga le cuenta a sus otras amigas y entonces mucha gente anda pendiente del asunto -menos el marido de la señora, pobre cornudo inocente-, y todas dicen respecto a su amiga entre risitas que disculpan “es que esa es una loca”, pero a muchas se les hace la boca agua por esa locura (sí es que ya no tienen su locura por allí con su tinieblo consolador de turno); Y partiendo de las premisas que toda mujer mal asistida en cama conyugal busca consuelo a domicilio y, que según el actor colombiano Robinsón Díaz, todas las mujeres que anhelan “una pasión de gavilán” con príncipe latinoamericano es que esta mal tirada (o mal maltratadas, según la feminista francesa Florens Thomas) la cosa se pone color de hormiga para el orgullo masculino.
A todo ese cuento queda el consuelo de los grandes pensadores como Voltaire que intentaba justificar los cuernos de su amante Châtelet (ojo, no de su mujer, sino de su amante) diciendo que toda mujer tiene espíritu libertino y alma de cortesana y no hay que darle más vueltas al asunto. Por ello respetarlas y amarlas con locura y desenfreno queda en el territorio de los poetas, los ilusos y los tontos (Y ojo poeta, iluso y tonto no son sinónimos, aunque en la practica, así parezca).
Bueno, a veces hay maridos que sabiéndose cornudos sacan revolver y ¡pum, pum! arman crimen y chisme pasional. Hombres cegados por el amor que no logran entender que ellas los aman a pesar de sus ronquidos, su barriga de camionero o su chequera menguada, y simplemente se han conseguido “un masajista” para desaburrirse en un pueblo donde no hay nada qué hacer,
Bueno, seguimos: “Era una noche de aburrimientos repetidos cuando Lupe...”
Bueno, Lupe o Patricia, o como se llame la fulana... llama al masajista, pero también llama a su mejor amiga para contarle que esa noche no piensa pasarla de aburrida anhelando la llegada de un príncipe azul, que nunca llega, porque por los pueblos los príncipes azules no asoman y cuando las señoras de pueblo van a las capitales, los príncipes azules no las voltean a ver, porque a ellos no les gusta las pueblerinas, entonces siempre les toca conformarse con un príncipe hechizo, es decir con un marido de pueblo de buena familia y dinero heredado... y todos sabemos que esos holgazanes de las familias de bien, que no son capaces de hacer plata por sí solos tampoco son capaces de hacer feliz a nadie, ni siquiera a su mujer los once minutos que debería durar –según Paulo Cohelo- una jornada conyugal normalita. Conclusión, la mujer, sin príncipe y sin sexo y peor, sin nada qué hacer, se aburre. Y el aburrimiento, como el ocio, es la madre de todos los vicios, desvaríos y prosmicuidades.
Bien, entonces la señora llama a su mejor amiga y le cuenta, porque el chisme es otra turbia pasión de las mujeres desocupadas que además de anhelar un príncipe brusco que las maltrate tipo tele-bobela mexicana “pasión de gavilanes”, andan mirando avisos de prensa para buscar masajistas a riesgo...
La amiga le cuenta a sus otras amigas y entonces mucha gente anda pendiente del asunto -menos el marido de la señora, pobre cornudo inocente-, y todas dicen respecto a su amiga entre risitas que disculpan “es que esa es una loca”, pero a muchas se les hace la boca agua por esa locura (sí es que ya no tienen su locura por allí con su tinieblo consolador de turno); Y partiendo de las premisas que toda mujer mal asistida en cama conyugal busca consuelo a domicilio y, que según el actor colombiano Robinsón Díaz, todas las mujeres que anhelan “una pasión de gavilán” con príncipe latinoamericano es que esta mal tirada (o mal maltratadas, según la feminista francesa Florens Thomas) la cosa se pone color de hormiga para el orgullo masculino.
A todo ese cuento queda el consuelo de los grandes pensadores como Voltaire que intentaba justificar los cuernos de su amante Châtelet (ojo, no de su mujer, sino de su amante) diciendo que toda mujer tiene espíritu libertino y alma de cortesana y no hay que darle más vueltas al asunto. Por ello respetarlas y amarlas con locura y desenfreno queda en el territorio de los poetas, los ilusos y los tontos (Y ojo poeta, iluso y tonto no son sinónimos, aunque en la practica, así parezca).
Bueno, a veces hay maridos que sabiéndose cornudos sacan revolver y ¡pum, pum! arman crimen y chisme pasional. Hombres cegados por el amor que no logran entender que ellas los aman a pesar de sus ronquidos, su barriga de camionero o su chequera menguada, y simplemente se han conseguido “un masajista” para desaburrirse en un pueblo donde no hay nada qué hacer,
Bueno, seguimos: “Era una noche de aburrimientos repetidos cuando Lupe...”
domingo, 16 de enero de 2011
Los carnavales de pipián y el puente del Humilladero
por: Marco Antonio Valencia Calle
Hay que felicitar a la Administración Municipal de Popayán por la organización de Común-arte, pero… tenemos que advertir que el uso de El Puente del Humilladero como Concha Acústica para conciertos musicales no es el más adecuado, y la alcaldía, además de sentar un mal precedente, puso en peligro la vida de miles de asistentes a este evento.
Pero vamos por partes. Primero: Debo aclarar que los carnavales de enero en Popayán se denominan “Las fiestas de Pubenza”, pero se me ha ocurrido llamarlas “los carnavales de Pipían” porque la palabreja “pipián” me parece más castiza para comentar los “chicharrones” incómodos del evento…
Segundo: debo explicar que Común-arte es el espacio creado por la alcaldía de Popayán para incentivar el arte en los niños y jóvenes de los barrios populares. Los ganadores en reñidos eventos de canto, baile, coreografía, teatro y otras disciplinas, se disputan como premio la oportunidad de participar en la final que se realiza en el mes de enero durante “Las Fiestas de Pubenza”. Final que se transmite por televisión, descubre talentos y ofrece premios. Y este año en “El Puente del Humilladero” vimos artistas sorprendentes, que gracias a Común-arte ya no seguirán en el anonimato.
Tercero: Hay que recordar que Popayán no tiene escenarios para la realización de conciertos musicales, y debe acudir a la plaza de toros o al estadio que, por ser sitios privados los alquilan caros. Entonces se recurre a escenarios bajo el control de la alcaldía como el Coliseo (no apto para eventos musicales), o el Teatro Valencia (no apto para eventos populares), y los parques. Dentro de los parques tenemos el parque Julio Arboleda donde esta El Puente del Humilladero, que por desgaste de los años tiene fracturas peligrosísimas, y por el mal uso que se le está dando, sin querer queriendo, se está dañando uno de los monumentos patrimoniales más grandes e importantes de la ciudad y de América Latina.
Cuarto: En los últimos meses la alcaldía no quiso prestarle el Puente a la Corporación Cultura Viva para hacer conciertos juveniles llamados “jueves de puente” por las quejas de los vecinos, pero deja un mal precedente administrativo organizando allí sus propios conciertos, como los de Común-arte.
Quinto: El Doctor en antropología Hernán Torres, en documento remitido a la alcaldía el 20 de octubre del 2010 al señor alcalde de Popayán Ramiro Navia le advierte que no se puede seguir usando el Humilladero para conciertos en aras de prevenir una tragedia. Que El Humilladero hoy día tiene dos fracturas graves en sus arcos centrales por culpa de los impactos de la acústica de los conciertos que allí se han realizado. Que el puente tiene 137 años, y es un trabajo de mampostería sin hierro en los arcos ni en los barandales, y sus pretiles están fijados únicamente con argamasa.
Sexto: Si el Humilladero y los parques que tenemos no sirven para realizar conciertos, esta ciudad en tránsito a la modernidad, debe pensar en la construcción de escenarios adecuados para la realización de eventos públicos; pero mientras tanto, es deber de la Alcaldía hacer esfuerzos para preservar las edificaciones que nos dan lustro y reconocimiento mundial… de la misma manera que debe atender la denuncia del Doctor Hernán Torres, en aras de un “bienestar para todos”, como reza el slogan de turno.
Hay que felicitar a la Administración Municipal de Popayán por la organización de Común-arte, pero… tenemos que advertir que el uso de El Puente del Humilladero como Concha Acústica para conciertos musicales no es el más adecuado, y la alcaldía, además de sentar un mal precedente, puso en peligro la vida de miles de asistentes a este evento.
Pero vamos por partes. Primero: Debo aclarar que los carnavales de enero en Popayán se denominan “Las fiestas de Pubenza”, pero se me ha ocurrido llamarlas “los carnavales de Pipían” porque la palabreja “pipián” me parece más castiza para comentar los “chicharrones” incómodos del evento…
Segundo: debo explicar que Común-arte es el espacio creado por la alcaldía de Popayán para incentivar el arte en los niños y jóvenes de los barrios populares. Los ganadores en reñidos eventos de canto, baile, coreografía, teatro y otras disciplinas, se disputan como premio la oportunidad de participar en la final que se realiza en el mes de enero durante “Las Fiestas de Pubenza”. Final que se transmite por televisión, descubre talentos y ofrece premios. Y este año en “El Puente del Humilladero” vimos artistas sorprendentes, que gracias a Común-arte ya no seguirán en el anonimato.
Tercero: Hay que recordar que Popayán no tiene escenarios para la realización de conciertos musicales, y debe acudir a la plaza de toros o al estadio que, por ser sitios privados los alquilan caros. Entonces se recurre a escenarios bajo el control de la alcaldía como el Coliseo (no apto para eventos musicales), o el Teatro Valencia (no apto para eventos populares), y los parques. Dentro de los parques tenemos el parque Julio Arboleda donde esta El Puente del Humilladero, que por desgaste de los años tiene fracturas peligrosísimas, y por el mal uso que se le está dando, sin querer queriendo, se está dañando uno de los monumentos patrimoniales más grandes e importantes de la ciudad y de América Latina.
Cuarto: En los últimos meses la alcaldía no quiso prestarle el Puente a la Corporación Cultura Viva para hacer conciertos juveniles llamados “jueves de puente” por las quejas de los vecinos, pero deja un mal precedente administrativo organizando allí sus propios conciertos, como los de Común-arte.
Quinto: El Doctor en antropología Hernán Torres, en documento remitido a la alcaldía el 20 de octubre del 2010 al señor alcalde de Popayán Ramiro Navia le advierte que no se puede seguir usando el Humilladero para conciertos en aras de prevenir una tragedia. Que El Humilladero hoy día tiene dos fracturas graves en sus arcos centrales por culpa de los impactos de la acústica de los conciertos que allí se han realizado. Que el puente tiene 137 años, y es un trabajo de mampostería sin hierro en los arcos ni en los barandales, y sus pretiles están fijados únicamente con argamasa.
Sexto: Si el Humilladero y los parques que tenemos no sirven para realizar conciertos, esta ciudad en tránsito a la modernidad, debe pensar en la construcción de escenarios adecuados para la realización de eventos públicos; pero mientras tanto, es deber de la Alcaldía hacer esfuerzos para preservar las edificaciones que nos dan lustro y reconocimiento mundial… de la misma manera que debe atender la denuncia del Doctor Hernán Torres, en aras de un “bienestar para todos”, como reza el slogan de turno.
miércoles, 12 de enero de 2011
LOS SOBREVIVIENTES DEL FIN DEL MUNDO
Abrí la puerta, y al tiempo que me santiguaba la tierra comenzó a mecerse como si debajo estuviera el mar queriendo hacer olas. Desde la esquina de la carrera catorce con calle primera vi como el barrio Cadillal se fue desboronando como si sus casas fueran de arena, de la tienda de la esquina un hombre salió corriendo para encontrarse con un chorro de ladrillos que lo aplastaron de inmediato, un automóvil rojo perdió el control, dio una voltereta completa y quedó a dos metros de mi lugar, cuando volví la vista a mi casa estaba desplomandose lentamente, lo suficientemente lento como para permitir que mi padre saliera cual héroe cargando a mis dos hermanos semidesnudos y mi madre inválida del susto. Ellos que salen y la casa que se termina de desplomar levantando un hongo de polvo y dejándonos sin nada, con miedo y una angustia sin nombre.
Pensé que éramos sobrevivientes del fin del mundo.
La madre de mi padre, la abuela Leticia, que se había venido de la finca a pasar la Semana Santa con nosotros estaba en misa, y la primera preocupación de todos fue ir a buscarla. Corrimos a la Iglesia del Cadillal, pero ahí no había nadie, alguien dijo que la misa de ocho era en San Francisco. En el camino, por la calle cuarta subiendo hasta el parque Caldas no encontramos más que escombros, polvo, llanto, gritos y dolor por doquier. La gente a nuestro paso nos pedía ayuda para desenterrar o cargar a sus muertos o heridos y la confusión era total. Mi hermano vomitaba y mi hermanita gritaba histérica a cada escena macabra que nos topábamos, mi madre entró en shock, tenía el color de la muerte en su rostro y sus mandíbulas duras nos asustaban. Mi padre daba zancadas inmensas llevando sobre sus hombros por un lado a mamá y por el otro a mi hermano. De la puerta de la iglesia San Francisco salían nubes inmensas de polvo y cuando menos le esperábamos, de entre ellas, como si fuera un ángel o un fantasma salió el padre Marín tosiendo y sacudiéndose la sotana. Fue él quien nos detuvo y nos dijo que toda la gente estaba en la catedral, que adentro no había nadie.
Eran minutos desesperantes, intensos, dolorosos... en la catedral ya la gente estaba organizada en una cadena humana sacando escombros y cuerpos, y pedazos de cuerpos. Entonces mi padre entró y busco a la abuela. A esas alturas mi hermano tenía los pies sangrantes y mi hermanita se había desmayado dos veces. Yo estaba uniformado de Scout, pues esa Semana Santa prestaba mis servicios de ciudadano como guía de turismo. Ser Scout me salvo la vida. Cada que el dolor, el miedo y la confusión intentaban ganarme la partida, me aferraba duro a la pañoleta, le oraba a san Jorge y me repetía mis deberes y principios aprendidos bajo la tutela del escultismo.
De pronto llegó mi padre con la noticia, la cúpula de la Catedral se había desprendido y la abuela estaba allí. Entonces, como pudo se volvió a echar a la familia a los hombros y nos fuimos en busca de mi abuela Carola. Allá los daños eran menores, todos estaban vivos y pudimos sobrevivir a la histeria de mis tías. La Abuela Leticia, la dueña de un universo más grande que Macondo murió ese 31 de marzo de 1983 en la Catedral de Popayán. Mi padre enloqueció por días. La perdida de todos nuestros bienes, de la casa, haber quedado en la inopia, de vivir de arrimados y hacinados por meses, a nadie le importó.
Gracias a la abuela Carola, otra matrona que no le come cuanto a la adversidad, una mujer sin miedos y sin perezas para trabajar pudimos sobrevivir sicológica y físicamente. La abuela se hizo cargo de todo y de todos. En su casa dormíamos hasta 20 personas entre hijos, nietos y bisnietos. Sus almuerzos familiares de domingo se volvieron de todos los días. Por meses asistimos a su casa una tropa cercana a cien comensales entre parientes y amigos. La entereza, firmeza y ejemplo de la abuela y mis padres hicieron que para mis primos, hermanos y yo, la tragedia no fuera para siempre, que la sonrisa volviera a nuestros rostros, y que por sobre todas las cosas, le diéramos gracias a Dios por habernos permitido conservar la vida y la unidad familiar a pesar de los pesares, del dolor y la tragedia, de la tragedia y de la muerte.
Pensé que éramos sobrevivientes del fin del mundo.
La madre de mi padre, la abuela Leticia, que se había venido de la finca a pasar la Semana Santa con nosotros estaba en misa, y la primera preocupación de todos fue ir a buscarla. Corrimos a la Iglesia del Cadillal, pero ahí no había nadie, alguien dijo que la misa de ocho era en San Francisco. En el camino, por la calle cuarta subiendo hasta el parque Caldas no encontramos más que escombros, polvo, llanto, gritos y dolor por doquier. La gente a nuestro paso nos pedía ayuda para desenterrar o cargar a sus muertos o heridos y la confusión era total. Mi hermano vomitaba y mi hermanita gritaba histérica a cada escena macabra que nos topábamos, mi madre entró en shock, tenía el color de la muerte en su rostro y sus mandíbulas duras nos asustaban. Mi padre daba zancadas inmensas llevando sobre sus hombros por un lado a mamá y por el otro a mi hermano. De la puerta de la iglesia San Francisco salían nubes inmensas de polvo y cuando menos le esperábamos, de entre ellas, como si fuera un ángel o un fantasma salió el padre Marín tosiendo y sacudiéndose la sotana. Fue él quien nos detuvo y nos dijo que toda la gente estaba en la catedral, que adentro no había nadie.
Eran minutos desesperantes, intensos, dolorosos... en la catedral ya la gente estaba organizada en una cadena humana sacando escombros y cuerpos, y pedazos de cuerpos. Entonces mi padre entró y busco a la abuela. A esas alturas mi hermano tenía los pies sangrantes y mi hermanita se había desmayado dos veces. Yo estaba uniformado de Scout, pues esa Semana Santa prestaba mis servicios de ciudadano como guía de turismo. Ser Scout me salvo la vida. Cada que el dolor, el miedo y la confusión intentaban ganarme la partida, me aferraba duro a la pañoleta, le oraba a san Jorge y me repetía mis deberes y principios aprendidos bajo la tutela del escultismo.
De pronto llegó mi padre con la noticia, la cúpula de la Catedral se había desprendido y la abuela estaba allí. Entonces, como pudo se volvió a echar a la familia a los hombros y nos fuimos en busca de mi abuela Carola. Allá los daños eran menores, todos estaban vivos y pudimos sobrevivir a la histeria de mis tías. La Abuela Leticia, la dueña de un universo más grande que Macondo murió ese 31 de marzo de 1983 en la Catedral de Popayán. Mi padre enloqueció por días. La perdida de todos nuestros bienes, de la casa, haber quedado en la inopia, de vivir de arrimados y hacinados por meses, a nadie le importó.
