viernes, 25 de diciembre de 2009

Papá y Mamá Noel

Por: Marco Antonio Valencia Calle

Otra vez navidad, me digo mirando desde la ventana de un tercer piso a una mujer de caderas anchas presurosa que lleva entre sus manos una ancheta forrada en papel cristal rojo. ¿Será para su jefe o para su madre?, me pregunto. Le doy un sorbito a mi café, miro el cielo y me da por pensar que tengo tristeza, y entonces la tristeza se me introduce al cuerpo sin complicaciones. Sigo con la mirada las caderas de la muchacha y balbuceo un “mamacita” entre dientes, y entonces, igual, sin complicaciones, un pedazo de morbo se apodera de mi hombría. Pero las erecciones con tristeza no combinan y mejor dirijo la mirada a otra cosa. Los ojos me llevan a otra parte de la calle, y ante mi pobre humanidad, ganosa y maltrecha, aparece Papá Noel. Así gordo, de camisa roja y todo.
Esta viejo y camina lento como dice la canción de Piero. Se para frente al edificio y escarba todas las bolsas de basura que encuentra. Saca algunas cosas: periódicos, revistas, cartón, un juguete roto y un par de zapatos con los tacones quebrados. Es grande y encorvado, su cara no tiene barba blanca pero su pelo es cano y grasiento. Abriendo una bolsa hace fuerza, arruga la cara y deja ver que no tiene dientes superiores. Lo acompaña un perro color chocolate en vez de duendecillos, y a medida que va llenando su propia bolsa de los desperdicios de todos los vecinos, un carruaje se acerca. Es una carretilla de llantas torcidas tirado por un caballo langaruto que alza la cara y relincha mirándome sin verme.
Mamá Noel, se baja de la carretilla, sube una de las bolsas que antes cargaba el viejo y enreda su atención con un espejo que encuentra en medio de la basura. La mujer se queda mirando a sí misma como buscando una juventud perdida, acerca un ojo al espejo y se arranca algún pelillo de las cejas. Papá Noel le dice algo y la mujer se sube a su trineo de un salto, con una pirueta algo peligrosa para una vieja, y pienso que a lo mejor no es tan vieja, sino que tiene mala pinta por la vida miserable que tiene que vivir y de inmediato me acuerdo que estoy juzgando a priori, que no puedo decir eso, que cómo voy a saber yo si su vida es miserable, que a lo mejor esta vieja con su mugre, su trabajo y su gordo mueco, es más feliz que todos los que vivimos en el edificio.
Me tomo otro sorbito de café y miro las casas de enfrente. Este año hay pocos arreglos navideños. Esta pobre la navidad este año, me digo.
En eso llega mi enfermera, me quita el vaso de café de las manos, le quita el seguro a la silla de ruedas y quiere llevarme a la habitación de nuevo. Con la cara moviéndola de un lado para otro le digo que no, que no, y le señalo a Papá y a Mamá Noel en la calle, mientras hago esfuerzos sobrehumanos para que me entienda, pero la maldita enfermera todavía no es capaz de entender ni mu, de lo que intento decir con mis balbuceos. Empuja la silla en dirección a la habitación mientras yo sigo intentando comunicarme en un desesperado “gaga gooooel, aga gaga goel”. Si mijito, tranquilo que ya lo llevo a su cama de nuevo. Vas a descansar que mañana es navidad y te voy a dar un regalo bien bonito. Me resigno y me dejo llevar.

La mujer me lleva a la habitación, me carga y me pone en la cama sin escuchar ni reponer en mis palabras. Cuando me alza, aspiro de su perfume y me extasío, y cuando su cuerpo se estrecha con el mío, el calor de sus senos me hace sentir un estremecimiento. Un algo que recorre mi vida de cabo a rabo y siento un hilillo de miedo. Un miedo feliz, morboso que me hace sentir vivo. A esas alturas la hombría se nota y me siento turbado. La mujer me mira todo y quiero sospechar que se estremece por mi condición. Sale de la habitación dejándome solo. El otro día pensé que si esta mujer de cuarenta y pico de años, de tetas grandes, nariz operada y tristeza en los ojos me alzara de vez en cuando en su regazo, a lo yo podría ir mejorando poco a poco, hacer un esfuerzo más grande por mover la lengua, los dedos, el cuerpo mismo, hablar más claro y más firme, pero ni a ella, ni a ningún médico se le ha ocurrido esta terapia. Intuyo que ella solo ve en mi a un pedazo de hombre al que la faltan patas y manos… y hasta creerá que también soy lisiado mental.
Es noche de navidad y la mujer a lo mejor quiere estar con su familia, pero tiene que trabajar, tiene que cuidarme, y se siente triste y sola. Yo me siento triste pero no solo. Con seguridad piensa que soy un desgraciado sin nada en el cerebro. Yo pienso que es una hembra bonita con tristezas en el alma, y lo sé por el palpitar lento de su corazón en el instante que coloca mi cara sobre su pecho para pasarme de la silla a la cama. Lo peor de la navidad es estar solo. La navidad es para compartirla en familia así como lo hacen Papá Noel con Mamá Noel, que andan con su caballo y su perro, tal vez sus únicos familiares para arriba y para abajo en busca de vainas para reciclar, pero juntos. En cambio, esta enfermera de senos olorosos a pachulí y corazón lento, está sola y triste, seguramente igual que yo, monigote del destino, que una navidad se estrelló en una moto, ebrio, y que por los rezos de mamá, en vez de morir se quedó penando en este mundo tan cuadrapléjico, que ya nadie me determina y todos se van de vacaciones.
Sonrió, la enfermera me sonrió, y le correspondo… pero la enfermera solo ve en mí una mueca fea desde la puerta, y me mira como se ve a un niño recién nacido. Su soledad me acompaña.
Como sea, es navidad y ya he visto a Papá y a Mamá Noel en la puerta de mi edificio, quienes han venido a entregarme su regalo personalmente. A lo mejor muchos los han visto, pero pocos los han distinguido, y no se han dado cuenta de nada. Yo, que he perdido la facultad del habla, del oído y del movimiento, si he podido verlos y he recibido la gracia de ponerme a pensar en el otro, en la gente que me acompaña. Gracias Mamá Noel. Gracias Papá Noel.

domingo, 15 de noviembre de 2009

EL MORRO

por: Marco Antonio Valencia Calle

Hace unos días el senador Luis Fernando Velasco llegó al “pueblito patojo” para visitar la tumba del Quijote, comer empanadas de pipián y aprovechar el escenario para contestar una entrevista de la televisión nacional. Lo acompañaba un séquito largo de secretarios y guardaespaldas.
De pronto en el escenario interrumpe una mujer bellísima. Un ángel de niña que se deja caer de “El Morro” gritando que la han robado. El senador Velasco alerta a sus escoltas que de inmediato despliegan con la policía un operativa para capturar dos tipos que se desplazan en una moto kawasaky azul sin placas que han robado un bolso de mujer.
Lo que no sospechaba el senador, ni su séquito de secretarios, ni las periodistas de la tele nacional, ni yo mismo que estaba ahí mirando todo de reojo, es que enseguida de los gritos del ángel caído y sus lágrimas vestidas de angustia, de la nada comenzó a salir una cantidad de gente que fue rodeando al senador para contarle al principio que la inseguridad en “El Pueblito” y en “El Morro” era insoportable. Que no se explicaban cómo un sitio al que visitan turistas a diario, se hubiera convertido de la noche a la mañana en el atracadero más grande de la ciudad frente a la indiferencia de las autoridades que sueñan con tener a Popayán como un paraíso turístico. Luego se quejaron de la poca importancia de las autoridades a sus llamados, de la ineficiencia del número de emergencias 123, de las llegadas tarde de los policías las pocas veces que venían.
Explicaron incluso cómo operan los cacos, y de su incapacidad de civiles para enfrentarlos, algo que a veces suelen hacer exponiendo la integridad física para hacer de héroes improvisados a costa de su propias vidas y venganzas posteriores.
El Senador hacia preguntas ejecutivas, se mostró interesado, escuchó a todo al gentío y prometió hacer algo. La gente contestaba a sus preguntas, e incluso le dramatizaron alguna escena, y al final, casi en coro, le suplicaron que frente a los oídos sordos de las autoridades por salvar ese sitio de los truhanes y viciosos, él era la única salvación. “Senador”-, dijo una señora vieja, recia y voz profunda-, “usted es el único que nos ha venido a escuchar y usted es el único que nos puede salvar. Haga algo por recuperar la seguridad de estos sitios turísticos, por el bien de la ciudad…”
El senador dijo que sí, que se los prometía, que él mismo iba a ir a visitar el comandante de la policía para pedirle ayuda. Que el asunto de la inseguridad no podía continuar así...
Al rato, se comió un “morro” de empanadas, probó el champú, se despidió de besos y de mano de todos. Se fue con su séquito de colaboradores a seguir escuchando “otro morro” de reclamos y necesidades a los barrios en su campara para obtener votos que lo reelijan senador…
Pero enseguida, en El Morro, otra mujer comenzaba a gritar: ¡cójanlos, me robaron la chuspa, me robaron la chuspa, cójanlos, cójanlos!

