jueves, 3 de noviembre de 2011

LA ESPERANZA: DESPUES DE LAS ELECCIONES



Marco Antonio Valencia

Me contaban mis abuelos que cuando la mujer de Epitemeo abrió la caja prohibida, de ella salieron todos los males que trastornan al mundo. Cuando la mujer pudo cerrarla, lo único quedo adentro fue “la esperanza”. Sí, la esperanza fue lo único que quedó en La Caja de Pandora, lo demás, todos los espíritus monstruosos y virtudes negativas con que los dioses griegos habían llenado la cajita… andan por ahí, haciendo daños en la humanidad.

Pasadas las elecciones locales y regionales en las cuales se eligieron gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles… volvemos a acariciar la cajita de Pandora donde anida “la esperanza” de los ciudadanos por un mundo mejor (!).  Los que llegan a gobernar ahora tienen la oportunidad de brindarnos con gestión, iniciativa, trabajo y esmero, mejores condiciones de vida en todos los sentidos. De conducirnos al progreso de manera planificada, de acuerdo a nuestras necesidades.

Cómo nos gustaría que la historia no fuera circular y que de verdad, pero de pura verdad, las propuestas de cambio social que nos anunciaron los candidatos en periodo de elecciones se volvieran realidades posibles. Cómo nos gustaría que esas hojas de vida y discursos de pulcritud, honestidad y honorabilidad que exhibieron los elegidos siguieran así por el resto de sus días. Cómo nos gustaría que ese respaldo social, algarabías y defensa de personas y programas fueran por siempre. Cómo nos gustaría no volver a ver electores decepcionados en cuatro años por las personas que hoy votaron.

Es un orgullo y un privilegio tener democracia para elegir a los  gobernantes entre los mejores de la aldea, y ojalá los elegidos sean los suficientemente inteligentes para no jugar con las ilusiones del pueblo y dejarse mangonear del mal, de las ambiciones perversas de sus consejeros, de la ebriedad ilusa  del poder político. Porque muchos, la inmensa mayoría, albergamos la esperanza que así sea.
La palabra “esperanza” quiere decir expectativa y creencia. Y lo que deseamos los ciudadanos por el bien de las regiones y los pueblos, es haber logrado elegir mediante el voto de las mayorías, al mejor candidato y a la mejor propuesta de gobierno, con la esperanza de tener un líder honesto que no nos defraude. De un grupo político gobernando con planificación para que NO  nos sigan defraudando.

Ojalá que las palabras, las promesas y las propuestas que nos hicieron no se las lleve el viento. Ojalá que estos mandatarios sepan escoger personal idóneo para co-gobernar. Ojalá que a la hora de seleccionar sus equipos de trabajo se rodeen de gente con trayectoria y capacidad de gestión, y no con personas cuyo único valor en sus hojas de vida sean las recomendaciones políticas porque no saben hacer nada (recuérdese que  tan inepto es el trabajador como quien lo nombra).

Creemos en la democracia, imperfecta y compleja, como el mejor mecanismo para la elección de los líderes políticos. Una vez elegidos, albergamos la esperanza, romántica y subjetiva, de que nuestros nuevos representantes no nos van a defraudar.

Pos-nota: El pueblo habla de candidatos “quemados”. Al contrario: las elecciones dejan al descubierto un grupo de hombres y mujeres con capacidad de liderazgo, respaldo social y disposición para el trabajo.

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