Gracias a la abuela Carola, otra matrona que no le come cuanto a la adversidad, una mujer sin miedos y sin perezas para trabajar pudimos sobrevivir sicológica y físicamente. La abuela se hizo cargo de todo y de todos. En su casa dormíamos hasta 20 personas entre hijos, nietos y bisnietos. Sus almuerzos familiares de domingo se volvieron de todos los días. Por meses asistimos a su casa una tropa cercana a cien comensales entre parientes y amigos. La entereza, firmeza y ejemplo de la abuela y mis padres hicieron que para mis primos, hermanos y yo, la tragedia no fuera para siempre, que la sonrisa volviera a nuestros rostros, y que por sobre todas las cosas, le diéramos gracias a Dios por habernos permitido conservar la vida y la unidad familiar a pesar de los pesares, del dolor y la tragedia, de la tragedia y de la muerte.
lunes, 10 de enero de 2011
Los carnavales de Pipián
Por: Marco Antonio Valencia
Felicitaciones a la Administración Municipal por el esfuerzo en la organización de las Fiestas de Pubenza. Pero… seguimos insistiendo, este Carnaval nuestro de cada año, no puede seguir siendo escuela de improvisaciones, teatro del vandalismo, suerte de desafueros, desperdicio de agua potable, pretexto para dañar el bien público, burla para los abuelos que reclaman respeto a sus derechos fundamentales, conflicto de vecinos, cosecha de embarazos indeseados, agosto de cacos, panteón de intoxicaciones, feria de accidentes. No señores, esto puede mejorar.
Este carnaval nuestro puede llegar a ser de interés turístico internacional, generadora de ingresos y bienestar, de exhibición de cultura, folclor y lúdica sana. Y los payaneses sabemos de eso, no es gratis tener en nuestra agenda anual eventos como la Semana Santa y un Festival Gastronómico en los referentes del turismo mundial, con reconocimiento de la Unesco.
Excelentes agrupaciones musicales con artistas de antología. Magnificas las carrozas. Bellísimas las reinas. Deslumbrantes los equinos. Excepcional el trabajo de los organizadores. Pero señores, poco de civismo se vio por allí. Y muy, pero muy poca cultura ciudadana a la hora de celebrar y compartir. Y que pena, pero hay que decirlo, es culpa de la administración municipal que tiene en su organigrama una Secretaria de Educación, una Coordinación de Cultura y una Junta pro Carnavales y durante todo el año no hacen nada, pero nada es nada… para enseñar a vivir un evento público.
Es cierto que los carnavales se inventaron para darle vía libre a los desafueros humanos y han sido pretexto para que afloren los bajos instintos del hombre; y para que la gente beba, fume, coma, se trabe, fornique y grite lo que le dé la gana antes de que lleguen los cuarenta días de la Cuaresma Cristiana que inicia el miércoles de ceniza y termina el Jueves Santo. Cuarenta días donde se debería tener abstinencia sexual y deberíamos dedicarnos a fortalecer nuestras creencias con reflexión, oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días para pedir perdón por los desafueros vividos en los carnavales porque “el que reza y empata”, será perdonado y llegará al cielo (jummmm!)
Pero los pueblos evolucionan, la civilización hace presencia y los días de energúmenos violadores enmascarados en las calles de pueblos de bárbaros en días de carnaval ya no son aceptables. Los desafueras cercanos al espíritu del bandido deben ser censurados y señalados.
Hoy en día los carnavales en el mundo son pretexto para que las alcaldías, los empresarios, los gremios económicos y los responsables del turismo fomenten además del goce y la fiesta, la economía de sus pueblos. Hace falta salir más allá de la piedra norte de Popayán para darse cuenta que existen carnavales exitosos, seguros, artísticos, cultos y generadores de divisas como en Barranquilla, Rio de Janeiro, Pasto, Venecia, Riosucio, Madrid, para citar tan solo algunos ejemplos.
Así como existe una Junta Pro Semana Santa y una Corporación Gastronómica trabajado todo el año, sería bueno la creación de una Junta Pro Carnavales de Pubenza de carácter mixto funcionando todo el año en pro de fomentar la cultura ciudadana para los eventos masivos de la ciudad cada año.
Ah, y es muy lamentable que los funcionarios públicos responsables de la cultura, el Acueducto y la seguridad, minimicen y desdeñen las justas quejas y los reclamos ciudadanos. Es de caballeros aceptar que hubo lunares y despropósito, y de profesionales indicar que se van a corregir.
Felicitaciones a la Administración Municipal por el esfuerzo en la organización de las Fiestas de Pubenza. Pero… seguimos insistiendo, este Carnaval nuestro de cada año, no puede seguir siendo escuela de improvisaciones, teatro del vandalismo, suerte de desafueros, desperdicio de agua potable, pretexto para dañar el bien público, burla para los abuelos que reclaman respeto a sus derechos fundamentales, conflicto de vecinos, cosecha de embarazos indeseados, agosto de cacos, panteón de intoxicaciones, feria de accidentes. No señores, esto puede mejorar.
Este carnaval nuestro puede llegar a ser de interés turístico internacional, generadora de ingresos y bienestar, de exhibición de cultura, folclor y lúdica sana. Y los payaneses sabemos de eso, no es gratis tener en nuestra agenda anual eventos como la Semana Santa y un Festival Gastronómico en los referentes del turismo mundial, con reconocimiento de la Unesco.
Excelentes agrupaciones musicales con artistas de antología. Magnificas las carrozas. Bellísimas las reinas. Deslumbrantes los equinos. Excepcional el trabajo de los organizadores. Pero señores, poco de civismo se vio por allí. Y muy, pero muy poca cultura ciudadana a la hora de celebrar y compartir. Y que pena, pero hay que decirlo, es culpa de la administración municipal que tiene en su organigrama una Secretaria de Educación, una Coordinación de Cultura y una Junta pro Carnavales y durante todo el año no hacen nada, pero nada es nada… para enseñar a vivir un evento público.
Es cierto que los carnavales se inventaron para darle vía libre a los desafueros humanos y han sido pretexto para que afloren los bajos instintos del hombre; y para que la gente beba, fume, coma, se trabe, fornique y grite lo que le dé la gana antes de que lleguen los cuarenta días de la Cuaresma Cristiana que inicia el miércoles de ceniza y termina el Jueves Santo. Cuarenta días donde se debería tener abstinencia sexual y deberíamos dedicarnos a fortalecer nuestras creencias con reflexión, oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días para pedir perdón por los desafueros vividos en los carnavales porque “el que reza y empata”, será perdonado y llegará al cielo (jummmm!)
Pero los pueblos evolucionan, la civilización hace presencia y los días de energúmenos violadores enmascarados en las calles de pueblos de bárbaros en días de carnaval ya no son aceptables. Los desafueras cercanos al espíritu del bandido deben ser censurados y señalados.
Hoy en día los carnavales en el mundo son pretexto para que las alcaldías, los empresarios, los gremios económicos y los responsables del turismo fomenten además del goce y la fiesta, la economía de sus pueblos. Hace falta salir más allá de la piedra norte de Popayán para darse cuenta que existen carnavales exitosos, seguros, artísticos, cultos y generadores de divisas como en Barranquilla, Rio de Janeiro, Pasto, Venecia, Riosucio, Madrid, para citar tan solo algunos ejemplos.
Así como existe una Junta Pro Semana Santa y una Corporación Gastronómica trabajado todo el año, sería bueno la creación de una Junta Pro Carnavales de Pubenza de carácter mixto funcionando todo el año en pro de fomentar la cultura ciudadana para los eventos masivos de la ciudad cada año.
Ah, y es muy lamentable que los funcionarios públicos responsables de la cultura, el Acueducto y la seguridad, minimicen y desdeñen las justas quejas y los reclamos ciudadanos. Es de caballeros aceptar que hubo lunares y despropósito, y de profesionales indicar que se van a corregir.
martes, 4 de enero de 2011
LOS SACRIFICADOS
por: Marco Antonio Valencia
Para que la sonrisa de la navidad, fiestas de año nuevo y festejos de carnavales fueran posible, hubo mucha gente que debió sacrificar su bienestar personal. Para que la madre pudiera abrazar a sus hijos que viven lejos, para que los nietos volvieran a la finca de los abuelos. Para que la familia se pudiera reunir de nuevo alrededor de una cena, un baile o un familiar enfermo; hubo mucha, pero mucha gente que debió trabajar sin descanso dejando de lado sus ganas particulares de estar de vacaciones, celebrar o visitar a sus familias.
En nombre de todos los colombianos los felicitamos a todos ellos, pero especialmente a los miles de soldados de la patria, que por su sacrificio y abnegación lograron darnos seguridad. A los miles de agentes de policía que estuvieron pendientes como ángeles de la guarda para que muchos colombianos tuviéramos una navidad y un comienzo de año fuera de los peligros que siempre nos amenazan. Gracias al ejército y la policía nacional, hoy mucha gente podemos contar el cuento, estamos vivos, pudimos viajar, celebrar, encontrarnos con nuestra familia, renovar energías, descansar, tener vacaciones.
Sin la policía y el ejército trabajando por todos y cada uno de los colombianos, otro sería el destino de mucha gente. Gracias a ellos tuvimos menos accidentes de tránsito, menos niños quemados con pólvora, más gente libre de secuestros, asesinatos y robos. Policías y soldados han demostrado con su sacrificio que son hombres de acero, que tienen palabra de hombres, porque con su actitud y sacrificio han logrado honrar sus juramentos de proteger la vida y bienes de todos los colombianos.
El tiempo que ellos le han robado a sus amores, a su familia, a sus sentimientos, a sus propios destinos, no tiene compensación. Tiempo que se va no vuelve dice un dicho popular, pero la gratitud de todo una nación hacia ellos, es una energía positiva que se les envía y les debe llenar de bendiciones. Nuestro agradecimiento es una oración inmensa que por la ley de la vida se les debe multiplicar, porque nos nace del corazón.
Además de los miembros de las fuerzas armadas, la policía y la gente que trabaja en las empresas de seguridad, tenemos a toda esa gran familia del sector salud. Ellos también pusieron su cuota de sacrificio: médicos, enfermeras, auxiliares, bacteriólogos, paramédicos, choferes de ambulancias, etc., estuvieron día y noche en hospitales y clínicas salvando vidas. Gracias a todos.
Los comerciantes, otros sacrificados. Gracias a ellos, que trabajaron todos los días de fiesta hasta largas horas de la noche mucha gente pudo tener una buena cena, un regalo, un vestido, un detalle para compartir en familia. Que sus ganancias se multipliquen y la prosperidad sea su recompensa.
En fin, hay mucha gente por agradecer. Con esta columna de prensa, hago un llamado para que cada persona agradezca a las gentes que le permitieron vivir o sobrevivir mejor estas fiestas: a cocineros, empleados, choferes, escoltas, empresas de servicios públicos y privados que con su trabajo y sacrificio nos dieron la posibilidad de ser un poco más felices, en una época que por lo general es muy estresante y está llena de peligros. A todos ellos, que Dios los guarde.
Para que la sonrisa de la navidad, fiestas de año nuevo y festejos de carnavales fueran posible, hubo mucha gente que debió sacrificar su bienestar personal. Para que la madre pudiera abrazar a sus hijos que viven lejos, para que los nietos volvieran a la finca de los abuelos. Para que la familia se pudiera reunir de nuevo alrededor de una cena, un baile o un familiar enfermo; hubo mucha, pero mucha gente que debió trabajar sin descanso dejando de lado sus ganas particulares de estar de vacaciones, celebrar o visitar a sus familias.
En nombre de todos los colombianos los felicitamos a todos ellos, pero especialmente a los miles de soldados de la patria, que por su sacrificio y abnegación lograron darnos seguridad. A los miles de agentes de policía que estuvieron pendientes como ángeles de la guarda para que muchos colombianos tuviéramos una navidad y un comienzo de año fuera de los peligros que siempre nos amenazan. Gracias al ejército y la policía nacional, hoy mucha gente podemos contar el cuento, estamos vivos, pudimos viajar, celebrar, encontrarnos con nuestra familia, renovar energías, descansar, tener vacaciones.
Sin la policía y el ejército trabajando por todos y cada uno de los colombianos, otro sería el destino de mucha gente. Gracias a ellos tuvimos menos accidentes de tránsito, menos niños quemados con pólvora, más gente libre de secuestros, asesinatos y robos. Policías y soldados han demostrado con su sacrificio que son hombres de acero, que tienen palabra de hombres, porque con su actitud y sacrificio han logrado honrar sus juramentos de proteger la vida y bienes de todos los colombianos.
El tiempo que ellos le han robado a sus amores, a su familia, a sus sentimientos, a sus propios destinos, no tiene compensación. Tiempo que se va no vuelve dice un dicho popular, pero la gratitud de todo una nación hacia ellos, es una energía positiva que se les envía y les debe llenar de bendiciones. Nuestro agradecimiento es una oración inmensa que por la ley de la vida se les debe multiplicar, porque nos nace del corazón.
Además de los miembros de las fuerzas armadas, la policía y la gente que trabaja en las empresas de seguridad, tenemos a toda esa gran familia del sector salud. Ellos también pusieron su cuota de sacrificio: médicos, enfermeras, auxiliares, bacteriólogos, paramédicos, choferes de ambulancias, etc., estuvieron día y noche en hospitales y clínicas salvando vidas. Gracias a todos.
Los comerciantes, otros sacrificados. Gracias a ellos, que trabajaron todos los días de fiesta hasta largas horas de la noche mucha gente pudo tener una buena cena, un regalo, un vestido, un detalle para compartir en familia. Que sus ganancias se multipliquen y la prosperidad sea su recompensa.
En fin, hay mucha gente por agradecer. Con esta columna de prensa, hago un llamado para que cada persona agradezca a las gentes que le permitieron vivir o sobrevivir mejor estas fiestas: a cocineros, empleados, choferes, escoltas, empresas de servicios públicos y privados que con su trabajo y sacrificio nos dieron la posibilidad de ser un poco más felices, en una época que por lo general es muy estresante y está llena de peligros. A todos ellos, que Dios los guarde.
domingo, 2 de enero de 2011
PROTAGONISTAS DE ABDUCIONES
En el mundo mucha gente ha sido secuestrada –o contactada- por ovnis (objetos voladores no identificados) que las reacciones conocidas frente a este fenómeno son muy diversas. Hay quienes cuentan su experiencia al público a través de los medios masivos, otros se vuelven estudiosos del asunto, muchos pasan al mundo de los trastornados psiquiátricos, y se sabe incluso de personas que se sienten tan estúpidos ante semejante experiencia tan ilógica para su lógica, que se quedan callados deseando creer que la cuestión es parte de su imaginación.
Cuando tenía nueve años vi mi primer extraterrestre, eran las cinco y media de la mañana, estaba en la finca de mis abuelos en el valle del Patía y salía todavía dormido a buscar un naranjo para orinar. Nos encontramos de frente, era como un hombre buzo, con tanque de oxigeno y careta. Nos miramos un lapso de tiempo largo hasta que me hizo señas para que me acercara, pero lo que hice fue gritar a todo pulmón ¡Abuuuelaaaa, un monstruo! Y eché a correr como Dios manda en casos de emergencia.
La abuela salió tizón en mano dispuesta a defenderme de alguna fiera hambrienta; echó un vistazo por los cuatro puntos cardinales donde estaba, pero al no ver nada y lamentando la arepas que se quemaban en la cocina, me dio un ramalazo con la escoba para que dejara de llorar y decir pendejadas. Sobra decir que ese mismo día abandoné la finca, que nadie me creyó el cuento, y que algunos mayores me acariciaban la cabeza felicitando a mi papá por “la imaginación tan desarrollada del pelao”; y por supuesto, ya sabrán lo que pasó años después cuando vi un buzo –por primera vez y de verdad-, en la televisión.
La experiencia me dejó cicatrices: me volví hosco y tímido y nunca más volví a salir a jugar a la calle, y para llevarme al colegio tuvieron que amansarme primero como a una mula, pues me asustaba la idea de salir de casa a encontrarme a “un coco” como los llamé en mi inocencia infantil, pero luego fueron mis amigos imaginarios (¡!)
Alguna vez conté la historia en el colegio, y fui el hazme reír de todos, y por poco me quedo con el mote de “mar-ciano”. Entonces decidí callar, hasta cuando hiciera falta recordar. Y el asunto es que ahora, los volví a ver.
Hablar del asunto es complejo por lo subjetivo y la proyección mental que se necesita para siquiera tomárselo en serio. Tener la capacidad mental para comprender que no estamos solos en el universo y que existen otros seres inteligentes en él, además de abrir nuestro ser, alterando la conciencia, es complicado.
Una conciencia “adecuada” es la antena que permite una comunicación física con un ser de otro mundo pero de éste universo. El cielo es su territorio. Es más, hay estudiosos que dicen que los Ángeles, hadas, demonios, espíritus, dioses, monstruos o vampiros son solo extraterrestres que han venido del cielo de visita a la tierra; y que mucha gente ciega por sus creencias religiosas los trata de dioses o demonios sin prueba alguna.
La historia de la humanidad, de sus continentes y sociedades, esta llena de relatos sobre visiones de objetos voladores: desde Grecia hasta nuestros días los testimonios nos siguen asombrando. Son experiencias paranormales con seres de otra realidad llamadas de diferente manera: extracorporales, místicas, psíquicas, espirituales, es decir, son asuntos que están fuera del concepto tradicional y cultural de la realidad que tenemos y manejamos y que muchos niegan por su propia paz mental.
Cuando tenía nueve años vi mi primer extraterrestre, eran las cinco y media de la mañana, estaba en la finca de mis abuelos en el valle del Patía y salía todavía dormido a buscar un naranjo para orinar. Nos encontramos de frente, era como un hombre buzo, con tanque de oxigeno y careta. Nos miramos un lapso de tiempo largo hasta que me hizo señas para que me acercara, pero lo que hice fue gritar a todo pulmón ¡Abuuuelaaaa, un monstruo! Y eché a correr como Dios manda en casos de emergencia.