sábado, 9 de mayo de 2009

La madre

por: Marco Antonio Valencia Calle

Cuando a Eduardo Lamas le propusieron llevar al cine su poema “La madre” no se sorprendió para nada, pues sabía que tarde o temprano iban a descubrir que era un genio de las letras. Aceptó el trato, pero pidió participar de la realización de los libretos, a lo que el director y libretista Max Lebaza indignado dijo que solo aceptaría sugerencias por correo electrónico, pero nada más; porque una cosa era el simple poema, y otra cosa era la nueva obra de arte que saldría de su genio creador. La puja de egos terminó en una cena con empresarios y artistas, con mucho whisky y más paga para el poeta. A la madrugada, después de tanto rogar, el bardo lo único que pudo conseguir fue la posibilidad de estar presente sin voz ni voto en las escenas de grabación.
Cuando comenzaron a rodar, Lamas casi se muere al descubrir que el hijuemadre director había puesto a un político como protagonista, al interpretar el primer verso de su poema: “herida y llena de lágrimas decepcionadas, camina la madre del infante travieso por el parque de un mundo destruido”; pero como ya todos estaban avisados, de nada valieron sus reclamos. La cosa se puso peor, al punto que Lamas casi derriba con su pataleta una cámara analógica reformada, cuando descubrió que la mente retorcida del director había buscado una actriz porno para protagónica. -Es solo la interpretación de tu babeante poema a las madres-, le gritó Lebaza, y salió llamando a seguridad para que sacaran al hijuemadre poeta de una vez y para siempre de los estudios.
El poeta quiso deshacer el negocio, pero los empresarios como buenos capitalistas, no tenían escrúpulos ni se dejaron convencer por las sensiblerías y argumentos moralistas del autor. -¿Por Dios, -decía-, es que ustedes no tienen madre? No sean tan hijueputas, no me hagan este daño. Se están tirando el homenaje que le hice a mi madre.
-Agradece que nos estamos “tirando el homenaje” y no a tu propia madre-, dijo el más simpático, un negro gordo, con dientes impecables y cadena de mafioso al cuello. –Todos aquí tenemos madre-, dijo un enano con aliento de ajo-, pero es de caucho, por tanto, nos rebotan tus insultos. -Mi mamá, gracias a Dios, dijo uno que vestía corbata y camisa amarilla de mangas largas, fue la que me enseñó que la vida es de los vivos y que afuera se quedan los perdedores. Esta película de “La madre”, mi querido poeta, es un negocio que nos va a llenar de dinero. Déjate de sensiblerías.
El poeta gritó y gritó para terminar balbuceando que no, “que no le podían hacer semejante afrenta a su madre”. Se dejó caer en una silla a punto de llorar, recibió un vaso de agua, y a todos llamó la atención que parpadeaba a mil por minuto, como si le fuera a dar un ataque de algo.
-Hijo-, le volvió a decir el de la camisa amarilla mientras se arreglaba la corbata. –Todas las madres son santas, pero también son seres humanos llenas de defectos por dentro y por fuera. Ya todos aquí quisiéramos que nuestras mamás jamás nos gritaran, que es la cosa más infame que puede hacer una madre, o que dejaran de ser mujeres corrientes expuestas a los vicios y pecados como la lujuria, la gula, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia… déjate de pendejadas y celebra con nosotros esta película, el amor por “tu madre”, es sin duda un gran guión, y un excelente negocio. ¿Vale?

domingo, 3 de mayo de 2009

A TODO MARRANO LE LLEGA SU DÍA

por: Marco Antonio Valencia Calle

Marcial abre el periódico y se encuentra con la notica: “El mundo alarmado por pandemia de gripe porcina”. Y sonríe, por fin una noticia distinta para mitigar el miedo a la crisis económica y los despidos laborales que le ponían la carne de gallina y las tripas sueltas.
–Nos han cambiando un miedo por otro- se dice, y vuelve a sonreír. Pero este miedo es mejor, al fin y al cabo están hablando de una ventana hacia la muerte, y no de los desgarramientos que produce la falta de dinero, el hambre o las necesidades insatisfechas. En el baño medita mirando el papel higiénico: prefiero morir de una “cochina gripa”, que por las pesadillas que dan las deudas. Abre la página editorial (¡es otro de los que lee en el sanitario!) lee y comenta: ya nadie acusa a los políticos por tránsfugas, los columnistas se han dedicado a escupir sus miedos porcinos y vaticinan malévolos y “con sospecha”, que los sistemas de salud preferirían tener millones de muertos a sacar dos monedas de la alcancías tipo cochinito que han de tener, para comprar vacunas. El caricaturista ha dibujado un globo terráqueo y ha puesto una cola de cerdo apuntando hacia Marte, un mundo más despejado, virgen y saludable. En la radio del apartamento vecino, que se escucha bien en la casa de Marcial (una apartamento de interés social con paredes de papelillo y cero intimidad), un pastor bullicioso de iglesia desconocida, vocifera holocaustico el comienzo del fin del mundo, de las profecías de los iluminados, de las epidemias como el sida, los malditos secuestradores, las plagas humanas, la pobreza con hambre, la gonorrea, los políticos inmorales, el tifus, el miedo, los pesticidas, la influenza, etc, etc
Camino al trabajo en una buseta de servicio público, una mujer estornuda y la gente comienza a insultarla. La mujer, una matrona cincuentona, jorobada y chal rojo, apenada por su alergia, se baja del vehículo pálida de la vergüenza deseando haber muerto en ese fatídico accidente que la dejó viuda, antes de haber asistido a semejante escarnio y señalamiento público.
En el trabajo, a la hora del tinto, que es cuando en la empresa de Marcial comienzan a rodar las noticias, las bromas y los chismes del día, pasan de enterarse que a la mujer del subdirector de Estadística la vieron salir de un motel con su marrano de turno; a las cifras de “sospechosos portadores de la gripe”, y bromean deseando estar enfermos para irse a casa, a dormir a lo cerdo, con salario completo, celular activado, peluche marital y piyama de rayitas.
Ya no hablan de las pirámides o captadoras ilegales que “los cogió a todos de marranitos”, y les tumbó los ahorros dejando las economías familiares temblando; ni de la crisis económica mundial que dicen que se avecina como el Quinto Jinete del apocalipsis para dejarlos a todos sin empleo; ni de los presidentes latinoamericanos que pasaron de las elecciones democráticas a las dictaduras populistas por culpa de esa franja de indiferentes y “caribajitos” que no votan ni dicen nada…
De regreso a casa, rememorando a Barba Jacob, trata de armar una parodia para aliviarle el susto de tocineta que seguro tendrá temblando a su mujer: “Hay días que somos tan marranos, pero tan marranos, como leve gallinas asustadas por la gripe aviar, y tal vez bajo esta epidemia la dicha nos sonría, porque la vida es cara, manipulable y las puercas noticias “sospechosas” como el mar”.

domingo, 19 de abril de 2009

EL TURISTA

Por: Marco Antonio Valencia Calle

Me gusta salir a las calles del mundo, caminar perdido entre la gente, mirar la cotidianidad de la vida, apuntar, y ¡clic!; así como me gusta luego sentarme a ver las fotos detalle a detalle en la soledad de mi casa, en Vancouver. Las fotos de Popayán me quedaron preciosas. Es una ciudad que guarda su magia para las cámaras. Mejor dicho, me parece más bonita retratada que en la realidad, sin decir que la ciudad no tenga un paisaje pintoresco y bello, especialmente en los días de Semana Santa, donde todos los ciudadanos ponen de su parte para enlucir sus casas y espacios públicos.
Mi especialidad es fotografiar desnudos de mujeres de la cotidianidad. Mi trabajo comienza en cualquier calle, en cualquier lugar, en donde me atrape un olor, un gesto, o una sonrisa misteriosa. Me gusta ensoñar a una mujer que pasa por la calle, perseguirla, acercármele despacio, llamar su atención, hablarle de cualquier cosa, comenzar a contarle de mi trabajo, hacerla reír, lograr que me acepte un café, seducirla con la historia y con la palabra, y finalmente… lograr que se desnude para mi Nikon. Es todo un desafío. El arte del cazador. A veces no sé qué es más difícil: si encontrar una mujer natural y corriente que valga la pena, enredarlas hasta convencerlas, o tomar las fotografías.
Me atrevería a pensar que esta es una ciudad para los que aman la soledad, o para los que disfrutan del silencio y el anonimato. El cuarto día, el Jueves Santo, cuando ya creía que mi viaje a Popayán en busca de una mujer para mi Nikon era en vano, detrás de un ramo de veraneras, en el jardín de una casona vieja con lava pies, descubrí a la mujer que me recompensó la paciencia. Una chica de cabellos rojos y miradas que estremecen.


