lunes, 20 de octubre de 2008

¡Auxilio!, señor alcalde

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
valenciacalle@yahoo.com

Querido alcalde, hoy te escribo para contarte que he caminado por uno de los barrios más tenebrosos de la ciudad que juraste proteger. Se trata del barrio La Esmeralda, una especie Sodoma con círculos infernales, parecidos al Cartucho.

Pasando frente a tanto desaseo, locos, mendigos y drogadictos recordaba aquellos días aciagos de la existencia de El Cartucho, muy cerca de la Casa de Nariño en Bogotá. Cuando presté mi servicio militar me tocó patrullar esta zona muchas veces. Era como caminar por los nueve círculos del infierno del libro La Divina Comedia de Dante.

Una calle horrible donde se podría apreciar todo lo vil, despreciable, descarado e incorrecto del hombre, ¿tu la conociste? Esa calle se acabó porque alguien (dicen que la guerrilla) les tiró una bomba, y luego la alcaldía demolió toda esa zona para regenerarla y a los infelices que allí habitaban les tocó buscar otro sitio menos visible al turismo capitalino.

En cuanto a lo de Sodoma, es una palabra que se menciona 46 veces en la Biblia, para referirse a toda clase de perversiones, desde las sexuales hasta las prácticas más salvajes que un ser humano pueda cometer contra sí mismo y sus semejantes: el maltrato, el hurto, las vejaciones y los vicios en general, ¿has leído la Biblia, cierto?

Pues bien queridísimo alcalde, este barrio que ha sido de prósperos comerciantes, de gente de clase media, de gente tranquila, pujante y organizada donde uno podía ir tranquilamente a una fiesta familiar, o visitar una novia, es ahora algo muy parecido a la cueva de Alí Babá y sus cuarenta sospechosos, al Cartucho y a Sodoma, por la inasistencia policial del Estado.

Me contaron sus habitantes, y yo te quiero contar a ti, para que le cuentes a tu Secretario de Convivencia Ciudadana cuando despierte (porque si se lo digo yo, se pone antidemocrático y sus amiguitos comienzan a telefonearme), que da miedo caminar por ahí a cualquier hora.

Que hay muchachitos que se pasean a la luz del día fumando marihuana como si estuvieran comiendo paletas, pandillas bullosas que dan miedo, que muchos garajes se volvieron cantinas, que no se puede dejar una casa sola porque la roban, que abuchean a los viejos, que a los estudiantes los atracan camino al colegio, y a los perros los cogen a patadas para divertirse.
La gente con la que hablé, popayanejos que te votaron, te respetan, y aportan con sus impuestos para el progreso de esta ciudad, te demandan suplicantes, en virtud del juramento que hiciste frente a Dios y a la Patria, soluciones reales a sus problemas.

Que por favor, mil veces por favor, le devuelvas la paz y la seguridad a este barrio.

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