La abuela salió tizón en mano dispuesta a defenderme de alguna fiera hambrienta; echó un vistazo por los cuatro puntos cardinales donde estaba, pero al no ver nada y lamentando la arepas que se quemaban en la cocina, me dio un ramalazo con la escoba para que dejara de llorar y decir pendejadas. Sobra decir que ese mismo día abandoné la finca, que nadie me creyó el cuento, y que algunos mayores me acariciaban la cabeza felicitando a mi papá por “la imaginación tan desarrollada del pelao”; y por supuesto, ya sabrán lo que pasó años después cuando vi un buzo –por primera vez y de verdad-, en la televisión.
La experiencia me dejó cicatrices: me volví hosco y tímido y nunca más volví a salir a jugar a la calle, y para llevarme al colegio tuvieron que amansarme primero como a una mula, pues me asustaba la idea de salir de casa a encontrarme a “un coco” como los llamé en mi inocencia infantil, pero luego fueron mis amigos imaginarios (¡!)
Alguna vez conté la historia en el colegio, y fui el hazme reír de todos, y por poco me quedo con el mote de “mar-ciano”. Entonces decidí callar, hasta cuando hiciera falta recordar. Y el asunto es que ahora, los volví a ver.
Hablar del asunto es complejo por lo subjetivo y la proyección mental que se necesita para siquiera tomárselo en serio. Tener la capacidad mental para comprender que no estamos solos en el universo y que existen otros seres inteligentes en él, además de abrir nuestro ser, alterando la conciencia, es complicado.
Una conciencia “adecuada” es la antena que permite una comunicación física con un ser de otro mundo pero de éste universo. El cielo es su territorio. Es más, hay estudiosos que dicen que los Ángeles, hadas, demonios, espíritus, dioses, monstruos o vampiros son solo extraterrestres que han venido del cielo de visita a la tierra; y que mucha gente ciega por sus creencias religiosas los trata de dioses o demonios sin prueba alguna.
La historia de la humanidad, de sus continentes y sociedades, esta llena de relatos sobre visiones de objetos voladores: desde Grecia hasta nuestros días los testimonios nos siguen asombrando. Son experiencias paranormales con seres de otra realidad llamadas de diferente manera: extracorporales, místicas, psíquicas, espirituales, es decir, son asuntos que están fuera del concepto tradicional y cultural de la realidad que tenemos y manejamos y que muchos niegan por su propia paz mental.
martes, 28 de diciembre de 2010
LA TETA DE LA LUNA
Las 11 de la mañana del 11 de septiembre del 2001 fue terrible para el mundo. Ese mismo día Oliva salió de la clínica de la estancia con una de las noticias más trágicas que mujer alguna pueda recibir. Tenía la mirada ida, el corazón acelerado y una tristeza infinita, en sus manos un papel verde que sentenciaba su tragedia. Caminó por horas sin rumbo hasta que cinco horas más tarde un policía la hizo reaccionar y le dijo que las Tres cruces no era lugar seguro para que una mujer anduviera sola y la regresó a su casa, en el barrio La Esmeralda. Al llegar todo le pareció ajeno, miró a sus hijos y un estremecimiento frío la hizo desvanecer frente a ellos. Cuando regresó de su miedo, los miró a los ojos y entre sollozos les anunció que tenía cáncer de mama, que se iba morir, que la perdonaran (como sí ella tuviera la culpa). Maite tiene 7 años pero una madurez profunda para entender la vida y sin más se quitó el escapulario y se lo colgó a su mami. Hernán, su otro hijo de 24 años, el hombre de la casa, porque Oliva es madre soltera, y quien la tiene como beneficiaria en COOMEVA, se quedó de una pieza, abrió los ojos como si hubiera visto el peor de los espantos, se tiró al piso y convulsionó.
Oliva tiene 42 años y vive con sus padres y dos de sus hermanas, y a ella le parece que estos miembros de su familia nunca comprendieron la angustia y el grado de susceptibilidad por el que atravesaba. Ellos dicen que no se trataba de subestimarla o hacerla sentir como la pobrecita, sino de tratarla como normal, que nunca la atendieron como una lisiada para que ella sacara su fuerza interior y luchara contra el cáncer, y por eso la trataron “aparentemente” como si no pasara nada, aunque por dentro todos sufrían, y ese miedo los hacia irritable.
Y no crean, por culpa de la teta de Oliva, la familia ha padecido días largos, llenos de histeria y desasosiego.
El 23 de noviembre la operaron y el 26 comenzaron las radiaciones que duraron 33 días consecutivos en el sector de Oncología en el Hospital Universitario San José. En esos 33 días, esperando turno conoció a muchos pacientes que días después se enteraba, habían fallecido. Eso era tristísimo y desalentador, hoy en día pasar por esos pasillos le da nausea y horror. Las radiaciones le pusieron la piel negra y la ropa le fastidiaba tanto que sentía la piel quemada. El mundo se le había venido encima, así, sin más y la sicóloga le decía que parte del éxito estaba en su buen estado anímico, que no desfalleciera, pero es que era tanto el dolor, el misterio, la desazón, la angustia, los muertos, el miedo, la pérdida de la fuerza en el brazo derecho, ese hueco...
Después fue la quimioterapia, unas inyecciones que le aplicaban en la vena cada tres meses y le provocaban mareo, calor, vómito, dolor de cabeza y caída del cabello. Para eso la internaban dos días en el hospital. Y los exámenes de sangre cada ocho días y el inicio de un tratamiento que durará cinco años, y consultas mensuales y biopsias y...
Oliva ya no ríe ni habla como antes, siente que la peor de las desgracias le tocó en suerte, pero al mismo tiempo, tener vida aun, es la mejor de las bendiciones de Papito Dios, su soporte.
No puede contar su historia sin dejar de llorar, de mostrar su irritación, de estar agradecida por aquellos que le dieron apoyo moral en los peores días, “siquiera una llamadita...” pero al mismo tiempo, es inevitable sentir un rencor sordo, como de río, por aquellos que fueron intolerantes con su dolor, por aquellos que no la apoyaron.
“Le cuento mi historia -me dice-, para que la gente se dé cuenta, que si uno lucha, desde adentro, con el alma, uno sobrevive, y que si a uno se la cae una de las gemelas, no se le cae la esperanza.”
Oliva tiene 42 años y vive con sus padres y dos de sus hermanas, y a ella le parece que estos miembros de su familia nunca comprendieron la angustia y el grado de susceptibilidad por el que atravesaba. Ellos dicen que no se trataba de subestimarla o hacerla sentir como la pobrecita, sino de tratarla como normal, que nunca la atendieron como una lisiada para que ella sacara su fuerza interior y luchara contra el cáncer, y por eso la trataron “aparentemente” como si no pasara nada, aunque por dentro todos sufrían, y ese miedo los hacia irritable.
Y no crean, por culpa de la teta de Oliva, la familia ha padecido días largos, llenos de histeria y desasosiego.
El 23 de noviembre la operaron y el 26 comenzaron las radiaciones que duraron 33 días consecutivos en el sector de Oncología en el Hospital Universitario San José. En esos 33 días, esperando turno conoció a muchos pacientes que días después se enteraba, habían fallecido. Eso era tristísimo y desalentador, hoy en día pasar por esos pasillos le da nausea y horror. Las radiaciones le pusieron la piel negra y la ropa le fastidiaba tanto que sentía la piel quemada. El mundo se le había venido encima, así, sin más y la sicóloga le decía que parte del éxito estaba en su buen estado anímico, que no desfalleciera, pero es que era tanto el dolor, el misterio, la desazón, la angustia, los muertos, el miedo, la pérdida de la fuerza en el brazo derecho, ese hueco...
Después fue la quimioterapia, unas inyecciones que le aplicaban en la vena cada tres meses y le provocaban mareo, calor, vómito, dolor de cabeza y caída del cabello. Para eso la internaban dos días en el hospital. Y los exámenes de sangre cada ocho días y el inicio de un tratamiento que durará cinco años, y consultas mensuales y biopsias y...
Oliva ya no ríe ni habla como antes, siente que la peor de las desgracias le tocó en suerte, pero al mismo tiempo, tener vida aun, es la mejor de las bendiciones de Papito Dios, su soporte.
No puede contar su historia sin dejar de llorar, de mostrar su irritación, de estar agradecida por aquellos que le dieron apoyo moral en los peores días, “siquiera una llamadita...” pero al mismo tiempo, es inevitable sentir un rencor sordo, como de río, por aquellos que fueron intolerantes con su dolor, por aquellos que no la apoyaron.
“Le cuento mi historia -me dice-, para que la gente se dé cuenta, que si uno lucha, desde adentro, con el alma, uno sobrevive, y que si a uno se la cae una de las gemelas, no se le cae la esperanza.”
lunes, 27 de diciembre de 2010
Para un Cauca Mejor (5)
por/Marco Antonio Valencia
Deseo prosperidad para el año nuevo. Favor no quemar pólvora el 31 de diciembre. La gente culta, que piensa, que es inteligente y tiene un mínimo de entendimiento no quema pólvora porque sabe que es un riesgo para su salud y pone en peligro la vida propia y la de los demás. Los truenos de la pólvora estresan y dañan la paz.
No seamos ignorantes, no votemos el dinero de manera tan imbécil. La pólvora no es tradición sana. Avancemos al siglo XXI erradicando las costumbres bárbaras del ayer.
Después de la súplica envuelta en regaño, continúo aportando ideas para que políticos (o aspirantes) desarrollen proyectos que permitan el desarrollo que como caucanos necesitamos.
26. Restitución de tierras. Es importante que de una vez por todas se realicen mesas de concertación y diálogos -diferentes a los tradicionales-, para que gobiernos, hacendados y comunidades de indígenas y negros por fin tengan definido linderos y títulos de propiedad de fincas y propiedades. El conflicto de tierras en el Cauca es ancestral y no permite el progreso ni la inversión. Además de generar guerras, combates y muertes.
27. El Cauca es uno de los departamentos más conflictivos de Colombia. Todas las grupos armados han tenido y tienen asiento aquí (paras, guerrillas, mafias, delincuentes comunes) y por lo tanto son miles la victimas de su acción violenta. Es importante que la ley de justicia y reparación de victimas que tiene el actual gobierno sea una realidad para nuestra región y nuestra gente. Hay que abandonar la guerra y evitar las venganzas. Hay que generar acciones de reparación y justicia regional y local.
28. Servicios social obligatorio para universitarios. Popayán es ciudad universitaria. Qué bueno sería crear un marco legal de “responsabilidad universitaria” donde todos los graduados en el Cauca, de manera obligatoria entreguen su tiempo para colaborar y erradicar la pobreza regional a través de alcaldías y ONGs. Para ayudar y asesorar a campesinos y menos favorecidos en aspectos de salud, educación, vivienda, justicia, empleo, creación de microempresas, etc.
29. Educar el talento y apoyar la producción artística. Los artistas son la mejor imagen de una cultura, de un pueblo, de una región; pero tenemos que fomentar y apoyar sus procesos de educación y estimular el arte desde la infancia. La gente se siente orgullosa de sus artistas famosos. Por lo tanto, la inversión en cultura debe ser grande, no residual. Las pirámides de Egipto, por decir algo, son ejemplo de inversión en el sueño e imaginación de los artistas y es lo que perdura de una cultura extinta.
30. Reinventar la historia de orgullo regional. Es importante que las nuevas generaciones se sientan orgullosas de sus lugares de nacimiento, de su pueblo, su historia y su tradición. Hay que re-escribir y socializar todas las hazañas regionales que nos hacen únicos y diferentes en el contexto nacional: alimentos, músicas, sitios turísticos, personajes, historias, geografía, mitos, leyendas, etc.
Deseo prosperidad para el año nuevo. Favor no quemar pólvora el 31 de diciembre. La gente culta, que piensa, que es inteligente y tiene un mínimo de entendimiento no quema pólvora porque sabe que es un riesgo para su salud y pone en peligro la vida propia y la de los demás. Los truenos de la pólvora estresan y dañan la paz.
No seamos ignorantes, no votemos el dinero de manera tan imbécil. La pólvora no es tradición sana. Avancemos al siglo XXI erradicando las costumbres bárbaras del ayer.
Después de la súplica envuelta en regaño, continúo aportando ideas para que políticos (o aspirantes) desarrollen proyectos que permitan el desarrollo que como caucanos necesitamos.
26. Restitución de tierras. Es importante que de una vez por todas se realicen mesas de concertación y diálogos -diferentes a los tradicionales-, para que gobiernos, hacendados y comunidades de indígenas y negros por fin tengan definido linderos y títulos de propiedad de fincas y propiedades. El conflicto de tierras en el Cauca es ancestral y no permite el progreso ni la inversión. Además de generar guerras, combates y muertes.
27. El Cauca es uno de los departamentos más conflictivos de Colombia. Todas las grupos armados han tenido y tienen asiento aquí (paras, guerrillas, mafias, delincuentes comunes) y por lo tanto son miles la victimas de su acción violenta. Es importante que la ley de justicia y reparación de victimas que tiene el actual gobierno sea una realidad para nuestra región y nuestra gente. Hay que abandonar la guerra y evitar las venganzas. Hay que generar acciones de reparación y justicia regional y local.
28. Servicios social obligatorio para universitarios. Popayán es ciudad universitaria. Qué bueno sería crear un marco legal de “responsabilidad universitaria” donde todos los graduados en el Cauca, de manera obligatoria entreguen su tiempo para colaborar y erradicar la pobreza regional a través de alcaldías y ONGs. Para ayudar y asesorar a campesinos y menos favorecidos en aspectos de salud, educación, vivienda, justicia, empleo, creación de microempresas, etc.
29. Educar el talento y apoyar la producción artística. Los artistas son la mejor imagen de una cultura, de un pueblo, de una región; pero tenemos que fomentar y apoyar sus procesos de educación y estimular el arte desde la infancia. La gente se siente orgullosa de sus artistas famosos. Por lo tanto, la inversión en cultura debe ser grande, no residual. Las pirámides de Egipto, por decir algo, son ejemplo de inversión en el sueño e imaginación de los artistas y es lo que perdura de una cultura extinta.
30. Reinventar la historia de orgullo regional. Es importante que las nuevas generaciones se sientan orgullosas de sus lugares de nacimiento, de su pueblo, su historia y su tradición. Hay que re-escribir y socializar todas las hazañas regionales que nos hacen únicos y diferentes en el contexto nacional: alimentos, músicas, sitios turísticos, personajes, historias, geografía, mitos, leyendas, etc.
jueves, 23 de diciembre de 2010
EL HIJO DE MARÍA
El hijo de María era niño regordete, alegre y preguntón. De mirada inteligente y sonrisa que conquistaba mundos.
El hijo de María tenía futuro, tal vez iba, cuando grande, a estudiar Medicina para salvarle la vida a algún enfermo, tal vez estudiaría Derecho para defender a los corruptos, o Ingeniería (pero jamás para comprar o negociar la dignidad por un contrato con los alcaldes), o tal vez fuera a ser un chef famoso (pero no de comida chatarra, comida que mata más gente en un año que todos las guerras juntas); Sí, ese niño tal vez iba a serle útil a la humanidad.
El Hijo de María era especial. Desde que nació, por ejemplo, hizo mover la economía del mundo. Desde su cuna fue cliente fijo de fabricas de pañales, papel higiénico, teteros, cremas, juguetes, leche en polvo, compotas, copitos, algodones, ropa, tejidos, plásticos, en fin... ese niño, con solo empoparse, o berrear, como les digo, hacia mover la economía del mundo.. ¿Se imaginan ustedes cuando estuviera en edad escolar? Es que los niños son costosos (por eso hay que ponerse el condón si no se esta programando hijo), pero los adolescentes cuestan mucho más, y los adultos ni se diga, porque somos seres consumistas y vivimos en una época que la comodidad demanda muchos, pero muchos gastos.
El hijo de María, tal vez, iba a casarse y tener hijos. Es muy posible que fuera a ser un gran presidente, un profeta, un inventor, un artista famoso o simplemente su vida le diera razón de vivir a alguien. Tal vez ayudaría a algún viejo a cruzar la calle, o llorara viendo los atardeceres hermosos de una ciudad colonial. Quién sabe.
Pero al hijo de María lo mataron. Y de la peor manera. Murió despellejado en el Hospital Universitario. Balbuceando por un trago de agua que no podía tomar, dando grititos guturales para llamar a su mamá, que a su lado, estremecida, vivió en pena el infierno de ver morir a su pequeñín lentamente sin poder hacer nada. Y nada, es nada.
Al hijo de María le estalló en la cara “un jabón” (que no es otra cosa que un taco de pólvora, la misma que usan en la guerra para destruir casas y tumbar puentes). Se la compró, por ahí en la calle, un tío bonachón y pendejo. Al que provoca darle cárcel perpetua y transplantarle orejas de burro. ¿A qué adulto responsable, con dos dedos de frente, se le ocurre regalarle pólvora a un niño?
¿Pero de quién es la culpa que se haya muerto el hijo de María en tan fatídica y horribles circunstancias? ¿Del tío estúpido que se la compró? ¿Del ignorante polvorero que mejor debería vender buñuelos con dulce, y no algo tan peligroso para todos? ¿De la curia que alimentó la tradición de las fiestas navideñas y patronales con pólvora? ¿De los alcaldes y policías faltos de pantalones para decir como hombres “en éste municipio no se vende pólvora”? ¿De la nefasta Ley de Seguridad Social que nos tiene sumidos en “aguasdepanelas” en vez de medicinas eficaces y volvió en tristeza el servicio de médicos, especialistas y hospitales? ¿De María que, como madre novata e inexperta no sabía que la pólvora es peligrosa, por muy “chispita mariposa” que sea
El hijo de María tenía futuro, tal vez iba, cuando grande, a estudiar Medicina para salvarle la vida a algún enfermo, tal vez estudiaría Derecho para defender a los corruptos, o Ingeniería (pero jamás para comprar o negociar la dignidad por un contrato con los alcaldes), o tal vez fuera a ser un chef famoso (pero no de comida chatarra, comida que mata más gente en un año que todos las guerras juntas); Sí, ese niño tal vez iba a serle útil a la humanidad.