Las mujeres de una ciudad como ésta, tan húmeda y silente, tan anómala y vertical, despiertan un encanto especial para los hombres que venimos de ciudades con el frío del otoño, la primavera y el invierno entre los huesos. No sé si me explico. Hay personas que aman el Caribe y las mujeres del Caribe, que sueñan con barranquilleras o boricuas de labios gruesos o jineteras cubanas por sus anchas caderas y su alegría espontánea. Pero las mujeres de los Andes, o mejor, las mujeres para mi Nikon, son como las que una encuentran en Popayán, porque lo tienen todo, y lo saben todo al mismo tiempo.

La mujer hablaba por teléfono. Comencé a tomarle fotos a discreción, ella me descubrió y sin decir nada, sin dejar de hablar, sin soltar su teléfono, y como si me hubiera leído las intenciones, comenzó a desnudarse con una maestría deslumbrante. Luego soltó el aparato, se me acercó y me dio un beso. Sus senos rozaron mi lengua o viceversa, no sé. El beso fue largo, extraño, profundo, incandescente, quemante. Lástima que no se puedan fotografiar los besos. Luego desapareció sin más, pero yo, con ese beso, con esas imágenes en mi Nikon, encontré el nido de las mariposas amarillas de la irrealidad de Macondo, el origen de los arcoíris en el universo, y hasta la explicación de las fiebres tropicales que mataron al Libertador en Santa Marta, mientras idolatraba a su amante Manuelita.

domingo, 12 de abril de 2009

LA PITONISA

POR: MARCO ANTONIO VALENCIA

Esta mañana fui donde la pitonisa que escarba mis días en el sol de mis entrañas. Y me dijo de una, sin preámbulos ni disimulos, que esa mujer del carro blanco no me convenía. Que si meto el dedo en su cuerpo, abriré el dique de un río turbio, lleno de corrientes violentas y rápidas que jamás me dejarán escapar.
Esa mujer, me dijo, espantando el humo del tabaco de su rostro para que pudiera verle los ojos amarillos y ensangrentados, es la perdición de tu alma. Si pones tus ilusiones sobre su pecho y vuelves a beber en su compañía, caerás en un hechizo para el cual no hay remedio, ni brujos, ni antídotos. ¡Te lo advierto!
Quise preguntar algo, pero no me dejó, tomó mi mano, me señaló una línea y con voz de ultratumba continuó, ¿ves esto?, es un corte de peligro, esta liniecieta de aquí, es ella. Y en ti esta continuar con tus días mediocres de felicidad, o cruzar la vida, y partir tu destino dejándote seducir por la incertidumbre de una aventura sin ojos. Y lo peor, mi muchacho, es que puedes elegir. Pero ni lo pienses. Sencillamente no la vuelvas a ver. Olvídate de ella, vuela por otras montañas otros mares, otros amores. Allí donde alguien pensó triunfar han muerto decenas. Nada, ni nadie puede contra esta hechicera insaciable de amores arrebatados. Déjale esos heroísmos a otros. Además, no te salvaras, quedarás incinerado allí, entre su vagina y sus historias.
Tus ángeles han evitado la caída. Están despiertos desde entonces, cuidándote, en vigilia, pero ya flaquean, y si los devaneos vuelven, nada detendrá tu caída en la cama de esa historia terrible. La hechicera es poderosa y sabe que tiene que vencerte, atraparte, llevarte consigo como un trofeo. Huye. Simplemente huye, entes que sea tarde. Y no te puedo decir más, ni dar respuestas. Págame, deja allí lo que quieras, hasta luego.
Y me dejó solo, en medio de un cuarto con piso de barro, paredes de bareque con telarañas en las esquinas y matas secas encima de los armarios, con ropa colgada en cabuyas sobre la cama y un racimo de plátanos a un lado de la mesa. El olor a eucalipto se confundía con el de hierbas y otras ramas que desconocía. Un gato con sus ojos de diablo me vigilaban desde la penumbra. Del techo colgaban ollas tiznadas, cueros disecados y creo que hasta un murciélago hacia su siesta por ahí.
Salí del cuarto y tuve que cerrar los ojos porque el brillo del día me lastimaba. Había un barranco y algo me empujaba hacia él. Siempre pasa. Un espíritu burlón me empuja, me toma del cuello y quiere divertirse conmigo viéndome volar y destartalado al final de cualquier abismo. Pero no, no es el momento de jugar a las fobias. Y me pregunto: entre el abismo de ahora y el que me señala mi pitonisa, ¿cuál es peor?
La mujer que me espera en el carro blanco, saca la mano, y hace señas para que baje rápido.

domingo, 29 de marzo de 2009

EL TERREMOTO DE 1983

por: MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE


No puedo creer que han pasado 26 años… porque el dolor, la herida y la sensación de la tragedia todavía la tengo aquí, en el trauma que me acaricia la tristeza y la desolación más profunda que ser humano pueda imaginar. Tenía 15 años y me llegó el día de ver el horror y la muerte en un instante infinito que todavía no termina.
¡Tembló la tierra!, y pensé que había llegado el fin del mundo y la miserable suerte de ser un sobreviviente. Mi abuela Leticia, murió en la catedral agarrada a un Santo al que le oraba por mejores días, y que se le vino encima para protegerla del techo que colapsó. Mi casa, con todo lo que había en ella, construida en años de esfuerzo por mis padres, se desplomó y se volvió polvo en un segundo. Nos quedamos huérfanos de todos los bienes terranales, pero nos quedó la vida para comenzar de nuevo. Lo que perdimos ese día no lo hemos vuelto a recobrar jamás. El terremoto no solo se llevó nuestro hogar, se llevó todo lo que éramos y desde entonces deambulamos de un lugar a otro, sin encontrar la vida y la comodidad que disfrutábamos. A minutos del sismo caminamos en busca de la abuela por el sector histórico de la ciudad en medio de casas desplomadas, gritos, sangre y muertos. Escenas dantescas que se asoman en pesadillas y me hacen temblar todavía. Fue terrible, terrible. Por semanas enteras vivimos de la solidaridad de los vecinos y familiares, desorientados, temerosos, hambrientos, sucios, y en silencio. La abuela Leticia que era el centro del hogar, y la casa que teníamos por hogar (en el barrio El Cadillal) no estaban, y no sabíamos qué hacer. Nos quedamos huérfanos para siempre. Lo teníamos todo, éramos ricos. Y por el terremoto, lo perdimos todo. Todo… pero nos quedó la vida. Recomenzamos viviendo en hacinamientos familiares, comiendo en ollas comunitarias, agarrados a la fe y la camándula de mi abuela Carola, otra matrona creyente y sabía, que se dio a la tarea de aliviar la vida moral y física de familiares y vecinos con una generosidad infinita. Ahora que lo pienso, en mi familia nunca hablamos de esa página negra que vivimos. Hemos creído en la necesidad de olvidar esos días de lágrimas y pobreza extrema. Jamás hablamos de los días en que dormíamos hasta 24 personas en una sola habitación, de los meses en que fuimos a estudiar bajo en carpas de lona y guadua en medio de aguaceros despiadados porque el colegio también se había caído. Y menos de los días que a escondidas de mis padres, hambriento, hice fila para recibir coladas de bienestarina que se repartían en los colegios en colas infinitas bajo la lluvia.
Mi padre, orgulloso, nunca aceptó las ayudas del gobierno, ni invadió lote alguno para apropiarse de lo ajeno, ni nos dejó recibir ni usar ropa o alimentos que se repartían a los damnificados, ni hizo préstamos especiales para comprar vivienda y luego negarse a pagar como muchos. Nada. Volvimos a levantarnos de la miseria total con el sudor, el sacrificio y el sufrimiento de mi madre, que no sé cómo, volvió a levantar esta familia con hijos de bien y profesionales todos.
Y sé que hubo gente (de aquí o venida de otras partes) que sufrió el terremoto con menos daños físicos que mi familia, o no les pasó nada, y por efectos de la confusión que causó el terremoto se aprovecharon y consiguieron casas gratis o se apoderaron de las ayudas que nos llegaban. No los condeno, pero sus codicias avergüenzan.
Abuela Leticia, que Dios te tenga en su gloria. Señor, líbranos de otra tragedia como la del 31 de marzo de 1983...

viernes, 13 de marzo de 2009

¿QUÉ HACEMOS CON LOS POBRES?



El escritor debe decir aquello que nadie quiere decir, que nadie quiere oír”
(Rubén Fonseca)


Lo peor del mundo es la pobreza, y de la pobreza: los pobres. En ellos están todos los males encarnados. Entre los pobres se dan las peores pesadillas del hombre: allí están los desplazados, los damnificados, los desplatados, los violados, los desocupados, los vaciados, los desquiciados, los feos, los brutos, los gonorreicos, los alcohólicos, en fin, la pelambre humana. Ese cuento de “que soy pobre, pero honrado, no se lo cree nadie”.
Meterse a un barrio (que digo barrio, a una invasión) de proletos es cosa horrible. Viejas preñadas por todo lado, chinitos viringos y barrigones comiendo tierra con caca de gallina por las veredas o caños, y tipos mal encarados en todas las esquinas fumando bareto, le hacen poner a uno la carne de gallina.
En una pieza de cartón y tablas llegan a vivir hasta 16 personas amontonadas y hay la promiscuidad sexual que ustedes quieran: el papá con la hijastra, la hermanastra con el primo, el primo con la tía, en fin. Practican una vaina que se llama “la gateada” y consiste en esperar a que todos se duerman para que el primo se pueda montar a la prima. Al otro día todos amanecen con ojeras y se miran entre ellos maliciosos: unos con rabia, otros con picardía y no faltan los dudosos, pues no saben quien se les montó. El sexo entre los pobres es de practica libertina pero tema tabú, y no hablan de él ni para planificar.
Allá no hay colegios, pero hay ollas: casas donde compran a precio de huevo todo lo que los pelaos pobres le puedan robar a los ricos; y los pelaos no juegan playStation o futbolín, juegan a las cuchilladas (el que se deje cortar la cara, pierde), al tiro de paja (se masturban públicamente, y el que sea capaz de eyacular tan fuerte que su semen toque el techo, gana), al gato violador (al primero que coja una niña -de 7 o 8 años, o la que pase, qué carajos- para violarla entre todos, y hacerle vaca, es un duro); al que más aguante metiendo bareto sin dormir, comer ni vomitar (suele durar hasta 36 horas el jueguito); se meten en debajo de un puente y atracan (gana el que más puñaladas de en el mes) en fin. Unos juegos cerdos los que se gastan los pobres. Los pobres son una plaga, se multiplican sin descanso y siempre nacen indios morados o negros ¿han visto?, eso sin contar que dañan la tranquilidad de todo el mundo, afean la ciudad, roban y matan. Son unos brutos, nunca entienden las leyes, no saben de propiedad privada, monogamia, las leyes de Dios, ética, estética, o moral; mejor dicho, no entienden nada de nada, ni saben para qué sirven las escuelas y por eso los pobres siempre serán rateros, disipados, viciosos y feos. Los pobres sirven para justificar la existencia de la curia, los discursos del político y la caridad de las viejas encopetadas; en biología para explicar la degeneración de las razas. Los pobres sirven para poder demostrar la desintegración familiar y hacer obras de caridad. Los rotos, así también le dicen a los pobres, sirven para justificar la existencia de la policía, los indicadores económicos, para tener obra de mano barata, para tener quien se queje, para tener idotas útiles en tiempos de elecciones, para hacer esos trabajos groseros, impúdicos o feos que los ricos no quieren hacer. En fin, los pobres son un mal necesario.
Pero lo peor de los pobres es el resentimiento con el que viven, y más peor – como dicen ellos-, es un pobre estudiado que alcanza a trascender la barrera y logra que lo nombren en un puesto importante.!Já! Dios nos proteja de caer en semejantes garras. Son lo peor de lo peor, y no actuando contra los ricos, sino contra los mismos pobres.

Ahora, para reflexionar: ¿Cuándo usted da una limosna a un pobre, por qué lo hace? ¿Por el pobre o por usted? ¿Por piedad, por miedo, por costumbre, para que Dios le perdone la abundancia? Oiga, ¿Qué hacemos con los pobres: Les damos leche con cuca o les vendemos ilusiones de iglesia?

domingo, 8 de marzo de 2009

DE LOS FOROS RIDÍCULOS Y OTRAS GENIALIDADES

por: Marco Antonio Valencia Calle
valenciacalle@yahoo.com

Fui a una conferencia de universitarios en algún lugar de la Tierra cuyo nombre prefiero olvidar. Un acto ridículo de ventriloquia de loras mojadas. Los pobres tipos no podían ni respirar por sí mismos. No balbuceaban una baba de su propia imaginación, de su propio pensar, de su propio sentir. Expusieron bagatelas como: Desde la perspectiva de Pokper y Marchx, vivir en un pueblo es un laberinto de dos puertas. La amistad extendida por un lado y el infierno del ridículo por el otro. Ya lo había afirmado Jibermas, en los pueblos pequeños se desnuda al otro con el olfato y se mide a la gente por el peso de sus apellidos, la cultura por el barrio, la importancia por los amigos que se tienen.
Desde Chuchenco, el presente y el destino de un fulano en los pueblos pequeños esta medido por lo que fueron sus abuelos y no por lo que son la gente en el ahora y en el presente. En los diarios de Kakas, podemos encontrar afirmaciones como que a veces a un pueblo llega un extraño y cree que puede entrar a la rosca, pero no; a veces un fulanito se da sus mañas y triunfa en las ligas económicas y políticas y cree que puede acceder a los círcus del ridículo social, pero no es así. A estos círculos los nuevos triunfadores sociales solo se les acepta, se les usa, se les aprovecha, pero no se le permite entrar a sus entrañas por más emparentado que esté. Incluso, los hijos naturales, reconocidos o no, tienen sus problemas para de acceso total. Y si no pueden los que llevan una pinta de sangre familiar mucho menos lo que Tripucha llamó los yernos (de yerros) o las nueras (aludiendo a las que no eran).

En estas culturas endémicas nos cuenta Pachulí, las luchas políticas están dadas por actores ultra conservadores en un teatro de pocas transformaciones. En el libro de Torobobo y Garcilazo, uno encuentra que esta gente se alimenta más de los elogios mutuos, de pergaminos en la pared, de títulos de nobleza para la exhibición, de escudos que les hace vibrar el alma y las tripas, que de proteínas y maíz, pues comen poco.
Trepanuca afirmó sobre este mismo asunto, que esta gente nunca dan la mano a un sujeto sin preguntar primero “y vos de quién sos hijo”, o “de qué familia sos”, siendo esta la frase que los identifica como pertenecientes a una clase racista, xenófoba, clientelista, Cuaternaria y peligrosa.
Sochogun Diez, en su libro “Las luchas políticas de las minorías ridículas”, dice que estos asuntos están dadas por temor y supervivencia, en la conciencia plena de saberse tribus en vía de extinción, pues ya al mundo civilizado y culto, en cualquier sentido del término le interesa poco menos que un comino el apellido de una persona frente a situaciones como la cultura, la creatividad empresarial o científica del ser y del ahora.
Chuspín, el sociólogo creador del Habeas, dice que todos éstos ritos y mitos, hacen que muchas veces en estos hogares se tengan que esconder el común sentido de humanidad que les corre, y detrás de las poses y caserones, pequeños asuntos se vuelven secretos inconfesables. Secretos que en principio son sus propias lápidas, y sus fantasmas frente a la fauna popular que los mira y admira estupefactos.
Bien decía el maestro Delfín Avispado en sus clases de sociología matemática, que no hay nada más ridículo en el mundo que ver el comportamiento estrafalario de un blanco con apellido, un negro con título y un indio con plata. Barak Mosquera, afirmaba que no es que estos sujetos pierdan el sentido de la decencia, sino que desconocen la inutilidad de sus petulancias olvidando que “polvo eres y en polvo te convertirás”, como lo afirmaba San Agrustrin de Hipotálamo. .
Ay, Señor, uno no sabe que produce más risa, si estas loras universitarias de nuestro tiempo sin voz propia y sus rebuscadas lecturas en El Rincón del Vago punto com para justificar sus sueldos de burócratas, o la dedicación del dinero público para investigar y montar foros sobre temas del ridículo que ya a nadie le importan, en las sociedades civilizadas.
Nota: solo acepto comentarios a esta columna de “gente con apellido”, y de universitarios con cerebro y voz propia.