El Hijo de María era especial. Desde que nació, por ejemplo, hizo mover la economía del mundo. Desde su cuna fue cliente fijo de fabricas de pañales, papel higiénico, teteros, cremas, juguetes, leche en polvo, compotas, copitos, algodones, ropa, tejidos, plásticos, en fin... ese niño, con solo empoparse, o berrear, como les digo, hacia mover la economía del mundo.. ¿Se imaginan ustedes cuando estuviera en edad escolar? Es que los niños son costosos (por eso hay que ponerse el condón si no se esta programando hijo), pero los adolescentes cuestan mucho más, y los adultos ni se diga, porque somos seres consumistas y vivimos en una época que la comodidad demanda muchos, pero muchos gastos.
El hijo de María, tal vez, iba a casarse y tener hijos. Es muy posible que fuera a ser un gran presidente, un profeta, un inventor, un artista famoso o simplemente su vida le diera razón de vivir a alguien. Tal vez ayudaría a algún viejo a cruzar la calle, o llorara viendo los atardeceres hermosos de una ciudad colonial. Quién sabe.
Pero al hijo de María lo mataron. Y de la peor manera. Murió despellejado en el Hospital Universitario. Balbuceando por un trago de agua que no podía tomar, dando grititos guturales para llamar a su mamá, que a su lado, estremecida, vivió en pena el infierno de ver morir a su pequeñín lentamente sin poder hacer nada. Y nada, es nada.
Al hijo de María le estalló en la cara “un jabón” (que no es otra cosa que un taco de pólvora, la misma que usan en la guerra para destruir casas y tumbar puentes). Se la compró, por ahí en la calle, un tío bonachón y pendejo. Al que provoca darle cárcel perpetua y transplantarle orejas de burro. ¿A qué adulto responsable, con dos dedos de frente, se le ocurre regalarle pólvora a un niño?
¿Pero de quién es la culpa que se haya muerto el hijo de María en tan fatídica y horribles circunstancias? ¿Del tío estúpido que se la compró? ¿Del ignorante polvorero que mejor debería vender buñuelos con dulce, y no algo tan peligroso para todos? ¿De la curia que alimentó la tradición de las fiestas navideñas y patronales con pólvora? ¿De los alcaldes y policías faltos de pantalones para decir como hombres “en éste municipio no se vende pólvora”? ¿De la nefasta Ley de Seguridad Social que nos tiene sumidos en “aguasdepanelas” en vez de medicinas eficaces y volvió en tristeza el servicio de médicos, especialistas y hospitales? ¿De María que, como madre novata e inexperta no sabía que la pólvora es peligrosa, por muy “chispita mariposa” que sea
lunes, 20 de diciembre de 2010
EL CHISME
Se cuenta con picardía, se recibe con una exclamación y los ojos abiertos. Se adereza con expresiones: “quién se lo iba a imaginar”, “que tal”, “se lo tenían bien guardado” (…) Llega a oídos de gente que los protagonistas desconocen, no importa: los chismes, corren, vuelan, no pagan pasajes, ni peajes, no tienen horarios, se riegan, es gratis, divierte, es un regalo social, hace amigos, genera confianza: “a ti te cuento, porque sé que no se lo vas a contar a nadie”, “te cuento, pero no me vas hacer quedar mal”.
“Aquí entre nos”, un secreto que se convierte en chisme se vuelve historia con vida propia, corre de boca en boca, atraviesa paredes, oficinas, casas, calles, no pide permiso; se confunde por ahí, entre las minifaldas y el tinto; se retuerce por ser contado, por volverse a contar y divertir. Sirve para intrigar, para iniciar una conversación, para tener la disculpa de una llamada, un Chat, un e-mail, para acompañar una cena donde no hay nada que decir.
El chisme hace gárgaras en la vida de más de uno. Se retroalimenta con otras historias, hincha lenguas, se distorsiona y se disecciona en la mesa de muchos, se degusta en el paladar del viperino. Los bocones se nutren. Los metiches soban sus manos…
El chisme se vuelve noticia, crónica social, tema de cóctel, materia de discusión, se reinventa en los cafés, de él se hace chiste en los billares y en el parque, se vuelve hazaña, mito, leyenda, historia urbana, caricatura, asunto de opinión, editoriales y discusiones…
Pero el chisme también sirve para mancillar famas, acabar reputaciones; para malograr amores, para dañar al otro, para exorcizar envidias, para demostrar lo mala gente que somos, lo burleteros que podemos llegar a ser, lo peor de notros mismos…
“Aquí entre nos”, un secreto que se convierte en chisme se vuelve historia con vida propia, corre de boca en boca, atraviesa paredes, oficinas, casas, calles, no pide permiso; se confunde por ahí, entre las minifaldas y el tinto; se retuerce por ser contado, por volverse a contar y divertir. Sirve para intrigar, para iniciar una conversación, para tener la disculpa de una llamada, un Chat, un e-mail, para acompañar una cena donde no hay nada que decir.
El chisme hace gárgaras en la vida de más de uno. Se retroalimenta con otras historias, hincha lenguas, se distorsiona y se disecciona en la mesa de muchos, se degusta en el paladar del viperino. Los bocones se nutren. Los metiches soban sus manos…
El chisme se vuelve noticia, crónica social, tema de cóctel, materia de discusión, se reinventa en los cafés, de él se hace chiste en los billares y en el parque, se vuelve hazaña, mito, leyenda, historia urbana, caricatura, asunto de opinión, editoriales y discusiones…
Pero el chisme también sirve para mancillar famas, acabar reputaciones; para malograr amores, para dañar al otro, para exorcizar envidias, para demostrar lo mala gente que somos, lo burleteros que podemos llegar a ser, lo peor de notros mismos…
FIESTA DE RICOS RUMBEROS
Pudo haber sido una rumbita cualquiera de happy birthday, una orquesta como otra, dos cantantes normalitos traídos desde Puerto Rico por un millonario extravagante, pero no, fue una noche gozona y de las buenas. Se reunió la Sociedad In de Loteros del Sur Occidente Caucano, la pléyade del periodismo privilegiado de la parroquia y los que creen que los santos sudan por un lado; por el otro lado 27 zutanos melómanos, el maestro Jaime Castillo, un vendedor de maní y yo. Éramos pocos (los afortunados) para llenar el Coliseo La Estancia y para la magnitud del evento.
El aguardientico corrió suave por los tubos digestivos, y de verdad, puedo jurar, que tomar sin fumar no da guayabo, pero sí un poco de flacidez sexual y al otro día un poquito de diarrea, pero poquita no más, insisto. Otros licores además de diarrea dan dolor-doloroso de cabeza, vómito, miadera, impotencia y ganas de mentir (“no vuelvo a tomar”, se falsea).
Miller Giraldo estuvo bien como animador, el tipo se tiene confianza, la gente lo quiere y responde a sus caprichos. El show de Miller tiene son, es agradable y sobre todo, un estilo ilécebra con muchos seguidores (salúdame por la radio el domingo Miller).
La orquesta Vía Libre tiene 7 años de tradición, 13 músicos y 2 cantantes: Javier Caicedo y Carlos Valencia muy buenos, saben carear, tienen histrión, variedad y calidad de voz. Me contaron que ya grabaron un disco pero que lo tienen archivado, pues yo les digo que están perdiendo plata, fama y proyección, mejor dicho, que el manejador se ponga mosca.
Desde puerto Rico vino David Pabón, la verdad yo no sabía quién era ese señor (que ignorancia musical la mía, eh?) y resultó ser un cantante famosísimo de salsita de alcoba, esa música cachonda para cornudos de primera, con letras pervertidas y picantes, musiquita insinuante, chévere, amacizable. Me gustó la voz del man, soy de esa generación, crecí con esa musiquita barata, pero bacana, con esa enamoré, aprendí a bailar, a calentar feligresas, a pedirlo, a llorar, a emborracharme con guayabo; la salsita de sábanas es de efectos sentimentales para sementales, de estimulo sonoro y clictoriano, con letras plegadas de sexo tierno.
(Já, esa músicota y la felonía en marcha: “el pichilín” con flacidez sexual por tomatrago).
El otro artista fue Luisito Carrión, que dizque perteneció a la Sonoro Ponceña y que tal, con salsita más pesada, menos decante, más bailable, en fin, el tipo vino, cantó gustó y se llevó aplausos además del amor de una presentadora de la T.V. local (chisme).
Al son de Vía Libre, los boricuas, la feria de los vendedores de maní, el agurdientico circulante, el encanto de una luna en cuarto menguante, el encuentro de mujeres hermosas (andan diciendo que las patojitas son hoy por hoy las viejitas más hermosas del país), y el marramao de Miltón a todo pulmón: “jueeeeeeeeeegaaaa laaa looooooteeeeeeeeeriaaaaaaaa,” celebramos el 4 de julio pasado los 80 años de Lotería del Cauca, una institución que desde 1923 viene llenándole el bolsillo a los suertudos del barrio, una empresa que contribuye con millones y millones para la salud de los colombianos, así lo dice su slogan, así suponemos que es.
Hermanos míos, se perdieron una rumbita buena, sabrosita, barata (cinco mil pesitos no más), incluso hasta se hubieran podido reír con un pitico de regaño (piiit, pit) del seór Pito a los que querían sabotear el gatuperio protocolario, en fin. Felicidades a la octogenaria institución y sus trabajadores, y gracias. Insisto, estuvo chévere, muy chévere.
El aguardientico corrió suave por los tubos digestivos, y de verdad, puedo jurar, que tomar sin fumar no da guayabo, pero sí un poco de flacidez sexual y al otro día un poquito de diarrea, pero poquita no más, insisto. Otros licores además de diarrea dan dolor-doloroso de cabeza, vómito, miadera, impotencia y ganas de mentir (“no vuelvo a tomar”, se falsea).
Miller Giraldo estuvo bien como animador, el tipo se tiene confianza, la gente lo quiere y responde a sus caprichos. El show de Miller tiene son, es agradable y sobre todo, un estilo ilécebra con muchos seguidores (salúdame por la radio el domingo Miller).
La orquesta Vía Libre tiene 7 años de tradición, 13 músicos y 2 cantantes: Javier Caicedo y Carlos Valencia muy buenos, saben carear, tienen histrión, variedad y calidad de voz. Me contaron que ya grabaron un disco pero que lo tienen archivado, pues yo les digo que están perdiendo plata, fama y proyección, mejor dicho, que el manejador se ponga mosca.
Desde puerto Rico vino David Pabón, la verdad yo no sabía quién era ese señor (que ignorancia musical la mía, eh?) y resultó ser un cantante famosísimo de salsita de alcoba, esa música cachonda para cornudos de primera, con letras pervertidas y picantes, musiquita insinuante, chévere, amacizable. Me gustó la voz del man, soy de esa generación, crecí con esa musiquita barata, pero bacana, con esa enamoré, aprendí a bailar, a calentar feligresas, a pedirlo, a llorar, a emborracharme con guayabo; la salsita de sábanas es de efectos sentimentales para sementales, de estimulo sonoro y clictoriano, con letras plegadas de sexo tierno.
(Já, esa músicota y la felonía en marcha: “el pichilín” con flacidez sexual por tomatrago).
El otro artista fue Luisito Carrión, que dizque perteneció a la Sonoro Ponceña y que tal, con salsita más pesada, menos decante, más bailable, en fin, el tipo vino, cantó gustó y se llevó aplausos además del amor de una presentadora de la T.V. local (chisme).
Al son de Vía Libre, los boricuas, la feria de los vendedores de maní, el agurdientico circulante, el encanto de una luna en cuarto menguante, el encuentro de mujeres hermosas (andan diciendo que las patojitas son hoy por hoy las viejitas más hermosas del país), y el marramao de Miltón a todo pulmón: “jueeeeeeeeeegaaaa laaa looooooteeeeeeeeeriaaaaaaaa,” celebramos el 4 de julio pasado los 80 años de Lotería del Cauca, una institución que desde 1923 viene llenándole el bolsillo a los suertudos del barrio, una empresa que contribuye con millones y millones para la salud de los colombianos, así lo dice su slogan, así suponemos que es.
Hermanos míos, se perdieron una rumbita buena, sabrosita, barata (cinco mil pesitos no más), incluso hasta se hubieran podido reír con un pitico de regaño (piiit, pit) del seór Pito a los que querían sabotear el gatuperio protocolario, en fin. Felicidades a la octogenaria institución y sus trabajadores, y gracias. Insisto, estuvo chévere, muy chévere.
domingo, 19 de diciembre de 2010
POR UN CAUCA MEJOR (4)
por: Marco Antonio Valencia
Feliz Navidad a todos mis lectores. Sigo publicando ideas, soluciones y propuestas significativas para ser implementadas por instituciones, municipios y entes gubernamentales en pro de una mejor calidad de vida para la región. A veces se tiene el poder, el dinero, las ganas, pero faltan ideas. Aquí están.
19. Acabar con la discriminación. Es importante reconocernos como región y abrir las puertas de las oportunidades a todos los caucanos sin distingo de razas, credos o lugar de nacimiento. El centralismo de los payaneses y la discriminación hacia los que no tienen apellidos de familias tradicionales españolas crea desconfianza, resentimientos, insolidaridad, falta de aceptación y vergüenza por quienes viven en los paradigmas de la heráldica de antaño. En el mundo moderno los apellidos no son argumentos ni papeles de presentación. Negar al otro por falta de apellidos con pedigrí es intolerancia social.
20. Hay que desembotellar vialmente al Cauca. Es necesario aumentar nuestra conectividad vial para generar desarrollo y poder llevarle a le gente marginada -por falta de carreteras-, mejores servicios básicos como la salud y educación. La ampliación de las carreteras que van al Huila, Nariño y el Valle son prioridad, y la creación de carreteras al sur del Cauca y al mar, son fundamentales para salir de nuestro atraso económico.
21. Los noticieros locales de televisión deberían de tener sus propios formatos y no reproducir la decadencia y lo criticable de los noticieros nacionales como son las notas de farándula, chismes y amarillismo bárbaro. Más reportajes, más crónicas, más entrevistas. Más fomento al empresarismo, a la cultura ciudadana, al amor por la patria chica.
22. Cauca Digital debe ser una realidad. Para ello todas las empresas del Estado municipales y departamentales deben crear y permitir la opción de hacer diligencias vías internet; y de igual manera subir su información histórica y actualizada para que la gente tenga acceso a la información pública sin restricciones. Que todo sea público, transparente a través del Internet. La Cámara de Comercio –igualmente-, debe motivar, capacitar y convencer a nuestros comerciantes de las bondades de los sitios web para establecer negocios y facilitar sus trámites a nivel global.
24. Que absolutamente todos los docentes tengan capacitación en informática e internet con componentes pedagógicos para el uso en el aula de las Nuevas Tecnologías que les permitan enseñar con propiedad en el siglo XXI. Que los colegios tengan equipos con conexiones de banda ancha, y que los profesores tengan opciones de compra de equipos personales a bajo precio.
25. Cauca bilingüe: la tendencia de todas nuestras instituciones educativas debería, además de la digital, ser la de un Cauca bilingüe. Que el bilingüismo deje de ser un deseo para convertirse en una realidad. Así nuestro turismo sería más competitivo, nuestros hijos tendrían más opciones académicas, industriales y comerciales.
Pronto tendremos Tratados de libre comercio con Europa y Estados Unidos y la gente es bilingüe tendrá miles de oportunidades comerciales. Se debería comenzar de inmediato al menos con los colegios privados y paulatinamente la educación pública.
Feliz Navidad a todos mis lectores. Sigo publicando ideas, soluciones y propuestas significativas para ser implementadas por instituciones, municipios y entes gubernamentales en pro de una mejor calidad de vida para la región. A veces se tiene el poder, el dinero, las ganas, pero faltan ideas. Aquí están.
19. Acabar con la discriminación. Es importante reconocernos como región y abrir las puertas de las oportunidades a todos los caucanos sin distingo de razas, credos o lugar de nacimiento. El centralismo de los payaneses y la discriminación hacia los que no tienen apellidos de familias tradicionales españolas crea desconfianza, resentimientos, insolidaridad, falta de aceptación y vergüenza por quienes viven en los paradigmas de la heráldica de antaño. En el mundo moderno los apellidos no son argumentos ni papeles de presentación. Negar al otro por falta de apellidos con pedigrí es intolerancia social.
20. Hay que desembotellar vialmente al Cauca. Es necesario aumentar nuestra conectividad vial para generar desarrollo y poder llevarle a le gente marginada -por falta de carreteras-, mejores servicios básicos como la salud y educación. La ampliación de las carreteras que van al Huila, Nariño y el Valle son prioridad, y la creación de carreteras al sur del Cauca y al mar, son fundamentales para salir de nuestro atraso económico.
21. Los noticieros locales de televisión deberían de tener sus propios formatos y no reproducir la decadencia y lo criticable de los noticieros nacionales como son las notas de farándula, chismes y amarillismo bárbaro. Más reportajes, más crónicas, más entrevistas. Más fomento al empresarismo, a la cultura ciudadana, al amor por la patria chica.
22. Cauca Digital debe ser una realidad. Para ello todas las empresas del Estado municipales y departamentales deben crear y permitir la opción de hacer diligencias vías internet; y de igual manera subir su información histórica y actualizada para que la gente tenga acceso a la información pública sin restricciones. Que todo sea público, transparente a través del Internet. La Cámara de Comercio –igualmente-, debe motivar, capacitar y convencer a nuestros comerciantes de las bondades de los sitios web para establecer negocios y facilitar sus trámites a nivel global.
24. Que absolutamente todos los docentes tengan capacitación en informática e internet con componentes pedagógicos para el uso en el aula de las Nuevas Tecnologías que les permitan enseñar con propiedad en el siglo XXI. Que los colegios tengan equipos con conexiones de banda ancha, y que los profesores tengan opciones de compra de equipos personales a bajo precio.
25. Cauca bilingüe: la tendencia de todas nuestras instituciones educativas debería, además de la digital, ser la de un Cauca bilingüe. Que el bilingüismo deje de ser un deseo para convertirse en una realidad. Así nuestro turismo sería más competitivo, nuestros hijos tendrían más opciones académicas, industriales y comerciales.
Pronto tendremos Tratados de libre comercio con Europa y Estados Unidos y la gente es bilingüe tendrá miles de oportunidades comerciales. Se debería comenzar de inmediato al menos con los colegios privados y paulatinamente la educación pública.
sábado, 11 de diciembre de 2010
PARA UN CAUCA MEJOR (2)
Marco Antonio Valencia
Continuamos con la “lluvia de sugerencias al vuelo” para los aspirantes que desean gobernar el departamento y los municipios del Cauca. “Ejercicio” que no pretende otra cosa que incentivar la creación de proyectos reales y necesarios, en vísperas de un debate electoral.
6. Hay que adelantar un plan masivo para reforestar (con el respectivo cuidado por varios meses para que no se mueran), de árboles y plantas nativas en pro de contribuir a contrarrestar las amenazas del calentamiento global, evitar los daños del invierno y la erosión, fomentar la seguridad alimentaria, así como la economía regional.
7. Re-educación general para que todos respetemos la vida y rechacemos la cultura mafiosa y facilista. Es necesario que la gente tenga conciencia que la corrupción, el narcotráfico, la extorsión, la trampa y la mentira son delitos y prácticas que perjudican a la sociedad en general. Partir del auto-reconocimiento para aceptar nuestra realidad, aceptar lo positivo y negativo que como raza y como región tenemos. Proyectarnos internamente como región de gente sana, noble, inteligente, civilizada y ajena a las mafias.
8. Reconocer la función social del ama de casa con prestaciones sociales y jubilación, incluyendo cursos de de actualización que les permita atender mejor a los miembros de su hogar, ser más competente con los electrodomésticos, la higiene general, la ética y la superación personal; en pro de tener mejores familias y mejores ciudadanos.
9. Atención a la primera infancia con seguridad social, alimentación, salud, educación, pero también con recreación. En nuestro territorio nuestros niños no tienen espacios amplios, eficientes, lúdicos y pertinentes para la recreación. Hacen falta parques temáticos y recreativos donde la diversión y el aprendizaje sean realidad. Faltan más profesionales de la recreación y la educación física, además de agendas anuales de actividades para atender a niños y jóvenes.
10. Las cárceles son escuelas del crimen y eso debe cambiar. Es necesario que los internos tengan condiciones dignas, evitar los hacinamientos y la violación de los derechos humanos al interior de los penales. Se deben rehabilitar con programas de estudio serios y trabajos dedicados en producción de bienes y servicios para el Estado.
11. Programas para la reproducción sexual responsable y freno a los embarazos indeseados. Hay que educar pero también crear estímulos a mujeres que se liguen las trompas y a hombres que se hagan la vasectomía. Los hijos indeseados fomentan la pobreza en las familias de bajos recursos, y la frustración en los adolescentes y jóvenes que tienen que abandonar sus sueños para criar hijos no planeados.
12. Fomentar oportunidades para los jóvenes a través del deporte, la cultura y la organización informal de cursos en Casas del deporte y la Cultura, a través de instituciones del Estado y las ONG, que les permita a niños y jóvenes crecer en sus vocaciones, y así evitar el tedio y la falta de oportunidades. Es urgente alejarlos de las pandillas, de los vicios y el resentimiento social que los anima a ver al Estado como el enemigo que no le permite acceder a sus intereses y no les permite desarrollar su vocación.
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Continuamos con la “lluvia de sugerencias al vuelo” para los aspirantes que desean gobernar el departamento y los municipios del Cauca. “Ejercicio” que no pretende otra cosa que incentivar la creación de proyectos reales y necesarios, en vísperas de un debate electoral.
6. Hay que adelantar un plan masivo para reforestar (con el respectivo cuidado por varios meses para que no se mueran), de árboles y plantas nativas en pro de contribuir a contrarrestar las amenazas del calentamiento global, evitar los daños del invierno y la erosión, fomentar la seguridad alimentaria, así como la economía regional.
7. Re-educación general para que todos respetemos la vida y rechacemos la cultura mafiosa y facilista. Es necesario que la gente tenga conciencia que la corrupción, el narcotráfico, la extorsión, la trampa y la mentira son delitos y prácticas que perjudican a la sociedad en general. Partir del auto-reconocimiento para aceptar nuestra realidad, aceptar lo positivo y negativo que como raza y como región tenemos. Proyectarnos internamente como región de gente sana, noble, inteligente, civilizada y ajena a las mafias.
8. Reconocer la función social del ama de casa con prestaciones sociales y jubilación, incluyendo cursos de de actualización que les permita atender mejor a los miembros de su hogar, ser más competente con los electrodomésticos, la higiene general, la ética y la superación personal; en pro de tener mejores familias y mejores ciudadanos.
9. Atención a la primera infancia con seguridad social, alimentación, salud, educación, pero también con recreación. En nuestro territorio nuestros niños no tienen espacios amplios, eficientes, lúdicos y pertinentes para la recreación. Hacen falta parques temáticos y recreativos donde la diversión y el aprendizaje sean realidad. Faltan más profesionales de la recreación y la educación física, además de agendas anuales de actividades para atender a niños y jóvenes.
10. Las cárceles son escuelas del crimen y eso debe cambiar. Es necesario que los internos tengan condiciones dignas, evitar los hacinamientos y la violación de los derechos humanos al interior de los penales. Se deben rehabilitar con programas de estudio serios y trabajos dedicados en producción de bienes y servicios para el Estado.
11. Programas para la reproducción sexual responsable y freno a los embarazos indeseados. Hay que educar pero también crear estímulos a mujeres que se liguen las trompas y a hombres que se hagan la vasectomía. Los hijos indeseados fomentan la pobreza en las familias de bajos recursos, y la frustración en los adolescentes y jóvenes que tienen que abandonar sus sueños para criar hijos no planeados.
12. Fomentar oportunidades para los jóvenes a través del deporte, la cultura y la organización informal de cursos en Casas del deporte y la Cultura, a través de instituciones del Estado y las ONG, que les permita a niños y jóvenes crecer en sus vocaciones, y así evitar el tedio y la falta de oportunidades. Es urgente alejarlos de las pandillas, de los vicios y el resentimiento social que los anima a ver al Estado como el enemigo que no le permite acceder a sus intereses y no les permite desarrollar su vocación.
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PARA UN CAUCA MEJOR (3)
Marco Antonio Valencia
Los columnistas somos criticados por criticar y no proponer. Aprovecho este espacio para recoger ideas, con el fin de proponérselas a los políticos y gobernantes en pro de un mejor Cauca. Gracias a quienes hacen llegar sus propuestas para fortalecer un listado que no tiene color político, ni dueño.
13. Las ofertas de Turismo en el Cauca pueden mejorar. Hay que rediseñar y perfeccionar lo existente, e impulsar las ofertas que se quedaron en sueños y papel. Hay que recuperar espacios eco-turísticos para motivar extranjeros. Hay que mejorar la calidad, la promoción y la profesionalización de quienes trabajan en el sector. Hay que lograr la cooperación internacional, la cohesión social y la participación ciudadana en los proyectos de turismo sostenible en el tiempo y el espacio.
14. Debemos tener una política regional para preservar los recursos naturales. Las nuevas generaciones merecen mejor calidad de vida y soportes económicos viables. Una política ambiental que permita el crecimiento y el desarrollo de la región, sin poner en riesgo los valores culturales y naturales del paisaje.
15. Los espacios públicos y los semáforos deben dejar de ser espacios del rebusque económico. La informalidad, el oportunismo y la improvisación convierten las calles, parques, plazoletas y semáforos en centros grotescos, peligrosos y focos de vicio. Se tiene que regular la economía informal de los artistas, saltimbanquis o cirqueros que usan los semáforos y parques para expresarse. Que se haga uso de los espacios públicos con propuestas escénicas decorosas, programadas y con permisos legales.
16. Diversos actores armados han sembrado nuestras veredas y ciudades de muertos y desapariciones forzadas. Es necesario reconocer el duelo como problema de salud pública. Ayudar con sicólogos en actos colectivos a la sanación mental de los familiares al poner en escena los duelos y así evitar hechos de sangre por venganzas. Sería importante en cada municipio construir monumentos con los nombres de los muertos y desaparecidos. Monumentos contra la indiferencia y el olvido para exigir justicia, verdad. Es necesario reconocer y honrar las víctimas del conflicto.
17. Identidad regional. Es importante fortalecer la identidad de los caucanos desde y con procesos educativos impulsado desde los medios de comunicación, los colectivos sociales, comerciales y políticos; y desde allí reforzar la identidad del “ser caucano” a través de la cultura, la gastronomía, las tradiciones, la historia y sus personajes. No se trata de imponer “una marca” sino de crear y difundir una conciencia, una personalidad, una raza, una manera de ser y de actuar. Es imperativo crear la cátedra Cauca con un programa académico, cultural y de largo aliento.
18. Es necesario crear agendas integrales para la atención de la niñez y la juventud. Brindarles oportunidades a niños y jóvenes para que no sigan siendo el origen de los conflictos armados, la ilegalidad, la pobreza, la generación de familias disfuncionales, etc. Crear programas municipales multidisciplinarios e integrales en convergencia con todos los sectores sociales en pro de generaciones más felices, menos conflictivas, con más oportunidades, más participativas. Cultivar al niño en deporte, cultura y emprendimiento para tener hombres de bien.
Los columnistas somos criticados por criticar y no proponer. Aprovecho este espacio para recoger ideas, con el fin de proponérselas a los políticos y gobernantes en pro de un mejor Cauca. Gracias a quienes hacen llegar sus propuestas para fortalecer un listado que no tiene color político, ni dueño.
13. Las ofertas de Turismo en el Cauca pueden mejorar. Hay que rediseñar y perfeccionar lo existente, e impulsar las ofertas que se quedaron en sueños y papel. Hay que recuperar espacios eco-turísticos para motivar extranjeros. Hay que mejorar la calidad, la promoción y la profesionalización de quienes trabajan en el sector. Hay que lograr la cooperación internacional, la cohesión social y la participación ciudadana en los proyectos de turismo sostenible en el tiempo y el espacio.
14. Debemos tener una política regional para preservar los recursos naturales. Las nuevas generaciones merecen mejor calidad de vida y soportes económicos viables. Una política ambiental que permita el crecimiento y el desarrollo de la región, sin poner en riesgo los valores culturales y naturales del paisaje.
15. Los espacios públicos y los semáforos deben dejar de ser espacios del rebusque económico. La informalidad, el oportunismo y la improvisación convierten las calles, parques, plazoletas y semáforos en centros grotescos, peligrosos y focos de vicio. Se tiene que regular la economía informal de los artistas, saltimbanquis o cirqueros que usan los semáforos y parques para expresarse. Que se haga uso de los espacios públicos con propuestas escénicas decorosas, programadas y con permisos legales.
16. Diversos actores armados han sembrado nuestras veredas y ciudades de muertos y desapariciones forzadas. Es necesario reconocer el duelo como problema de salud pública. Ayudar con sicólogos en actos colectivos a la sanación mental de los familiares al poner en escena los duelos y así evitar hechos de sangre por venganzas. Sería importante en cada municipio construir monumentos con los nombres de los muertos y desaparecidos. Monumentos contra la indiferencia y el olvido para exigir justicia, verdad. Es necesario reconocer y honrar las víctimas del conflicto.
17. Identidad regional. Es importante fortalecer la identidad de los caucanos desde y con procesos educativos impulsado desde los medios de comunicación, los colectivos sociales, comerciales y políticos; y desde allí reforzar la identidad del “ser caucano” a través de la cultura, la gastronomía, las tradiciones, la historia y sus personajes. No se trata de imponer “una marca” sino de crear y difundir una conciencia, una personalidad, una raza, una manera de ser y de actuar. Es imperativo crear la cátedra Cauca con un programa académico, cultural y de largo aliento.
18. Es necesario crear agendas integrales para la atención de la niñez y la juventud. Brindarles oportunidades a niños y jóvenes para que no sigan siendo el origen de los conflictos armados, la ilegalidad, la pobreza, la generación de familias disfuncionales, etc. Crear programas municipales multidisciplinarios e integrales en convergencia con todos los sectores sociales en pro de generaciones más felices, menos conflictivas, con más oportunidades, más participativas. Cultivar al niño en deporte, cultura y emprendimiento para tener hombres de bien.
LA PROSPERIDAD DIGITAL: TEMA PARA LAS CAMPAÑAS LOCALES
POR: Marco Antonio Valencia Calle
A través del Ministerio de las TIC (Tecnología, Información y Comunicaciones) el actual gobierno planea eliminar las brechas de desigualdad entre ricos y pobres. La idea es que tanto las pequeñas empresas como las compañías internacionales a través de internet puedan tener la misma información. Que los niños pobres de veredas y municipios alejados puedan tener acceso a internet, y a través de ella, las mismas condiciones educativas que los niños de estratos 4, 5 y 6. Que los mineros, los campesinos y la industria del agro pueda tener certeza informativa diaria sobre el clima, movimientos sísmicos, el estado de las carreteras y la seguridad vial, precios y demandas de productos, etc.
Para el año 2014, la meta es que través de internet, se pueda tener información única de las afiliaciones a salud y a pensiones de la gente; que puedan acceder a más de 500 servicios que presta el Estado y las empresas privadas, como por ejemplo, los trámites de notarias, las certificaciones escolares y universitarias; pero de igual manera que se pueda pagar a través del sistema digital los servicios públicos, la compra de productos, el pago de peajes, la atención en los hospitales y los salarios, entre muchos otros.
Sin duda, el servicio de telemedicina que se tendrá en 260 municipios, será una novedad de la cual ya muchos quisiéramos ser beneficiados. Cuando los niños y jóvenes tienen y buscan otros soportes de leer como son las pantallas del computador y los teléfonos celulares, bien se hace en digitalizar los libros, documentos y hemeroteca de la Biblioteca Nacional, ejemplo que ya emulan muchas universidades del país, en la intención de preservar, pero de ponerse a la vanguardia informativa. La Justicia, en poco tiempo, tendrá expedientes digitales, y pondrá en funcionamiento sistema único de leyes vigentes para estar al día cuando el Congreso deroga normas y leyes, al promulgar otras nuevas; y por fin se podrá tener inventarios de los procesos adelantados contra el Estado, información que que permitirá tener políticas de prevención para evitar futuras demandas.
Todo eso y más será posible con la creación de 800 telecentros de capacitación a la gente de bajos estratos en 700 municipios colombianos, y donde las alcaldías y gobernaciones coadyuven a financiar y a mantener estos sitios. Donde las Cámaras de Comercio presten su apoyo para la convocatoria a las Pequeñas y Medianas empresas para aportar y acceder a estos recursos; donde los maestros de todas las escuelitas veredas y municipales decidan con firmeza aplicar a una capacitación adecuada para ponerse al día con las formas de educación mundial; cuando el Ministerio de Defensa, la Fiscalía y el Das, tengan controles para la seguridad Informática y la gente pueda realizar comprar y ventas sin miedo al fraude, o cualquier crimen que se dé a través de la red. Cuando las empresas apoyen a los gobiernos llevando redes, antenas, computadores, telefonía celular, capacitación y proyectos de modernización digital a los municipios. Es un compromiso de este gobierno, y debe estar en la agenda, los planes y promesas de las campañas locales que ahora se inician.
En pocos años debemos tener una sociedad de la información equitativa, con gente más capacitada, con infraestructura adecuada y servicios de clase mundial.
A través del Ministerio de las TIC (Tecnología, Información y Comunicaciones) el actual gobierno planea eliminar las brechas de desigualdad entre ricos y pobres. La idea es que tanto las pequeñas empresas como las compañías internacionales a través de internet puedan tener la misma información. Que los niños pobres de veredas y municipios alejados puedan tener acceso a internet, y a través de ella, las mismas condiciones educativas que los niños de estratos 4, 5 y 6. Que los mineros, los campesinos y la industria del agro pueda tener certeza informativa diaria sobre el clima, movimientos sísmicos, el estado de las carreteras y la seguridad vial, precios y demandas de productos, etc.
Para el año 2014, la meta es que través de internet, se pueda tener información única de las afiliaciones a salud y a pensiones de la gente; que puedan acceder a más de 500 servicios que presta el Estado y las empresas privadas, como por ejemplo, los trámites de notarias, las certificaciones escolares y universitarias; pero de igual manera que se pueda pagar a través del sistema digital los servicios públicos, la compra de productos, el pago de peajes, la atención en los hospitales y los salarios, entre muchos otros.
Sin duda, el servicio de telemedicina que se tendrá en 260 municipios, será una novedad de la cual ya muchos quisiéramos ser beneficiados. Cuando los niños y jóvenes tienen y buscan otros soportes de leer como son las pantallas del computador y los teléfonos celulares, bien se hace en digitalizar los libros, documentos y hemeroteca de la Biblioteca Nacional, ejemplo que ya emulan muchas universidades del país, en la intención de preservar, pero de ponerse a la vanguardia informativa. La Justicia, en poco tiempo, tendrá expedientes digitales, y pondrá en funcionamiento sistema único de leyes vigentes para estar al día cuando el Congreso deroga normas y leyes, al promulgar otras nuevas; y por fin se podrá tener inventarios de los procesos adelantados contra el Estado, información que que permitirá tener políticas de prevención para evitar futuras demandas.
Todo eso y más será posible con la creación de 800 telecentros de capacitación a la gente de bajos estratos en 700 municipios colombianos, y donde las alcaldías y gobernaciones coadyuven a financiar y a mantener estos sitios. Donde las Cámaras de Comercio presten su apoyo para la convocatoria a las Pequeñas y Medianas empresas para aportar y acceder a estos recursos; donde los maestros de todas las escuelitas veredas y municipales decidan con firmeza aplicar a una capacitación adecuada para ponerse al día con las formas de educación mundial; cuando el Ministerio de Defensa, la Fiscalía y el Das, tengan controles para la seguridad Informática y la gente pueda realizar comprar y ventas sin miedo al fraude, o cualquier crimen que se dé a través de la red. Cuando las empresas apoyen a los gobiernos llevando redes, antenas, computadores, telefonía celular, capacitación y proyectos de modernización digital a los municipios. Es un compromiso de este gobierno, y debe estar en la agenda, los planes y promesas de las campañas locales que ahora se inician.
En pocos años debemos tener una sociedad de la información equitativa, con gente más capacitada, con infraestructura adecuada y servicios de clase mundial.