domingo, 15 de febrero de 2009

De la crisis moral, a la crisis universitaria

por: Marco Antonio Valencia Calle

Como una gran avalancha de tierra y agua, la crisis económica avanza sobre nosotros, quienes hasta no ver el hambre en nuestras mesas, no le comeremos cuento a los gurús de la economía. Algo le aprendimos a Santo Tomás que dijo: “hasta no ver, no creer”. O mejor del catolicismo: todos quietos y frescos… que Dios proveerá. (Y ojalá así sea)
Frente al tema de la crisis económica vamos a ver si nuestro Presidente y sus ministros, con el señor Fiscal a bordo, se toma los canales de televisión para dar las indicaciones pedagógicas con el fin de evitar la catástrofe financiera, así como lo hizo cuando decidió cerrar las “pirámides” o empresas captadoras de dinero “para protegernos”. Acción presidencial que –sospechosamente- nos dejó más pobres justo meses antes de una recesión mundial.
Y hago un paréntesis: anoche tuve una visión: que la platica de las pirámides se había perdido del todo en esa ruleta del azar, y que con la crisis económica mundial en pleno me llegaban la pobreza a visitar, pero que la estocada final me la daba el gobierno cuando declaraba (como en la Argentina de hace años) “El corralito bancario”, es decir que nadie podía sacar sus ahorros de los bancos, y entonces la miseria se venía a vivir a mi casa con toda su familia. Por lo tanto, me tocaba salir con los vecinos a “cazar ratas” para matar el hambre (y aplacar la sed… de justicia).
Pero si la crisis económica viene a paso de tortuga, la crisis moral ya vive en muchos de nuestros hogares. La vemos cuando papás profesionales y todo, son incapaces de educar a sus hijos para evitar esa caterva de niños Emos y suicidas, ese clan de quinceañeros gays, esa multitud de niñitas premenstruales y callejeras, esa tropa de infantes drogadictos por soledad, esas manadas de pandillas juveniles robacarteras y mariguanos que asolan los barrios de las periferias.
La crisis moral ya nos la presentan cada día en los noticieros de televisión, cuando nos hablan de funcionarios con títulos de doctor y elegidos con la confianza del voto popular, que luego a conciencia y sabiduría de universitarios, terminan vendiéndose a intereses no santos, y a favor de sus bolsillos.
La crisis moral ya ronda la casa de todos. Tenemos que vacunarnos contra la estupidez colectiva. ¿Cómo es posible que ya no importe que nos pisoteen la dignidad?, ¿hasta cuándo seguiremos siendo ciudadanos de la Patria Boba?, ¿cuándo es que nuestras universidades asumirán su rol serio y responsable de enseñar una “ética para salvar la patria en tiempos de crisis moral”?, ¿cuándo es que van a dejar de decir en las universidades que “la ética” se aprende en los colegios, y en los colegios que en la escuela, y en la escuela que en la casa… si en la casa no hay nadie, y si hay alguien.., ya son papas podridas?
¿Qué carajos hacemos con estas universidades incapaces de enseñar ética, de fomentar profesionales con liderazgo, de asumir responsabilidades políticas frente a las crisis ciudadanas?

domingo, 8 de febrero de 2009

LOS RÍOS QUE SUENAN

Pocos entendemos eso de la globalización de la crisis financiera más allá de los sueños rotos, las deudas y la falta de plata que nos dejó en la economía familiar el desfalco de las pirámides. Y poco entendemos eso de la globalización. Pero deberíamos estar preocupados e intentar hacer un esfuerzo por entender sobre temas que tarde o temprano nos van a causar problemas locales y nacionales.
La globalización consiste en que ya no hay diversos mundos, sino uno solo porque todos los mundos ya están relacionados entre sí, especialmente el de la economía. Y claro, entre los aspectos negativos de la globalización tenemos que, lo que pasa financieramente en un continente, repercute en otro.
Ahora bien, la crisis financiera que comenzó en México en 1995, siguió en Asia en 1997, llegó a Rusia en 1998, azotó luego a la Argentina y Turquía, y que en el 2009 golpea en las puertas del imperio norteamericano, en poco tiempo puede llegar a entrar en nuestras casas.
Lo que quiere decir que los países ricos que conforman el G-8, por ejemplo, deberían construir nuevas arquitecturas financieras para regular el flujo de capitales con el fin de prevenir las crisis que se avecina en Latinoamérica (y que ya empieza a golpear a varios países en vía de desarrollo). Por ejemplo, renegociar la moratoria de la deuda externa, y renovar las políticas del Fondo Monetario Internacional, serian un par de buenas medidas.
La palabra globalización que tanto emociona a los jóvenes por el asunto del interné, y porque permite viajar sin traumas a cualquier parte del mundo, asusta a los estudiosos que reconocen en el término “globalización” serios peligros para el progreso humano; pues las políticas de los países ricos consiste en lucrarse de la riqueza de los países pobres vendiéndole cuentos chinos que involucran la palabra “desarrollo” como si fuera la gran panacea. Y es peligrosa sencillamente porque se trata de un desarrollo privado, injusto, y monopólico en la medida que concentra el poder en unas cuantas empresas.
La tarea de los intelectuales, de los grupos sociales, de los movimientos de presión (sindicatos, economistas y políticos), es buscar que se den equilibrios comerciales entre los países ricos y pobres; al tiempo que se orienta a los gobernantes en estrategias comunes para denunciar en los escenarios mundiales la desigualdad comercial, y la necesidad de trabajar por un desarrollo sostenible en razón del nuevo panorama que implica el calentamiento global, como un hecho inesperado y preocupante.
La crisis viene, y sería de buen recibo (necesario y agradable), que nuestro gobierno local y nacional se desprendiera de algunos dividendos para hacer publicidad con el objeto de orientar a la gente en asuntos de ahorro, manejo de recursos naturales, cuidado del medio ambiente, y la conservación de aquellas cosas que en apariencia son gratuitas, pero que en realidad son bienes públicos que cuestan dinero, y todos tenemos que cuidar.

domingo, 1 de febrero de 2009

EL extraño caso del Dr. Danilo y los profes de Unicauca


por: Marco Antonio Valencia Calle


Que el Dr. Danilo Vivas quiera volver a ser rector de la Universidad del Cauca por cuarta vez… (¡) no causa asombro, está en su derecho y la ley lo permite. El tipo es humano y pueda que tenga entre sus demonios la ambición (o la debilidad del sacrificio para el bien de todos). Y estoy seguro que podrá volver a ganar las elecciones internas, pues conoce bien las trapisondas para sostenerse en el poder, ha demostrado tener caparazón del armadillo para aguantar y salir airoso a pesar del sol a sus espaldas, anda políticamente bien amangualado, es obediente a los intereses de los politiqueros, tiene sus brujos de turno que le limpian los caminos, es un líder carismático, polifacético, pragmático, prometedor, trabajador… (como se tiene que ser).
Pero lo que me indigna, lo que me causa estupor, vergüenza ajena y verdadera lástima… es que entre todos los 883 profesores de la Universidad del Cauca no haya un líder (¡uno solo!) con aspiraciones de rector, y que de manera sería se presente como candidato contendor del Dr. Danilo. Que desilusión esa falta de aspiraciones de los profesores dizque de la universidad más prestigiosa del sur occidente colombiano, que desdicha esa falta de líderes, que tristeza esa ausencia de personajes de talla… y entonces, se habla de reciclar ex rectores, o poner candidatos payasos como por no dejar, y hasta se agita la bandera mesiánica de: “si no es Danilo, ¿entonces quién?”
¡Uf!, ¿Qué puede uno esperar de una universidad con 182 años de historia incapaz de formar siquiera un líder en los últimos 20 años para dirigirse a sí misma? Peor aún, ¿qué puede esperarse de los profesores de una U, que además de conocimiento deberían formar prohombres para dirigir las empresas del país dando ejemplo? ¡No, no no no!


Y lo peor, es que en el ambiente universitario muchos rumoran y hablan en voz baja de todas las posibles obscenidades politiqueras que representa una nueva reelección del Dr. Danilo Vivas. Pero claro, es que son opositores de corrillo o pasquineros que cumplen la inane labor de criticar por criticar, sin dar cara. Vacas sagradas de la burocracia que se le esconden al compromiso de denunciar, viven del “nomeimportismo” y les falta madera para liderar cambios.


Este silencio, esta falta de candidatos serios y capaces da miedo. Y pueda que el libro de gestión que reparte por estos días el Dr. Danilo tenga bonitas fotos, y haya que felicitarlo porque demuestra en el papel que durante su administración se trabajó con seriedad y de manera responsable, pero hay que decir que se rajó en el tema crucial de la formación de líderes, y solo por eso, solamente por eso, Mr. Danilo… no debería usted repetir.

lunes, 26 de enero de 2009

¿A clase otra vez?

por Marco Antonio Valencia Calle

Esta semana los docentes se reúnen para organizar un nuevo año escolar. En ellas se darán las recomendaciones necesarias para los cambios organizacionales de cada institución, que permitirán tener la educación que nuestros niños y jóvenes se merecen frente a los nuevos retos climáticos, económicos y sociológicos que estamos viviendo.
Se trata en lo básico, de formar estudiantes capaces de leer comprensivamente distintos tipos de códigos, escribir correctamente textos creativos y comunicativos, así como fomentar la capacidad de razonar y usar con competencias las diversas modalidades del pensamiento.
A pesar de las dificultades en todos los aspectos (logística, personal, recursos), los directivos y docentes de todos los colegios tienen que hacer esfuerzos para motivar la investigación en el aula, usar las nuevas tecnologías para el desarrollo de sus temáticas, fortalecer el aprendizaje de otros idiomas, generar ciencias y cultura en todos los sentidos, propiciar el deporte, y escribir las cartas de navegación de su institución acordes con los tiempos, y las necesidades de la gente.
Nuestros estudiantes son creativos y viven llenos de energía, por lo tanto, el compromiso de un maestro debe ser encontrar la forma de canalizar esa creatividad y energía para el fomento de actividades positivas, al punto que le permita a los chicos pensar en ser ciudadanos con metas reales, trabajos legales, y tener espíritu de servicio.
No se concibe un colegio del siglo XXI sin un plan sólido y agresivo para “El desarrollo humano y ético” de sus estudiantes. Un proyecto educativo transversal donde involucre todos los estamentos de la institución para combatir los desafíos y telarañas del mal, como la drogadicción, el analfabetismo, el dinero fácil, las modas dañinas, los engaños de la guerra, las pandillas, el sexo indecoroso, la incultura, la violencia familiar, el daño a los bienes públicos, el irrespeto al cuerpo, el sedentarismo, la inconsciencia ambiental…
Sabemos que los profesores son seres humanos, con recursos salariales limitados, y muchos laboran en lugares difíciles, pero no por eso deben olvidar el compromiso ético y social con la gente y con la patria. De su trabajo depende la formación científica y moral de un país. Cada palabra suya, puede cambiar el destino y la forma de pensar de un niño, y por lo tanto, los maestros tienen que ser gente de mostrar, gente que cultiva el intelecto y las buenas costumbres.
Cualquiera pude enseñar algo, pero solo los maestros saben de pedagogía y por eso tienen un valor social irremplazable. Bienvenidos entonces, señores profesores al desafío de organizar un plan de trabajo que permita la formación de los niños y jóvenes que nos llevaran a la paz que tanto necesitamos, de los niños que nos darán las respuestas y soluciones a los problemas de la vida moderna que hoy ya tenemos.