PARA UN CAUCA DIGITAL
LA PROSPERIDAD DIGITAL: TEMA PARA LAS CAMPAÑAS LOCALES
por: Marco Antonio Valencia Calle
A través del Ministerio de las TIC (Tecnología, Información y Comunicaciones) el actual gobierno planea eliminar las brechas de desigualdad entre ricos y pobres. La idea es que tanto las pequeñas empresas como las compañías internacionales a través de internet puedan tener la misma información. Que los niños pobres de veredas y municipios alejados puedan tener acceso a internet, y a través de ella, las mismas condiciones educativas que los niños de estratos 4, 5 y 6. Que los mineros, los campesinos y la industria del agro pueda tener certeza informativa diaria sobre el clima, movimientos sísmicos, el estado de las carreteras y la seguridad vial, precios y demandas de productos, etc.
Para el año 2014, la meta es que través de internet, se pueda tener información única de las afiliaciones a salud y a pensiones de la gente; que puedan acceder a más de 500 servicios que presta el Estado y las empresas privadas, como por ejemplo, los trámites de notarias, las certificaciones escolares y universitarias; pero de igual manera que se pueda pagar a través del sistema digital los servicios públicos, la compra de productos, el pago de peajes, la atención en los hospitales y los salarios, entre muchos otros.
Sin duda, el servicio de telemedicina que se tendrá en 260 municipios, será una novedad de la cual ya muchos quisiéramos ser beneficiados. Cuando los niños y jóvenes tienen y buscan otros soportes de leer como son las pantallas del computador y los teléfonos celulares, bien se hace en digitalizar los libros, documentos y hemeroteca de la Biblioteca Nacional, ejemplo que ya emulan muchas universidades del país, en la intención de preservar, pero de ponerse a la vanguardia informativa. La Justicia, en poco tiempo, tendrá expedientes digitales, y pondrá en funcionamiento sistema único de leyes vigentes para estar al día cuando el Congreso deroga normas y leyes, al promulgar otras nuevas; y por fin se podrá tener inventarios de los procesos adelantados contra el Estado, información que que permitirá tener políticas de prevención para evitar futuras demandas.
Todo eso y más será posible con la creación de 800 telecentros de capacitación a la gente de bajos estratos en 700 municipios colombianos, y donde las alcaldías y gobernaciones coadyuven a financiar y a mantener estos sitios. Donde las Cámaras de Comercio presten su apoyo para la convocatoria a las Pequeñas y Medianas empresas para aportar y acceder a estos recursos; donde los maestros de todas las escuelitas veredas y municipales decidan con firmeza aplicar a una capacitación adecuada para ponerse al día con las formas de educación mundial; cuando el Ministerio de Defensa, la Fiscalía y el Das, tengan controles para la seguridad Informática y la gente pueda realizar comprar y ventas sin miedo al fraude, o cualquier crimen que se dé a través de la red. Cuando las empresas apoyen a los gobiernos llevando redes, antenas, computadores, telefonía celular, capacitación y proyectos de modernización digital a los municipios. Es un compromiso de este gobierno, y debe estar en la agenda, los planes y promesas de las campañas locales que ahora se inician.
En pocos años debemos tener una sociedad de la información equitativa, con gente más capacitada, con infraestructura adecuada y servicios de clase mundial.
viernes, 10 de diciembre de 2010
SIMPLEMENTE SOY FELIZ
Es martes y voy por la calle dando los tumbos del primíparo. No encuentro la respuesta a la felicidad que me embarga, simplemente soy feliz. Desde que llegué a esta ciudad tan hermosa la euforia no me deja, me arrastra. Las mujeres son tiernas, huelen a fresco y sostienen una sonrisa vertical que emociona, los hombres son de una amabilidad increíble, piden el favor, dan gracias y siempre saludan. Y los abuelos son tan queridos que no queda de otra sino quererlos y sentarse a charlar con ellos por horas y horas sin medida de tiempo. Hombres y mujeres pasan por mi lado despacio, sin afán, sin frío ni calor. El clima es regio, templadito. Las calles son limpias, ordenadas, sin bullas.
Cuando mi apá me dijo que ahorraba para traerme a estudiar a una ciudad universitaria no imaginé que hubiera miles de papás que hicieran lo mismo. La universidad es como una rueda de Chicago donde a fuerza de emociones termina uno haciéndose amigo de muchachos asustados y esperanzados en una Colombia menos sufrida.
Esta ciudad y esta universidad son una machera, con cruzar su portón es otro mundo, un exilio temporal al mundanal ruido de la guerra y la vil violencia de los campos. En la facultad, en su cafetería y sus pasillos se ve, se vive, se goza y se ríe de otra manera; es campo fértil para ejercer a conciencia plena la alegría y la juventud, y seguro también es el sitio propicio para aprender a ser persona y emprender una profesión, que es a lo que vinimos. Aprender hechiza el corazón de cualquiera. Y habría que ser ciego para no encantarse con todas las maravillas que ofrece la U.
Las primeras clases me han dejado extasiado. Todos los profesores tienen caras de ser decentes y sabios, tienen actitud positiva y hablan con destreza y energía. Es rico llegar a una universidad así. Hasta ahora nadie me ha tratado mal por campesino, aquí a los foráneos nos aprecian, en esta ciudad nos han acogido y valorado como lo merecemos, como gente que ya está progresando.
Cuando ayer intervine para opinar por vez primera en el mundo académico de la U, sentía que el mundo me daba vueltas del puro miedo, pero el profesor y los compañeros me escucharon con tanta atención y respeto, que en vez de desmayarme por la emoción, me sentí importante y supe que estaba en el lugar indicado y la universidad correcta.
Dicen que el viernes hay una fiesta de bienvenida y bautizo de primíparos, donde posiblemente perderán la virginidad más de uno, y se emborracharán por vez primera otros más. Pero no sé, eso de comenzar carrera de borracho no esta bien en una persona que comienza a formar su cerebro, su alma y su cuerpo para ser profesional. Que se emborrachen los amigotes de mi pueblo (indios nosotros todos y muchos analfabetas, para más) hasta se perdona; pero que se embrutezca de alcohol y envene de vicio el cuerpo una persona que ya es bachiller y que ya entiende eso del bien y del mal, es otra cosa. No creo que necesite meterle litros de guaro a la cabeza para empatizar con otros; y más, no me cuaja en el sentimiento (y el orgullo) que me recorre el ser miembro de una universidad feriar mi virginidad con la primera que me tope. Si ya sé, no faltará quienes piensen distinto y se burlen, y me digan primíparo, monja boba y cosas así; de seguro habrá compañeros que traten de disuadirme de no creer en Dios, ni en los valores de mi familia, y me agucen para que aborrezca de mi patria chica y me avergüence de mis padres, pero no, jamás. A la universidad uno puede venir virgen pero no tonto, porque se lo comen vivito; hay que tener cuidado, no vaya ser que en vez de resultar siendo una persona útil y formar la inteligencia termine uno siendo instrumento de depredadores sociales, de gente contaminada de pesimismo y anarquía...
“Señor Dios, que los valores enseñados por mi abuela y los principios de los campesinos de bien de donde vengo, no me abandonen, amen”.
Cuando mi apá me dijo que ahorraba para traerme a estudiar a una ciudad universitaria no imaginé que hubiera miles de papás que hicieran lo mismo. La universidad es como una rueda de Chicago donde a fuerza de emociones termina uno haciéndose amigo de muchachos asustados y esperanzados en una Colombia menos sufrida.
Esta ciudad y esta universidad son una machera, con cruzar su portón es otro mundo, un exilio temporal al mundanal ruido de la guerra y la vil violencia de los campos. En la facultad, en su cafetería y sus pasillos se ve, se vive, se goza y se ríe de otra manera; es campo fértil para ejercer a conciencia plena la alegría y la juventud, y seguro también es el sitio propicio para aprender a ser persona y emprender una profesión, que es a lo que vinimos. Aprender hechiza el corazón de cualquiera. Y habría que ser ciego para no encantarse con todas las maravillas que ofrece la U.
Las primeras clases me han dejado extasiado. Todos los profesores tienen caras de ser decentes y sabios, tienen actitud positiva y hablan con destreza y energía. Es rico llegar a una universidad así. Hasta ahora nadie me ha tratado mal por campesino, aquí a los foráneos nos aprecian, en esta ciudad nos han acogido y valorado como lo merecemos, como gente que ya está progresando.
Cuando ayer intervine para opinar por vez primera en el mundo académico de la U, sentía que el mundo me daba vueltas del puro miedo, pero el profesor y los compañeros me escucharon con tanta atención y respeto, que en vez de desmayarme por la emoción, me sentí importante y supe que estaba en el lugar indicado y la universidad correcta.
Dicen que el viernes hay una fiesta de bienvenida y bautizo de primíparos, donde posiblemente perderán la virginidad más de uno, y se emborracharán por vez primera otros más. Pero no sé, eso de comenzar carrera de borracho no esta bien en una persona que comienza a formar su cerebro, su alma y su cuerpo para ser profesional. Que se emborrachen los amigotes de mi pueblo (indios nosotros todos y muchos analfabetas, para más) hasta se perdona; pero que se embrutezca de alcohol y envene de vicio el cuerpo una persona que ya es bachiller y que ya entiende eso del bien y del mal, es otra cosa. No creo que necesite meterle litros de guaro a la cabeza para empatizar con otros; y más, no me cuaja en el sentimiento (y el orgullo) que me recorre el ser miembro de una universidad feriar mi virginidad con la primera que me tope. Si ya sé, no faltará quienes piensen distinto y se burlen, y me digan primíparo, monja boba y cosas así; de seguro habrá compañeros que traten de disuadirme de no creer en Dios, ni en los valores de mi familia, y me agucen para que aborrezca de mi patria chica y me avergüence de mis padres, pero no, jamás. A la universidad uno puede venir virgen pero no tonto, porque se lo comen vivito; hay que tener cuidado, no vaya ser que en vez de resultar siendo una persona útil y formar la inteligencia termine uno siendo instrumento de depredadores sociales, de gente contaminada de pesimismo y anarquía...
“Señor Dios, que los valores enseñados por mi abuela y los principios de los campesinos de bien de donde vengo, no me abandonen, amen”.
domingo, 5 de diciembre de 2010
¡POR FAVOR, NO ME MATEN!
Como van las cosas moriré de pánico antes de lo esperado por Ana, mi pitonisa de cabecera. Las historias de policías y ladrones, de violentos y pendejos, de atracos y secuestros, de absurdos y dolores, me están matando de pena moral. Con los días me estoy suicidando, haciéndome una especie de eutanasia personal, un harakiri psicológico en medio de un ataque de nervios impresionante. Ya ni el alcohol ni el viagra me alegran las mañanas. A los 34 años ya soy un tipo senil, cobarde e histérico que a las cinco aeme comienza a temblar y se encierra en el sanitario de su casa a escuchar las noticias y a morirse de miedo. Para los demás, tan solo soy un tipo de cantaleta aburridora y babosa a la que nadie le pone ni le para bolas. -¡Cucho quejetas!- me gritan.
Pero yo se que no soy el único. Los atrapados por el pánico somos millones, lo que pasa es que los otros se quedan calladitos, por miedo, por cobardes, pero chisss.....
Unos grupos armados me robaron la posibilidad de salir a respirar aire puro al campo, de pasear o hacer turismo porque me dan pánico las pescas tenebrosas, y los atracos de los piratas terrestres. Me robaron la posibilidad de ir a burdeles, tener siete mujeres y un mocito, porque me da pánico que me peguen el SIDA. Me da pánico fumar Pielroja como el hombre Malboro porque de pronto me da Cáncer, o fumarme un porrito de marihuana como Bod Dylan para escribir poesía, porque de pronto me montan una operación Milenio y me extraditan. Me da pánico ir al ortodoncista porque seguro, sin necesitarlo, me atraca con disimulo al recetarme frenillo, y eso cuesta varios millones de pesos. Me da pánico ir a un optómetra dueño de una óptica seguro según él, ya necesito gafas y eso cuesta un jurgo de plata y unas gafas me haría sentir minusválido. Me da pánico ir a donde un médico alternativo porque seguro necesita clavarme mil agujas o mil pastillas buenísimas pero carísimas que mi EPS no cubre. Me da pánico llevar mi compañera al ginecólogo porque seguro “seguro” necesita hacerle una cesárea por complicaciones que solo él ve, él entiende y él sabe. Me da pánico comprar una casa porque seguro me vuelvo esclavo de un banco de por vida y la vida de mis hijos. Me da pánico denunciar a un funcionario corrupto porque seguro al otro día usa su magia para hacerme aparecer con la boca de llenes de hormigas y moscos por allí, a la orilla de cualquier cuneta. Me da pánico ir a las discotecas y bares porque de pronto me abordan transvestidos, me dan escopolamina o me venden licor chiviado y me quedo ciego. Me da pánico ir a una iglesia a buscar a Dios porque seguro tengo que darle un porcentaje de mi sueldo como diezmo al pastor o al sacerdote. Me da pánico subirme a esos buses podridos de Popayán porque de pronto salgo enfermo de ellos, con chucha y sin billetera. Me da pánico denunciar que en Popayán los buses urbanos están podridos porque de pronto un chofer se va a emberracar y me da un varillazo. Me da pánico comer carne o hamburguesas porque de pronto estoy comiendo carne de burro viejo o carne de perro enfermo molido y aliñado. Me da pánico ser político porque de pronto me hacen un atentado, y la verdad, no tengo vocación de quedar ante mis amigos como un mentiroso y me asustan las calumnias de la oposición. Me da pánico hablar de política con extraños o en público porque de pronto hay infiltrados que quieren sacarnos información de quién sabe qué y con qué fines.
¡Dios mío, tanto me han robado, tanto me han quitado, que ya casi expiro de pánico. Y tan grave estoy, prefiero morirme solito y en casa, antes que estar en manos de u médico de los de veinte mil pesos la hora...
Por favor, no me maten, yo me mato solito de puro pánico. Y si me pasa algo, por favor, no me lleven a ese hospital universitario para proletos que tenemos, es horrible. Allá me mataría la desolación y la tristeza, llévenme derechito al cielo, ¿Si?
Gracias, amen.
Pero yo se que no soy el único. Los atrapados por el pánico somos millones, lo que pasa es que los otros se quedan calladitos, por miedo, por cobardes, pero chisss.....
Unos grupos armados me robaron la posibilidad de salir a respirar aire puro al campo, de pasear o hacer turismo porque me dan pánico las pescas tenebrosas, y los atracos de los piratas terrestres. Me robaron la posibilidad de ir a burdeles, tener siete mujeres y un mocito, porque me da pánico que me peguen el SIDA. Me da pánico fumar Pielroja como el hombre Malboro porque de pronto me da Cáncer, o fumarme un porrito de marihuana como Bod Dylan para escribir poesía, porque de pronto me montan una operación Milenio y me extraditan. Me da pánico ir al ortodoncista porque seguro, sin necesitarlo, me atraca con disimulo al recetarme frenillo, y eso cuesta varios millones de pesos. Me da pánico ir a un optómetra dueño de una óptica seguro según él, ya necesito gafas y eso cuesta un jurgo de plata y unas gafas me haría sentir minusválido. Me da pánico ir a donde un médico alternativo porque seguro necesita clavarme mil agujas o mil pastillas buenísimas pero carísimas que mi EPS no cubre. Me da pánico llevar mi compañera al ginecólogo porque seguro “seguro” necesita hacerle una cesárea por complicaciones que solo él ve, él entiende y él sabe. Me da pánico comprar una casa porque seguro me vuelvo esclavo de un banco de por vida y la vida de mis hijos. Me da pánico denunciar a un funcionario corrupto porque seguro al otro día usa su magia para hacerme aparecer con la boca de llenes de hormigas y moscos por allí, a la orilla de cualquier cuneta. Me da pánico ir a las discotecas y bares porque de pronto me abordan transvestidos, me dan escopolamina o me venden licor chiviado y me quedo ciego. Me da pánico ir a una iglesia a buscar a Dios porque seguro tengo que darle un porcentaje de mi sueldo como diezmo al pastor o al sacerdote. Me da pánico subirme a esos buses podridos de Popayán porque de pronto salgo enfermo de ellos, con chucha y sin billetera. Me da pánico denunciar que en Popayán los buses urbanos están podridos porque de pronto un chofer se va a emberracar y me da un varillazo. Me da pánico comer carne o hamburguesas porque de pronto estoy comiendo carne de burro viejo o carne de perro enfermo molido y aliñado. Me da pánico ser político porque de pronto me hacen un atentado, y la verdad, no tengo vocación de quedar ante mis amigos como un mentiroso y me asustan las calumnias de la oposición. Me da pánico hablar de política con extraños o en público porque de pronto hay infiltrados que quieren sacarnos información de quién sabe qué y con qué fines.
¡Dios mío, tanto me han robado, tanto me han quitado, que ya casi expiro de pánico. Y tan grave estoy, prefiero morirme solito y en casa, antes que estar en manos de u médico de los de veinte mil pesos la hora...
Por favor, no me maten, yo me mato solito de puro pánico. Y si me pasa algo, por favor, no me lleven a ese hospital universitario para proletos que tenemos, es horrible. Allá me mataría la desolación y la tristeza, llévenme derechito al cielo, ¿Si?
Gracias, amen.
jueves, 2 de diciembre de 2010
EL PERVERSO ENCANTO DE LA NAVIDAD
La navidad no es tan buena como la cantan, ni tan triste como se sospecha. Es mucho peor. Llegan los temibles días de niños sin oficio en casa dispuestos a comerse la despensa en una tarde, a quemar la casa con sus travesuras, a volver loca a la abuela con sus gritos y el ruido de sus juegos electrónicos. Llegan los días de fiesta en la empresa, y la gente se emborracha para dejar salir a flote sus resentimientos o frustraciones, y entonces, con el licor encima y las venas hirviendo afloran los chismes, las peleas, los desafíos, los amores clandestinos, las infidelidades y los cuernos. Llegan los días de alicoramiento y con ellos las escenas ridículas, las discusiones imbéciles, las tragedias sin anunciar. Llegan los días de comprar cosas innecesarias por cuenta de una publicidad sin piedad que nos obliga sin querer queriendo a endeudarnos y a gastar a manos llenas el dinero que no tenemos en promociones ficticias. Llegan los días por donde se pasean los males de la modernidad como la soledad y el miedo por nuestras vidas, y en busca de la placidez nos dedicamos al consumismo más estúpido y costoso. Llegan los días de fin de año con sus horas para evaluar la vida, y no siempre la sonrisa del triunfo y el éxito acompañan los resultados, en un país de conflictos como el nuestro. Llegan los días de viajar de vacaciones (o para visitar familiares), no siempre con las condiciones, el clima, el precio, ni al lugar que deseamos. Llegan los días de visitas incomodas o las discusiones familiares de si vamos a la casa de tus padres o al de los míos. Llegan los días de borrachos quemando pólvora en la calle al tiempo que ponen en peligro la vida de niños y transeúntes, y provoca crucificarlos por indolentes. Llegan los días de ocio juvenil envueltos en rumbas donde las ganas del cuerpo les pueden, la virginidad se pierde, la inocencia se enreda y la rebeldía pide espacios al misterio y al peligro de los vicios. Llegan los días de alimentos harinosos, grasos y exóticos a extremos indecibles, y la dieta y la salud se exponen por culpa de antojos, agasajos e invitaciones indeseadas. Llega el día de gastar tiempo y dinero en la compra de accesorios desechables como los árboles y adornos navideños que anuncian y ambientan la navidad, pero intimidan y falsean el grado de la alegría, el poder y la gracia. Llegan los días de entregar cuotas, o los descuentos al sueldo para hacer la fiesta de fin de año, la novena del barrio, el encuentro familiar, el regalo al niño pobre, la prima del portero, la limosna a la iglesia… reduciendo el sueldo a su mínima expresión. Llegan los días de la misma música festiva y sosa de todos los años, que nos llenan de alegría, nostalgia o aburrimiento. Llegan los días de ver a decenas de niños quemados por la pólvora a lo largo y ancho del país, por la bárbara y desconcertante costumbre de seres salvajes y brutos de quemar pólvora animados por la iglesia católica, y la falta de pantalones de los congresistas y alcaldes incapaces de prohibirla del todo. Llegan los días de villancicos y melodías para el teléfono celular que nos obliga a pensar que estamos en la mejor época del año, así nuestro corazón esté triste, de luto, destrozado y melancólico. Llegan los días de locutores ridículos que en la radio se dedican a la burla y los chistes grotescos para captar audiencia al tiempo que educan a nuestros niños en la guachería y la recocha indeseable. Llegan los días de dar y recibir regalos que no queremos o no podemos por falta de ánimos o de dinero, de comprar lo que no deseamos comprar, de oír la música que no nos gusta, de comer lo que no deseamos, de visitar a quien no queremos. Llegan los días de asesinos ebrios y motorizados con licencia de tránsito para matar porque la ley hoy en día los exonera del peso de la justicia como debe ser. Llegan los días de luces y parafernalia engañosa, de la felicidad comprada, de rezos sin mística, de excesos obligados, de gastos innecesarios, de imprudencias, de soñar con la paz y la esperanza de días mejores, de frases huecas y poco sinceras dichas sin el sentimiento y el corazón como:
¡Feliz navidad para todos!
miércoles, 1 de diciembre de 2010
EL DESENCANTADO
Son las tres de la mañana y una camada de serpientes me quiere comer. Son las cinco cuando apenas intento pegar el ojo otra vez, pero entresueños veo una gallina negra que me quiere sacar los ojos (las mismas pesadillas de siempre). Me levanto y no encuentro alegrías en mi alrededor: veo otro día, otro sol y el milagro de la vida no tiene chiste. Me deslizo hasta el sanitario y el cuerpo me pesa como si arrastrara un mundo encima ( y así me sentiré el resto del día). Me miro al espejo y no le veo gracia a mi rostro: esta triste, llevado; hay un guayabo moral en mí: tal vez he bebido demasiada vida o demasiados sueños. El agua fría no me revive, al contrario, me hiere como si fueran latigazos, cuchilladas. Salgo de la ducha adolorido. Me visto con cualquier cosa, me peino y limpio los zapatos como un robot. El café me sabe a hiel, las noticias del diario y de la radio que eran parte de mis rutinas me son indiferentes. No tengo ánimos de nada, es más, el desencanto es mi desayuno.
No me atrevo a salir, tengo miedo, un mal presentimiento (hace días lo tengo, semanas, tal vez meses). Alguien de la casa me saluda y me timbro, estoy nervioso. Me hablan, pero no sé escuchar. No entiendo lo que me dicen, sonrío con tristeza. Hago un esfuerzo, me lleno de mis mejores recursos y medroso salgo a la calle en busca de amigos pero solo veo mil rostros conocidos. Caigo en la cuenta que no tengo amigos.
Me empeño, busco aire, motivos de fortaleza y subo calle arriba-calle-abajo, pero nada me satisface; todo me atemoriza. Hablo con algunas personas, sonrío a la fuerza, pero nadie nota que estoy llevado, triste, vacío, deprimido. A tiro de pistola.
Me da tristeza y me avergüenzo de mí mismo. Me parece una traición personal, una estupidez estar así, y no poder superarlo. Esta bien un ratito de tristeza, unas horitas de melancolía, un día de malparidez, pero esto ya es crónico. Me da risa de mí mismo, una risa amarga, llena de espinas, de sal, y no puedo con ella. Me gana la malparidez.
No entiendo lo que me pasa, no entiendo los motivos. Se me fue el alma, es todo lo que puedo decir a mi defensa. Me siento enfermo pero no tengo nada físicamente. Me da rabia y me auto castigo, me impongo a la adversidad, pero al menor descuido, caigo de nuevo.
Son la once, me tomo un tinto: nada (será el inicio de cinco jarradas de café buscando reanimarme, pero nada), un cigarrillito para... no sé (me dijeron que la tristeza se pasan mejor con cigarillitos: paja).
Y a las doce y media comienzo a comer y a comer y a comer como un desesperado por el resto del día. El pan es digerible, barato y tiene buen sabor. Como pan a la lata. Me voy engordar como un marrano pienso, pero no me importa, llevo días comiendo y comiendo. No puedo dejar de hacerlo.
Todo comenzó un día agitado, chévere: lleno de emociones laborales, exámenes y retos de vida. Pero al caer la noche terminé tan mamado que me dormí en un mueble y de allí no quise levantarme nunca más. Al otro día amanecí hipersensible y las noticias del país me cayeron al hígado (el corazón estaba saturado, tal vez). Seguí cansado, trabajando duro, pero con la ilusión de unas vacaciones que no tuve. Los maestros son tan ignorantes que no saben que la gente necesita descansar y dejan mil tareas. Al terminar el año se me cruzaron los cables: El último día de clases me sentí un zombi: caminaba por inercia. En las vacaciones no estudie, es cierto, pero la preocupación no me dejó descansar y sin darme cuenta caí en un abismo, en un vacío donde no importa nada.
Me siento solo, profundamente solo. No sé qué hacer, a quién acudir. Comenzó el año nuevo sin mí. Yo me quedé en un limbo. ¿Alguien me puede ayudar?
S. O. S.
Por favor...
No me atrevo a salir, tengo miedo, un mal presentimiento (hace días lo tengo, semanas, tal vez meses). Alguien de la casa me saluda y me timbro, estoy nervioso. Me hablan, pero no sé escuchar. No entiendo lo que me dicen, sonrío con tristeza. Hago un esfuerzo, me lleno de mis mejores recursos y medroso salgo a la calle en busca de amigos pero solo veo mil rostros conocidos. Caigo en la cuenta que no tengo amigos.
Me empeño, busco aire, motivos de fortaleza y subo calle arriba-calle-abajo, pero nada me satisface; todo me atemoriza. Hablo con algunas personas, sonrío a la fuerza, pero nadie nota que estoy llevado, triste, vacío, deprimido. A tiro de pistola.
Me da tristeza y me avergüenzo de mí mismo. Me parece una traición personal, una estupidez estar así, y no poder superarlo. Esta bien un ratito de tristeza, unas horitas de melancolía, un día de malparidez, pero esto ya es crónico. Me da risa de mí mismo, una risa amarga, llena de espinas, de sal, y no puedo con ella. Me gana la malparidez.
No entiendo lo que me pasa, no entiendo los motivos. Se me fue el alma, es todo lo que puedo decir a mi defensa. Me siento enfermo pero no tengo nada físicamente. Me da rabia y me auto castigo, me impongo a la adversidad, pero al menor descuido, caigo de nuevo.
Son la once, me tomo un tinto: nada (será el inicio de cinco jarradas de café buscando reanimarme, pero nada), un cigarrillito para... no sé (me dijeron que la tristeza se pasan mejor con cigarillitos: paja).
Y a las doce y media comienzo a comer y a comer y a comer como un desesperado por el resto del día. El pan es digerible, barato y tiene buen sabor. Como pan a la lata. Me voy engordar como un marrano pienso, pero no me importa, llevo días comiendo y comiendo. No puedo dejar de hacerlo.
Todo comenzó un día agitado, chévere: lleno de emociones laborales, exámenes y retos de vida. Pero al caer la noche terminé tan mamado que me dormí en un mueble y de allí no quise levantarme nunca más. Al otro día amanecí hipersensible y las noticias del país me cayeron al hígado (el corazón estaba saturado, tal vez). Seguí cansado, trabajando duro, pero con la ilusión de unas vacaciones que no tuve. Los maestros son tan ignorantes que no saben que la gente necesita descansar y dejan mil tareas. Al terminar el año se me cruzaron los cables: El último día de clases me sentí un zombi: caminaba por inercia. En las vacaciones no estudie, es cierto, pero la preocupación no me dejó descansar y sin darme cuenta caí en un abismo, en un vacío donde no importa nada.
Me siento solo, profundamente solo. No sé qué hacer, a quién acudir. Comenzó el año nuevo sin mí. Yo me quedé en un limbo. ¿Alguien me puede ayudar?
S. O. S.
Por favor...
sábado, 27 de noviembre de 2010
LOS BRUJOS DE PATIA
Me cuentan Los Mayores que en Patía había negros que lograban hacer pactos efectivos con el diablo. Que a cambio de riqueza y poderes hipnóticos para conseguir ganado o mujeres ajenas, le entregaban su alma al diablo en un rito que se llama empautamiento.
Me cuentan también, que había brujos capaces de atrapar el alma de sus enemigos en una vasija para luego enterrarlos hasta que el cliente se volviera loco, o que ponían esas vasijas al horno para que el embrujado padeciera ataques de epilepsia. O peor aún, que tiraban la vasija al río y la persona, cual judío errante, vagaba por el mundo hasta morir.
Que los brujos de Patía eran capaces de “llamar al susto”, apoyados en rezos y bebedizos de aguardiente con ajo y tabaco, para impedir que la gente se muera cuando tiene el alma ausente porque alguien los asustó cuando dormía.
Que impedían que una persona se muriera por culpa de las “almas detentes”, pues cuando estas tocan con su frío, la gente se enferma con mareos, fiebres y diarreas hasta secarlas por dentro, porque el frío de los muertos seca la sangre de los humanos. Y explican que “el alma detente”, es aquella del difunto que se fue si ser todavía su hora por causa de un asesinato inesperado, como suele ocurrir en las venganzas familiares. Y que dejan de ser detentes cuando muere el asesino o le llega la hora de verdad.
Me cuentan además, que armaban filtros de amor con sangre de menstruación. Y de esta manera el hombre que lo bebía quedaba bajo el dominio infinito por la mujer que lo deseaba. Que enseñaban a las mujeres embarazadas a comer mucho ají y tomar copitas de aguardiente para que sus hijos le salieran bravos. Y decían que si por casualidad una madre escuchaba llorar a su hijo en el vientre, no podía decírselo a nadie porque entonces, nacían mongólicos.
Eran brujos sabios con poderes infinitos traídos de ultramar. Y que la gente blanca de la montaña los buscaba mucho para ligar sus hijos con manteca de oso y savia de chonta, para que así fueran invencibles ante los dolores y las enfermedades de la vida. Y que de igual manera eran los encargados de ayudar a bien morir a los ligados que “eran duros de matar” rascándoles el dedo corazón y dándoles agüita de azúcar para que descansaran al fin.
Yo no sé si usted, amigo lector, pueda creer en esas cosas, pero lo cierto es que hacen parte de la mitología y las historia de Patía, un municipio al sur y a dos horas de Popayán. Creado por negros cimarrones venidos de África, pasando por Haití, los jardines de la magia negra.
Yo no sé si todavía se practican empautamientos, existan brujos tan poderosos y creencias tan extravagantes para los blancos ajenos a la historia de los pueblos. Pero de allí venimos, de allí es mi sangre y son mis antepasados. ¿Sabes algo de tus ancestros, de la historia de tu familia? ¿de la sangre que te corre, los genes que te alimentan? No te dé miedo, es hora de explorar…
Me cuentan también, que había brujos capaces de atrapar el alma de sus enemigos en una vasija para luego enterrarlos hasta que el cliente se volviera loco, o que ponían esas vasijas al horno para que el embrujado padeciera ataques de epilepsia. O peor aún, que tiraban la vasija al río y la persona, cual judío errante, vagaba por el mundo hasta morir.
Que los brujos de Patía eran capaces de “llamar al susto”, apoyados en rezos y bebedizos de aguardiente con ajo y tabaco, para impedir que la gente se muera cuando tiene el alma ausente porque alguien los asustó cuando dormía.
Que impedían que una persona se muriera por culpa de las “almas detentes”, pues cuando estas tocan con su frío, la gente se enferma con mareos, fiebres y diarreas hasta secarlas por dentro, porque el frío de los muertos seca la sangre de los humanos. Y explican que “el alma detente”, es aquella del difunto que se fue si ser todavía su hora por causa de un asesinato inesperado, como suele ocurrir en las venganzas familiares. Y que dejan de ser detentes cuando muere el asesino o le llega la hora de verdad.
Me cuentan además, que armaban filtros de amor con sangre de menstruación. Y de esta manera el hombre que lo bebía quedaba bajo el dominio infinito por la mujer que lo deseaba. Que enseñaban a las mujeres embarazadas a comer mucho ají y tomar copitas de aguardiente para que sus hijos le salieran bravos. Y decían que si por casualidad una madre escuchaba llorar a su hijo en el vientre, no podía decírselo a nadie porque entonces, nacían mongólicos.
Eran brujos sabios con poderes infinitos traídos de ultramar. Y que la gente blanca de la montaña los buscaba mucho para ligar sus hijos con manteca de oso y savia de chonta, para que así fueran invencibles ante los dolores y las enfermedades de la vida. Y que de igual manera eran los encargados de ayudar a bien morir a los ligados que “eran duros de matar” rascándoles el dedo corazón y dándoles agüita de azúcar para que descansaran al fin.
Yo no sé si usted, amigo lector, pueda creer en esas cosas, pero lo cierto es que hacen parte de la mitología y las historia de Patía, un municipio al sur y a dos horas de Popayán. Creado por negros cimarrones venidos de África, pasando por Haití, los jardines de la magia negra.
Yo no sé si todavía se practican empautamientos, existan brujos tan poderosos y creencias tan extravagantes para los blancos ajenos a la historia de los pueblos. Pero de allí venimos, de allí es mi sangre y son mis antepasados. ¿Sabes algo de tus ancestros, de la historia de tu familia? ¿de la sangre que te corre, los genes que te alimentan? No te dé miedo, es hora de explorar…
miércoles, 24 de noviembre de 2010
PARA UN CAUCA MEJOR (1)
por: Marco Antonio Valencia
1. En el Cauca, tenemos un grupo numeroso de desplazados. Es importante asumir responsabilidad social con ellos. Compensarlos de manera digna. Ofrecerles oportunidades laborales para reparar el gran daño moral y económico que han padecido. No verlos como un problema social. Sino como familias colombianas que necesitan el apoyo del Estado y la sociedad para continuar su destino en mejores condiciones. La creación de Bancos de oportunidades especiales para desplazados. Tener Banco de empleos dignos para ellos. Cupos escolares disponibles para sus hijos. Asumir que los desplazados son familias caucanas en desgracia que necesitan proyectos claros, urgentes y precisos de ayuda.
2. En el Cauca, somos pluri-étnicos. Es importante educar para entender que aquí convivimos negros, mestizos e indios. Educar tanto en la escuela como a través de los medios de comunicación para compartir saberes, costumbres, historia y formas de vida común. Comprendernos, entendernos, conocernos, enorgullecernos de tener las virtudes y riquezas humanas para labrarnos un destino mejor, con mayor proyección, con un sello propio de caucanos, con valores agregados nacidos en las fortalezas de cada raza. Ser una región, donde lo humano, la raza, la personalidad de sus gentes, sean una verdadera cantera de oportunidades. Dejar de lado la mezquindad de las razas y transformarla por orgullo y sentido de pertenencia.
3. En el Cauca, tenemos que educar para apoyar la construcción de familias comprometidas. El hogar es la célula principal de la sociedad. Hay que “re-educar a todos los padres” para que asuman su rol y responsabilidad con propiedad e información, frente a sus hijos. Informar a los papás y mamás para que puedan orientar a los niños en valores, en sexualidad, en convivencia y en unidad familiar. Valorar el matrimonio como vínculo social como fundamento para organizar hogares, como un compromiso de las parejas para fundar sociedades responsables. Frente a la delincuencia juvenil, frente a los peligros en el viven nuestros jóvenes tener padres informados y capaces de asumir los nuevos retos y problemas tradicionales. Una educación desde el Estado y de la mano de todos los grupos religiosos, comunitarios y empresariales para ello.
4. En el Cauca tenemos muchos niños sin oportunidades. Mucho se podría solucionar con un “Plan de Padrinos educativo para el progreso”. Un plan donde todas las personas de estrato 5 y 6 asuman los gastos educativos de un niño durante toda su vida: des pre-escolar hasta la universidad. Una gran obra social para que nuestros niños que nacieron en familias con dificultades económicas puedan tener un mejor destino. Se necesitan apoyar la erradicación del analfabetismo de manera concreta. Darles mejor oportunidades a los niños, lograr aumentar el número de profesionales en la región.