lunes, 12 de enero de 2009

¡QUE PEREZA!

POR: Marco Antonio Valencia Calle

Que pereza volver al trabajo después de tantas delicias, de tantas vacaciones. Que pereza tener que cubrirse el rostro de la felicidad para ponerse las caretas del combate frente a la grosería de los necios. Que pereza ser otra vez lo que dejé de ser hace unos días: un funcionario gris de uniforme gris de vida gris de pensamientos grises e hipocresías tontas. Que pereza volver a bordar cotidianidades en medio de la inseguridad de este pueblo de calles blancas por donde rondan niños con baleros y vicios humeantes. Que pereza volver a escuchar las promesas con rostros de mentira en este paraíso de pulgas, en este infierno chiquito, en esta laguna de peces tontos. Que pereza volver a encontrarse en el mercado de los chismes a la intriga con faldas y a esos comentarios callejeros para hacer sopa con la honra de los necios. Que pereza tener que toparse con esos encantadores de sapos y serpientes que comercian con las necesidades de la gente y de los otros. Que pereza regresar para tener que armarle promesas, pasiones, intrigas y amores a los jefes, patrones, clientes y meretrices de ocasión. Que pereza volver a escuchar los lamentos de tanto pobrecito enredado en las ganzúas de sus propios problemas. Que pereza llegar al trabajo después de unas vacaciones largas, victoriosas, regocijantes, crujientes, dulces, alicoradas, desconectadas, vibrantes, musicales, poéticas, opíparas, libidinosas, amorosas, regodeantes, fáciles, felices, cómodas, hogareñas, tranquilas... Que pereza volver al collage de los afanes de la calle, al nudo gordiano de las deudas, al florecimiento milagroso de las pesadillas que nos provocan los maricas de turno. Que pereza tener que volver a pintarle pajaritos en el cuaderno a la profesora del colegio. Que pereza, si, tener que volver a madrugar para sacar los cariños hipócritas, los afectos políticos, las heridas familiares en los pasillos de la vida. Que pereza volver a leer en la prensa que hay otro muerto en la esquina de mi casa, y otro en la cuadra del barrio, y otro en la avenida de mi ciudad porque la autoridad anda besándole los pies a la reina popular en el circo acuífero de los bellacos. Que pereza ver otra vez con mis ojos de envidioso este sol alumbrando el hambre ardiente de esos que se besan en la calle sin miedos ni vergüenzas. Que pereza volver a la vida normal y tener que darle gracias a Dios por eso; pero así es la vida. Hay que volver, hay que volver, hay que volver. ¡Imposible, todavía no puedo despertar! No quiero despertar. Hay que despertar. Hay que despertar…

lunes, 5 de enero de 2009

Cartas desde el corazón

Como todos los años se reunieron los miembros de la familia alrededor de un plato de comida y un brindis. La abuela dejó saber que sus secretos culinarios saben cada día mejor. Se comenzó hablando de aquellos que ya murieron, al principio con nostalgia, pero luego salieron las anécdotas y todos rieron con las vainas y vivencias del muerto.

Los que venían de afuera de la ciudad querían saber sobre los últimos acontecimientos familiares y gente del pueblo, los que viven en el pueblo todavía, y se quedaran allí para siempre, con el legado de salvaguardar el nombre y la casa de la familia, estaban que se hablaban de felicidad y la boca les sabía a chisme fresco.

Apareció la tía que hizo orar a todos, y la abuela que nos empujó a misa. El primo aburridor que quería emborrachar a media humanidad a como diera lugar, el familiar lejano que armó problema por algún resentimiento del pasado. La prima enamorada que no paró de llorar porque el novio estaba lejos. No faltaron tampoco los que estando con toda la familia la dejaron de lado para dedicarse a hablar y hablar por celular con sus amigos distantes, y los que chatearon a plena media noche con afectos y parientes de ultramar. Y los niños que entre risas y juegos se divirtieron como enanos, felices todo el tiempo, todas las vacaciones, todo el fin de año y principio del otro.

Hubo familiares que llegaron con regalitos para todos. Se mostró admiración por el pesebre, el carro nuevo, el progreso o la ruina de tal o cual personaje. Se evocó a los seres queridos que han viajado al exterior y están viviendo otras historias. Se nombraron enfermedades hereditarias como si fueran medallas en exposición. Se recordaron juegos de otros tiempos, de las costumbres navideñas que los niños de ahora desconocen, y hasta se animó a los tristes por falta de trabajo, a los enfermos y deprimidos con la esperanza de año nuevo, vida nueva. En varias casas hubo baile, en otras se hizo paseo de olla al río más cercano, y algunos se fueron a pasarla bien a la finca o centros de diversión con abundante comida, trago y parranda ilimitada. Se habló de llevar a la abuela a un ancianato, de los bebes que han engrandecido la familia, de una colecta de dinero para el tratamiento quirúrgico de un tío, se visitó a la pariente pobre y se le llevó ropita usada para sus hijos, se durmió a pierna suelta hasta el medio día, se soñó con la prosperidad por efectos del cambio de año. Se gastó dinero desproporcionadamente, engordamos más de la cuenta. Se habló de Uribe, de las anécdotas que compramos con el dinero de las pirámides, de las próximas elecciones, del deportivo América campeón, de los refuerzos para nuestro equipo del alma. Hubo enamoramientos, encuentros, despedidas, enfrentamientos, disgustos, abrazos, besos, lágrimas. Hubo sancocho para todos, se comió marrano, pavo, gallina y hasta platillos extraños en la mesa. Se visitó la finca, a los amigos queridos, se leyó alguna cosa, se vio televisión, se escuchó la música de moda, se participó en carrozas, desfiles de carnavales, en cabalgatas, se jugó con harina, se gritó y reímos … y sentimos a la familia aquí, en el corazón, en el afecto y las entrañas. Todas estas cosas fueron buenas mientras duraron, y es el alimento que hoy tenemos para arrancar un año nuevo.

Tal vez todavía tengamos pereza, guayabo y ganas de seguir en vacaciones, de parranda y con la familia. Pero no, ahora tenemos el desafío de iniciar a trabajar para mejorar nuestras vidas y cambiar el mundo, de hacer cosas buenas para dejarles a nuestros hijos un país mejor. Entonces, a encarar los acontecimientos, a inspirarnos para hacer realidad los deseos de prosperidad que nos dieron entre abrazos y besos, la familia y nuestros amigos. Que la felicidad sea el camino, y la meta final de cada día.

domingo, 14 de diciembre de 2008

GOZOS NAVIDEÑOS para patojos

Marco Antonio Valencia Calle
(valenciacalle@yahoo.com)

“Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto” – Oh divino Uribe, presidente soberano, que se acabe pronto el embeleco infantil de otros por la reelección, para que podas descansar, descansar y descansar. “Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto”. Oh dulcísimo gobernador González que has sido llamado Patriarca de los Valles, que tanta tragedia natural te deje descansar para que por fin puedas trabajar, trabajar y trabajar. “Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto”. Oh, Adonaí potente, alcalde de los patojos, que los contratos para arreglar las calles salgan prontamente, para que por ahí no sigan los burritos del pesebre hablando de revocar los mandatos. “Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas…”-. Oh raíz sagrada del parque Caldas, tened un poco de paciencia que ese parque va a quedar bonito y más de uno podrá volver ahí a vender sus cachivaches, drogas y tamales como en la sala de su casa, si no ponen ley, orden y policía en la sala de Popayán. “Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto”. Oh, dulcísimos concejales, que han sido llamados lirios de los barrios, bellas flores de los contratos, que salgan pronto todos esos proyectos para darles ya trabajo a los pobres destechados y llenar las arcas de inhóspitos ahijados. “…Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto”. Oh, diputados invisibles, dicha de las poblaciones, salgan de las sombras, pues a más de uno no volvimos a ver desde las elecciones, que brillen ya sus voces para defender a sus gentes afectadas por pirámides, inundaciones y deslizamientos. “Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto”-. Niño tan precioso, dicha de Fajardo, que sea larga la vida del médico Fabio Arévalo, coordinador de la campaña caucana de Fajardo Presidente, a donde algunos paracaídas políticos, oportunistas y demás, van llegando con ganas de protagonizar. -“Dulce Jesús mío, mi niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto”. Oh espejo sin mancha, rector de Unicauca, pastorcito que quiere reelección o alcaldía de Popayán, santo de los santos dale puesto al pobre desterrado. -“Dulce Jesús Urbano, mi contralor adorado, ven a nuestras a nuestros periódicos y haz públicas las investigaciones que tu oficina ha labrado, al anhelo del rebaño que dudó en campaña de tu perfil preclaro. -“Dulce Jesús mío, mi niño adorado…”. Oh Guerrero Director Departamental de Salud, que apacientas con suave cayado, ya las criticas ariscas, ya al diputado inmanso, responde con obras y papeles tantas denuncias si puedes, para que brille la verdad y nada más que la verdad. -“Dulce Jesús mío, mi niño adorado…”. Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío, para que los periodistas tengan su peleas personales en un juzgado, y no metan a su público en discordias tan humanadas. -“Dulce Jesús mío, mi niño adorado…”. - Ven DMG y DRFE, a devolver la platica por la que tanto suspiramos… ven no tardes tanto que ya navidad se nos vino encima, y platica es lo que necesitamos…

martes, 11 de noviembre de 2008

Los esperpentos de Cartagena

por: MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE


Por éstos días se realiza el reinado nacional de la belleza en Cartagena. Y es una paradoja que la mujer más bella de la patria se elija sobre los pilares de la más esperpéntica de las ciudades; un chiste cruel teniéndose en cuenta que esta ciudad es una de las más horribles del universo. El lujo que se respira en Boca Grande, el sector turístico, y el asombro que produce la ciudad amurallada por su imponencia, no se compadecen con la pobreza de sus gentes, la podredumbre de sus barrios populares, los desafueros urbanísticos, ni la ordinariez de sus conductores de motos o de vehículos.

Cartagena turística es muy hermosa. Cartagena histórica es muy bella. Cartagena para reinas es un paraíso. Pero Cartagena de verdad, la ciudad de las gentes de carne y hueso, la de sus habitantes nativos, es un profundo lamento.

La gente se lamenta de tener una de las ciudades más caras del país, de tener los arriendos y servicios públicos más costosos que nos podamos imaginar. La gente se lamenta de un transporte público deficiente, de sus chóferes y taxistas que solo quieren llevar turistas para cobrarles de acuerdo a la cara del marrano. De las calles de los barrios que son sólo huecos, de las cientos de pandillas peligrosas que acechan por ahí.

Es una ciudad donde en los barrios marginales mucha gente duerme junto a las ratas, que ya tratan como a sus mascotas, y donde todavía encontramos personas haciendo sus necesidades fisiológicas en las playas, porque en sus casas no tienen letrinas.

Cartagena es una ciudad costosa, con pocas fuentes de empleo distintas al turismo. Entonces mucha gente desocupada se levanta a bostezar en chanclas, a ver la espuma del mar correr por la playa llena de basuras, a jugar dominó con los amigos del barrio para pasar el día, el hambre y las penas.

Mucha de la gente de los barrios de Cartagena, además de pobre es inculta. No cuida su mar, no cuida su turismo. Por ejemplo, hay gente que en este siglo, a estas alturas de la vida, todavía le tira todas las basuras que generan al mar. Y claro, no falta quienes tienen por único oficio, salir a robarle a los cachacos, o a uno que otro gringo que da papaya.

Son millares las personas que en Cartagena viven del rebusque. La demora es que un turista salga de su acomodado hotel, para que le caigan como enjambres miles de vendedores. Ofrecen desde gafas para el sol, pasando por paseos en coches, hasta drogas, camarones y prostitución.

La Cartagena de verdad, es una ciudad triste. Una cloaca la llama el columnista Oscar Collazos, una interminable cañería de aguas negras la tilda el escritor Efraín Medina.
Cartagena es hoy, se me ocurre, una ciudad de paradojas y de ironías. Una ciudad cosmeticamente hermosa donde se puede ir a gastar mucho dinero para poder tener un pedazo de placer, sentados sobre la podredumbre más triste que nos podamos imaginar.

lunes, 27 de octubre de 2008

¿Fajardo presidente?

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
Valenciacalle@yahoo.com

La gente en las calles lo dice muy claramente: Si no es Uribe, tiene que ser Fajardo. Y por eso, es importante que siga su travesía por el país como lo viene haciendo dando a conocer sus propuestas políticas, pero dejando de lado las esperanzas (…) porque las esperanzas son alimento para las decepciones y almohadones para los analfabetos. Los colombianos ya no necesitamos un candidato con banderitas pintadas de esperanzas, necesitamos un hombre ético con propuestas políticas capaces de llevarnos a otro nivel de país.

El tono de su voz, el cuento que maneja, las palabras que le van comprando los votos necesarios para llegar a la presidencia de la república, tienen que estar libres de demagogia y ser capaces de venderle a todos los ciudadanos algo que parece que no necesitamos (pero vital para el país que usted sueña y muchos queremos): Educación. Sí, una educación diferente, para tener un país diferente.

Por eso, sus aliados naturales en este proceso tienen que ser los docentes, los maestros de escuela y los profesores universitarios todos, sin excepción. Ellos tienen que ser su fuerza nacional, conformar sus equipos de trabajo, convertirse en la columna vertebral para tener un país al tamaño de nuestros sueños, pero al alcance de la realidad y las necesidades morales y éticas que necesitamos.

Porque si bien para que vuelva a nacer un bosque destruido por los incendios forestales se necesitan mil años, para lograr que muchos colombianos tengamos sentido de pertenencia y trabajemos para mejorar la sociedad que nos merecemos – se necesitan, igualmente, algunos años; pero zanjar la brecha de la ignorancia y la violencia, a la paz y la prosperidad, puede durar menos años con la fuerza y capacidad descomunal que tienen los maestros sobre la mentalidad de sus educandos.

¿Se imagina usted a los maestros y los jóvenes, como una gran fuerza viva trabajando para transformar las costumbres viciadas de este país, y dispuestos a descomponer y volver a armar las cartas de navegación que se necesitan para la reconstrucción de una nación que poco a poco esta respirando otros aires? ¡Uf! Por eso, Fajardo, la prioridad de sus propuestas entonces, deberían ser, como dice Jules Henry, primero la educación, segundo la educación, y tercero la educación.

Fajardo, quiero que me entiendas. No se trata de fomentar una revolución (Esa palabra da miedo, esta gastada y en este país no tiene sentido ni significado). No se trata de fomentar propuestas con experimentos sociales (algo que daría más miedo que la revolución y ya no somos tan tercermundistas). Se trata de hilar fino, y de convocar iniciativas nacionales para acompañar un liderazgo oportuno y serio.

Fajardo, no nos decepciones… porque el escenario de la democracia con tanto circo y tantas esperanzas frustradas ya no es tan divertido, y para que la gente que pensamos te pongamos un voto se necesitan más que palabritas bonitas. Bienvenidas entonces tus propuestas. Te escuchamos atentos.

lunes, 20 de octubre de 2008

¡Auxilio!, señor alcalde

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
valenciacalle@yahoo.com

Querido alcalde, hoy te escribo para contarte que he caminado por uno de los barrios más tenebrosos de la ciudad que juraste proteger. Se trata del barrio La Esmeralda, una especie Sodoma con círculos infernales, parecidos al Cartucho.

Pasando frente a tanto desaseo, locos, mendigos y drogadictos recordaba aquellos días aciagos de la existencia de El Cartucho, muy cerca de la Casa de Nariño en Bogotá. Cuando presté mi servicio militar me tocó patrullar esta zona muchas veces. Era como caminar por los nueve círculos del infierno del libro La Divina Comedia de Dante.

Una calle horrible donde se podría apreciar todo lo vil, despreciable, descarado e incorrecto del hombre, ¿tu la conociste? Esa calle se acabó porque alguien (dicen que la guerrilla) les tiró una bomba, y luego la alcaldía demolió toda esa zona para regenerarla y a los infelices que allí habitaban les tocó buscar otro sitio menos visible al turismo capitalino.

En cuanto a lo de Sodoma, es una palabra que se menciona 46 veces en la Biblia, para referirse a toda clase de perversiones, desde las sexuales hasta las prácticas más salvajes que un ser humano pueda cometer contra sí mismo y sus semejantes: el maltrato, el hurto, las vejaciones y los vicios en general, ¿has leído la Biblia, cierto?