5. En el Cauca, necesitamos reconocernos. Por factores de geografía solo se escucha la voz de quienes están en la capital. Se necesita escuchar la voz de todos los caucanos para un gran diálogo regional. Ver y conocer las reflexiones, ideas y propuestas de todos y cada uno de los caucanos. Podemos subsanar las dificultades y lograr ese diálogo a través del internet. Se propone crear una página web donde la gente escriba en una página, o suba sus videos o audios de un minuto para compartir con el mundo y la academia nuestros sentires y pensares y ayudar a construir la memoria moderna del gran Cauca. Que desde las escuelas y alcaldías se asuma subir a la web las reflexiones locales. Que una Universidad regional asuma la relatoría. Que las instituciones del Estado hagan planes escuchando a la
1. En el Cauca, tenemos un grupo numeroso de desplazados. Es importante asumir responsabilidad social con ellos. Compensarlos de manera digna. Ofrecerles oportunidades laborales para reparar el gran daño moral y económico que han padecido. No verlos como un problema social. Sino como familias colombianas que necesitan el apoyo del Estado y la sociedad para continuar su destino en mejores condiciones. La creación de Bancos de oportunidades especiales para desplazados. Tener Banco de empleos dignos para ellos. Cupos escolares disponibles para sus hijos. Asumir que los desplazados son familias caucanas en desgracia que necesitan proyectos claros, urgentes y precisos de ayuda.
2. En el Cauca, somos pluri-étnicos. Es importante educar para entender que aquí convivimos negros, mestizos e indios. Educar tanto en la escuela como a través de los medios de comunicación para compartir saberes, costumbres, historia y formas de vida común. Comprendernos, entendernos, conocernos, enorgullecernos de tener las virtudes y riquezas humanas para labrarnos un destino mejor, con mayor proyección, con un sello propio de caucanos, con valores agregados nacidos en las fortalezas de cada raza. Ser una región, donde lo humano, la raza, la personalidad de sus gentes, sean una verdadera cantera de oportunidades. Dejar de lado la mezquindad de las razas y transformarla por orgullo y sentido de pertenencia.
3. En el Cauca, tenemos que educar para apoyar la construcción de familias comprometidas. El hogar es la célula principal de la sociedad. Hay que “re-educar a todos los padres” para que asuman su rol y responsabilidad con propiedad e información, frente a sus hijos. Informar a los papás y mamás para que puedan orientar a los niños en valores, en sexualidad, en convivencia y en unidad familiar. Valorar el matrimonio como vínculo social como fundamento para organizar hogares, como un compromiso de las parejas para fundar sociedades responsables. Frente a la delincuencia juvenil, frente a los peligros en el viven nuestros jóvenes tener padres informados y capaces de asumir los nuevos retos y problemas tradicionales. Una educación desde el Estado y de la mano de todos los grupos religiosos, comunitarios y empresariales para ello.
4. En el Cauca tenemos muchos niños sin oportunidades. Mucho se podría solucionar con un “Plan de Padrinos educativo para el progreso”. Un plan donde todas las personas de estrato 5 y 6 asuman los gastos educativos de un niño durante toda su vida: des pre-escolar hasta la universidad. Una gran obra social para que nuestros niños que nacieron en familias con dificultades económicas puedan tener un mejor destino. Se necesitan apoyar la erradicación del analfabetismo de manera concreta. Darles mejor oportunidades a los niños, lograr aumentar el número de profesionales en la región.
5. En el Cauca, necesitamos reconocernos. Por factores de geografía solo se escucha la voz de quienes están en la capital. Se necesita escuchar la voz de todos los caucanos para un gran diálogo regional. Ver y conocer las reflexiones, ideas y propuestas de todos y cada uno de los caucanos. Podemos subsanar las dificultades y lograr ese diálogo a través del internet. Se propone crear una página web donde la gente escriba en una página, o suba sus videos o audios de un minuto para compartir con el mundo y la academia nuestros sentires y pensares y ayudar a construir la memoria moderna del gran Cauca. Que desde las escuelas y alcaldías se asuma subir a la web las reflexiones locales. Que una Universidad regional asuma la relatoría. Que las instituciones del Estado hagan planes escuchando a la
sábado, 20 de noviembre de 2010
VALPARAISO: “ES TAN CORTO EL AMOR Y TAN LARGO EL OLVIDO”
Viajar ilumina la esperanza, nos quita velos y nos hace entender que somos partículas pequeñas en un mundo inmenso. Los invito a viajar conmigo en el 2.010.
En los malecones de Valparaíso, en el barrio Santo Domingo de Chile, visité un bar inolvidable (de cuyo nombre quiero acordarme pero la memoria no me alcanza). Allí un hombre de barbas a lo papá Noel, sombrero maltrecho y dedos de mago, que tocaba en un acordeón milongas y tangos, dependiendo del trago que uno le invitara, me habló de los crímenes de lesa humanidad que significan los golpes de estado y los presidentes perpetuos. Desde la puerta del bar se podía ver un cielo bermejo sobre un mar azul intenso que estremecía. Por eso es la joya del Pacífico, me dijo la mesera, poniendo sobre mi mano un pisco saguar (una mezcla de aguardiente, limón, azúcar, clara de huevo y hielo picado). Cuando le dije que era poeta, “la mina” me dijo que la bebida era gratis y me dio un beso largo, salivoso, estremecedor que recibí con los ojos abiertos (¡Pucha!: “es tan corto el amor y tan largo el olvido”, escribió Neruda).
A los poetas se les atiende bien me explicó el viejo acordeonero, porque ellos escriben cosas bonitas que traen turistas, y porque gracias a esas palabras bonitas, la ciudad fue declarada patrimonio de la humanidad (por la Unesco en el 2003). Al momento me rodearon un grupo de mujeres de todos los colores y todos los idiomas. Hermosas hetairas que viajaban de todas partes del mundo a esperar marineros que pagaban sumas escandalosas por besos y caricias. Por mil dólares me dejo besar en la boca, por dos mil me dejo pegar, y por tres mil lo hacemos sin condón, me dijo una japonesita menudita tratando de ilusionarme. (“Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamientos…” cantó su tango el acordeonero para confundir esa tristeza que da, en medio de las alegrías).
En “La Sebastiana”, la casa de Pablo Neruda conocí al poeta Juan Jara (familiar de Víctor Jara, canta autor asesinado por las fuerzas represivas de Pinochet por los delitos de pensar y soñar distinto). La casa de Neruda queda en el cerro de Bellavista, es estrecha y parece un laberinto de escaleras. Hoy en día tiene un salón de videos, muchas colecciones que pertenecieron al poeta y es administrada por una Fundación que agenda eventos culturales. Desde el altillo se pueden ver las viviendas deslizándose hasta un plan que colinda con la bahía, y claro: el cielo del mar confundido con el cielo de la poesía y la luz de los inmigrantes (se supone).
Para ir a La Sebastiana me di el gusto infantil de subir a un funicular. Luego Jara me hizo montar entrolebús, almorzar merluza frita y me llevó hasta las puertas del edificio El Mercurio (el periódico de habla hispana más antiguo del mundo) para que me hicieran una entrevista. Tuve que confesarle a Juanito que yo era un poeta de auto-publicación. – ¡Chuca!, puta la weá ¿O sea que no sos famoso? Entonces vos sos como yo, -dijo-, un desconocido para el mundo editorial, cachai? ¿Uno de de esos que publica libros fomes que ni la mamá lee, cachai? ¿Un cabro que visita tumbas de poetas para que se le pegue le huevada, cachai?, choca esos cinco hermano latinoamericano. ¡Puta la weá, si será pequeño el mundo, cabro! Y en un claro viso de humor negro me arrastró hasta al museo del Payaso y el Títere…
Bueno, luego también visitamos el Museo de Historia Natural para terminar en una fonda cerca del mirador O'Higgins, tomando cerveza Austral, no crean que todo fue un rosario de decepciones.
En los malecones de Valparaíso, en el barrio Santo Domingo de Chile, visité un bar inolvidable (de cuyo nombre quiero acordarme pero la memoria no me alcanza). Allí un hombre de barbas a lo papá Noel, sombrero maltrecho y dedos de mago, que tocaba en un acordeón milongas y tangos, dependiendo del trago que uno le invitara, me habló de los crímenes de lesa humanidad que significan los golpes de estado y los presidentes perpetuos. Desde la puerta del bar se podía ver un cielo bermejo sobre un mar azul intenso que estremecía. Por eso es la joya del Pacífico, me dijo la mesera, poniendo sobre mi mano un pisco saguar (una mezcla de aguardiente, limón, azúcar, clara de huevo y hielo picado). Cuando le dije que era poeta, “la mina” me dijo que la bebida era gratis y me dio un beso largo, salivoso, estremecedor que recibí con los ojos abiertos (¡Pucha!: “es tan corto el amor y tan largo el olvido”, escribió Neruda).
A los poetas se les atiende bien me explicó el viejo acordeonero, porque ellos escriben cosas bonitas que traen turistas, y porque gracias a esas palabras bonitas, la ciudad fue declarada patrimonio de la humanidad (por la Unesco en el 2003). Al momento me rodearon un grupo de mujeres de todos los colores y todos los idiomas. Hermosas hetairas que viajaban de todas partes del mundo a esperar marineros que pagaban sumas escandalosas por besos y caricias. Por mil dólares me dejo besar en la boca, por dos mil me dejo pegar, y por tres mil lo hacemos sin condón, me dijo una japonesita menudita tratando de ilusionarme. (“Primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y al fin andar sin pensamientos…” cantó su tango el acordeonero para confundir esa tristeza que da, en medio de las alegrías).
En “La Sebastiana”, la casa de Pablo Neruda conocí al poeta Juan Jara (familiar de Víctor Jara, canta autor asesinado por las fuerzas represivas de Pinochet por los delitos de pensar y soñar distinto). La casa de Neruda queda en el cerro de Bellavista, es estrecha y parece un laberinto de escaleras. Hoy en día tiene un salón de videos, muchas colecciones que pertenecieron al poeta y es administrada por una Fundación que agenda eventos culturales. Desde el altillo se pueden ver las viviendas deslizándose hasta un plan que colinda con la bahía, y claro: el cielo del mar confundido con el cielo de la poesía y la luz de los inmigrantes (se supone).
Para ir a La Sebastiana me di el gusto infantil de subir a un funicular. Luego Jara me hizo montar entrolebús, almorzar merluza frita y me llevó hasta las puertas del edificio El Mercurio (el periódico de habla hispana más antiguo del mundo) para que me hicieran una entrevista. Tuve que confesarle a Juanito que yo era un poeta de auto-publicación. – ¡Chuca!, puta la weá ¿O sea que no sos famoso? Entonces vos sos como yo, -dijo-, un desconocido para el mundo editorial, cachai? ¿Uno de de esos que publica libros fomes que ni la mamá lee, cachai? ¿Un cabro que visita tumbas de poetas para que se le pegue le huevada, cachai?, choca esos cinco hermano latinoamericano. ¡Puta la weá, si será pequeño el mundo, cabro! Y en un claro viso de humor negro me arrastró hasta al museo del Payaso y el Títere…
Bueno, luego también visitamos el Museo de Historia Natural para terminar en una fonda cerca del mirador O'Higgins, tomando cerveza Austral, no crean que todo fue un rosario de decepciones.
lunes, 1 de noviembre de 2010
LA MUSA, ESA PERDIDA
por: Marco Antonio Valencia
Intento poesía y nada. Intento un artículo y nada. Estoy anegado. Ahogado en mi propio silencio, en mis propias dudas. Amanecí sin palabras, sin ideas, sin escritura. El aguacero de anoche se llevó todo, desde la basura de enfrente de mi edificio, hasta las palabras que me acompañaban. Es terrible, es como si un rico amaneciera con sus cuentas congeladas, o una vaca sin leche, o como si un policía amaneciera sin amor. !Que angustia, que desolación, por Dios!
La musa se fue anoche, se desapareció mientras dormía. En esta ciudad donde todos los días desaparece gente y nadie dice nada, colocar una denuncia por ello no tendría sentido. ¿Si no les importa que desaparezca la gente, que va a importar que se le pierda la musa a un escritor? Pero no exageremos. Tiene que haberse ido con otro, aquí los amores, por el clima, cambian de dueño con frecuencia y nadie dice nada. ¿Se la abran robado? La gente dice que están robando mucho. Que Ali Babá y los cuarenta ladrones se adueñaron de la ciudad. Dizque tienen carnet para robar cajeros, casas, apartamentos, motos, carros y ahora, parece que hasta roban musas. Malditos ladrones. ¿De qué les sirve una musa sin oficio? Es que se roban cosas por robar, por cafres. Si denuncio mínimo me dicen que tengo que estar agradecido porque me robaron la musa, pero a mí no me paso nada.
Para dónde se habrá ido esta bandida de dientes grandes y ojos sin límites. Se habrá ido de barragana al parque Centenario, a mirar llover mientras llegan campesinos para abrirles la bragueta y la billetera, a engrosar ese club de esperpentos que desfilan en busca de amor sifilítico, del amor sin amor. Se habrá ido al parque de Caldas a lucrarse vendiendo alucinógenos a estudiantes sin padre. Estará vendiendo periódicos amarillistas en el Puente del Humilladero, el negocio de moda que está sacado de pobres a los pobres. Ella sabía que teníamos que trabajar hoy, que tenía que madrugar. Infeliz, irresponsable.
Me hieren los ojos la ausencia de ideas en el corazón. Hasta aquí llegamos carajo, qué será de mí, de mis dedos, de mi computador sin la maldita musa. Un hombre sin mujer vaya y pase, con hablar paja se pasa, pero un escritor sin musa no tiene razón de ser. Queda el recurso de intentar robarle la musa a otro, las ideas a otro, imitar a otro del vecindario; pero si mi musa, a la que le hago mantenimiento todos los días es una barragana irresponsable, cómo será la musa de un escritor de ocasión…
Ay dios, cómo se sufre sin musa. Es una ausencia insondable. Dolor de huérfano, desorientación absoluta. El corazón late pero no irriga nada. Sin musa no hay presentimientos. El terror me invade ¿A dónde van los desaparecidos? ¿Tengo que esperar a que aparezca muerta en las afueras de la ciudad? ¿Estará mi musa en una fosa común ya? ¿Por qué es que se desaparece la gente y la gente no dice nada?
Sin la musa se puede escribir pero no se puede entender. La musa nos da la relación con las intuiciones, nos conecta con el cosmos, con los lectores.
Señores lectores. Perdonen ustedes. Lo lamento, hoy no tengo nada qué decir, nada que denunciar. La muy puta, la muy musa, se fue con otro, o se la robaron, o la desaparecieron, que sé yo. En esta ciudad ya nadie da razón de nada.
Intento poesía y nada. Intento un artículo y nada. Estoy anegado. Ahogado en mi propio silencio, en mis propias dudas. Amanecí sin palabras, sin ideas, sin escritura. El aguacero de anoche se llevó todo, desde la basura de enfrente de mi edificio, hasta las palabras que me acompañaban. Es terrible, es como si un rico amaneciera con sus cuentas congeladas, o una vaca sin leche, o como si un policía amaneciera sin amor. !Que angustia, que desolación, por Dios!
La musa se fue anoche, se desapareció mientras dormía. En esta ciudad donde todos los días desaparece gente y nadie dice nada, colocar una denuncia por ello no tendría sentido. ¿Si no les importa que desaparezca la gente, que va a importar que se le pierda la musa a un escritor? Pero no exageremos. Tiene que haberse ido con otro, aquí los amores, por el clima, cambian de dueño con frecuencia y nadie dice nada. ¿Se la abran robado? La gente dice que están robando mucho. Que Ali Babá y los cuarenta ladrones se adueñaron de la ciudad. Dizque tienen carnet para robar cajeros, casas, apartamentos, motos, carros y ahora, parece que hasta roban musas. Malditos ladrones. ¿De qué les sirve una musa sin oficio? Es que se roban cosas por robar, por cafres. Si denuncio mínimo me dicen que tengo que estar agradecido porque me robaron la musa, pero a mí no me paso nada.
Para dónde se habrá ido esta bandida de dientes grandes y ojos sin límites. Se habrá ido de barragana al parque Centenario, a mirar llover mientras llegan campesinos para abrirles la bragueta y la billetera, a engrosar ese club de esperpentos que desfilan en busca de amor sifilítico, del amor sin amor. Se habrá ido al parque de Caldas a lucrarse vendiendo alucinógenos a estudiantes sin padre. Estará vendiendo periódicos amarillistas en el Puente del Humilladero, el negocio de moda que está sacado de pobres a los pobres. Ella sabía que teníamos que trabajar hoy, que tenía que madrugar. Infeliz, irresponsable.
Me hieren los ojos la ausencia de ideas en el corazón. Hasta aquí llegamos carajo, qué será de mí, de mis dedos, de mi computador sin la maldita musa. Un hombre sin mujer vaya y pase, con hablar paja se pasa, pero un escritor sin musa no tiene razón de ser. Queda el recurso de intentar robarle la musa a otro, las ideas a otro, imitar a otro del vecindario; pero si mi musa, a la que le hago mantenimiento todos los días es una barragana irresponsable, cómo será la musa de un escritor de ocasión…
Ay dios, cómo se sufre sin musa. Es una ausencia insondable. Dolor de huérfano, desorientación absoluta. El corazón late pero no irriga nada. Sin musa no hay presentimientos. El terror me invade ¿A dónde van los desaparecidos? ¿Tengo que esperar a que aparezca muerta en las afueras de la ciudad? ¿Estará mi musa en una fosa común ya? ¿Por qué es que se desaparece la gente y la gente no dice nada?
Sin la musa se puede escribir pero no se puede entender. La musa nos da la relación con las intuiciones, nos conecta con el cosmos, con los lectores.
Señores lectores. Perdonen ustedes. Lo lamento, hoy no tengo nada qué decir, nada que denunciar. La muy puta, la muy musa, se fue con otro, o se la robaron, o la desaparecieron, que sé yo. En esta ciudad ya nadie da razón de nada.
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