Pues bien queridísimo alcalde, este barrio que ha sido de prósperos comerciantes, de gente de clase media, de gente tranquila, pujante y organizada donde uno podía ir tranquilamente a una fiesta familiar, o visitar una novia, es ahora algo muy parecido a la cueva de Alí Babá y sus cuarenta sospechosos, al Cartucho y a Sodoma, por la inasistencia policial del Estado.

Me contaron sus habitantes, y yo te quiero contar a ti, para que le cuentes a tu Secretario de Convivencia Ciudadana cuando despierte (porque si se lo digo yo, se pone antidemocrático y sus amiguitos comienzan a telefonearme), que da miedo caminar por ahí a cualquier hora.

Que hay muchachitos que se pasean a la luz del día fumando marihuana como si estuvieran comiendo paletas, pandillas bullosas que dan miedo, que muchos garajes se volvieron cantinas, que no se puede dejar una casa sola porque la roban, que abuchean a los viejos, que a los estudiantes los atracan camino al colegio, y a los perros los cogen a patadas para divertirse.
La gente con la que hablé, popayanejos que te votaron, te respetan, y aportan con sus impuestos para el progreso de esta ciudad, te demandan suplicantes, en virtud del juramento que hiciste frente a Dios y a la Patria, soluciones reales a sus problemas.

Que por favor, mil veces por favor, le devuelvas la paz y la seguridad a este barrio.

domingo, 12 de octubre de 2008

MI ALCALDE

Marco Antonio Valencia Calle
www.elprofesorespantapajaros.blogspot.com


Mi alcalde es un príncipe azul. Todo en él es bello, bonito, elegante, limpio, sincero, honesto, radiante y muy azul. Mi alcalde tiene asesores, empleados, funcionarios y guardianes, y todos ellos “por decreto”, son eficientes, valientes, pulcros, trabajadores, sacarificados y azules. Son funcionarios comprometidos con las causas de mi alcalde, la ciudadanía, y la ciudad de Azulandia.
Mi alcalde tiene ojos azules, casi transparentes y por esos ojitos todo se ve limpio, sano, bellísimo y sin manchas. Es más, gracias a esos ojitos de mirada tan positiva, el realismo del mundo ajeno se evapora, y por el arte de sus ojos nuestra ciudad se ve como la ciudad más bella, limpia y segura del mundo; sus funcionarios se ven como los más puntuales y capaces del planeta; los problemas ciudadanos son las cosas más nimias de la humanidad; y todos vivimos en la ciudad más perfecta del sistema solar.

Gracias a los ojitos de vidrio azuloso de mi alcalde aquí sus funcionarios nunca se equivocan, nunca toman malas decisiones, todo en ellos es de una pulcritud inimaginable. Gracias a los ojitos de mi alcalde aquí no se ven pobres, ni desplazados, ni violencia, ni pandillas, ni ladrones, nada de nada, aquí todo se ve bello, bonito y resplandeciente. Y es que según los ojos de mi alcalde el paraíso es aquí mismo, en esta ciudad sin problemas de tráfico, en esta ciudad sin ladrones, sin sicarios, sin padillas, sin hambre, con funcionarios pulcros, honestos, incorruptibles, puntuales, eficientes e incapaces de respirar algo distinto al aire de los ángeles.

Mi alcalde cree en la necesidad de la independencia de los periodistas; porque es un convencido del derecho constitucional de las gentes a opinar para fortalecer la democracia. El Secretario de Prensa de la alcaldía de Azulandia jamás le diría a la prensa qué tiene qué publicar; el Secretario Privado jamás declararía a un periodista como enemigo del régimen por ver distinto a lo que ven los ojitos azules del alcalde, y al Secretario de Gobierno jamás se le ocurría hacer llamar a un periodista por un policía para amenazarlo por ejercer el libre derecho de opinar sobre su gestión de funcionario público y político (¡Dios los guarde, y la Virgen los favorezca, que van estos pobrecitos a ni siquiera imaginar semejantes pecaditos!).

No nada de eso. El alcalde de Azulandia, y todos sus funcionarios son seres perfectos. ¿Por qué un columnista diría que en esta ciudad imaginada pasa algo distinto de lo que ven los ojitos azulitos de vidrio del alcalde? ¡Dios mío, que incomprensión!, ¡Que amarillismo!

lunes, 6 de octubre de 2008


Como escritor, docente de casi 18 años de experiencia y Especialista en Pedagogía de Lectura y Escritura, quiero invitarlos a conocer mi libro El Profesor Espantapájaros, que ya va por su segunda edición, en tan solo 6 meses.

Es un libro para niños y jóvenes, que atentos a un profesor sabio responde con paciencia y de manera sencilla las mil preguntas nacidas desde el asombro, la broma y las expectativas de unos niños inquietos por saber sobre la naturaleza, animales en vía de extinción, las plantas malditas, qué es eso del reciclaje, los mitos y leyendas que nos asustan la infancia, pero que alimentan la imaginación.

Es una propuesta pedagógica de cómo dar una clase ejemplar que incluye además una obra de teatro, y al final más de 20 instrucciones para acompañar la lectura dinámica y sacarle provecho al libro con una serie de actividades sobre aspectos de ética, biología, dibujo, lingüística, sociales, religión, medio ambiente, entre otros temas.

Amigas y amigos. No tengo editorial reconocida. Escribo con el corazón y el compromiso del artista. Escribo, edito y vendo mis libros personalmente.

Quisiera que conocieran este libro y lo posicionaran en sus aulas de clase, que se dieran el chance de leerlo con sus hijos, sobrinos y alumnos. Porque estoy seguro lo encontrarán tan inclusive, que lo usarán como texto de estudio en sus colegios, como ya lo vienen haciendo muchos centros educativos del departamento del Cauca que he visitado.

Los que estén interesados, se los envío al lugar que deseen por correo. Y acepto todo tipo de invitaciones para visitar universidades, bibliotecas e instituciones educativas para hablarles de literatura a nuestros estudiantes y mostrarles mi trabajo.

Solo debes escribirme un correo, te digo donde consignas y yo te mando los libros que necesites.

Valor en Colombia, incluyendo envío $25.000
Valor en el extranjero $15 dólares americanos, incluyendo envío.
Pedidos: e-mail:
valenciacalle@yahoo.com


Para mayor información los invito a ver el blog, con testimonios y experiencias de docentes y niños lectores.

http://www.elprofesorespantapajaros.blogspot.com/

domingo, 5 de octubre de 2008

SEÑORA SECRETARIA DE EDUCACION MUNICIPAL

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
valenciacalle@yahoo.com

Vea le cuento: la creatividad es innata en el ser humano, gracias a ellas hemos inventado todo lo que tenemos poseemos y comemos. La creatividad se cultiva desde la escuela, y son los maestros, con su gracia, su alegría y pedagogía los encargados de activar las neuronas necesarias para que (aunado a las necesidades del corazón), nuestras manos, y nuestros cinco sentidos despierten al mundo del hacer, del sentir y del pensar.

Gracias al ocio focalizado, al tiempo libre bien usado, a las actividades culturales y deportivas, la gente no se vuelve loca, escapa de los vicios, abandona los hábitos sedentarios, las malas compañías, se vive los días con una sonrisa, y nos alcanza para transitar la vida con más tranquilidad, e incluso con más seguridad.

La cultura, la creatividad y el deporte, son recetas de salud. Son actividades para despertar el cerebro, oxigenar el corazón, incentivar la paz, la amistad y la solidaridad; y sobre todo, es la oportunidad que se tiene de inyectarle a la gente ánimos del bueno, a pesar de la crisis económica, el despelote político y todos esos problemas que nos agobian día a día.

La salud mental, la salud física, la actividad cultural, la puesta en escena de la imaginación, el disfrute de la creatividad son derechos humanos, posibilidades de vida al que ningún patrono sensato, le daría la espalda.

Pero no solo los niños tienen derechos, los adultos también. Y quiero contarle que entre los adultos, los docentes vivimos muy afectados en nuestra salud física y mental, y por eso, hasta los sindicatos nos animan e invitan a realizar jornadas culturales periódicas.
Hace falta ser docente para darse cuenta los niveles de estrés que se manejan en un aula de clases, y el estrés se aumenta a veces por las presiones laborales que se dan, por las constantes amenazas de traslados y decretos pendejos que se inventan todos los días para desanimar la labor que tenemos, por el retraso de los salarios, por la responsabilidad que se tienen frente a los niños y los padres, por la niveles de ruido que se dan en una escuela, por las mofas de los alumnos, por los peligros que vivimos cuando viajamos o nos desplazamos, e incluso, porque el colegio donde trabajamos esta a punto de derrumbarse.

Señora Secretaria de Educación Municipal, los ocho mil maestros del Cauca no entendemos (¡!) como usted prohíbe la participación de los docentes de la ciudad en unas jornadas culturales y deportivas que son una vez al año como se manifestó ayer en la apertura de los juegos por nuestros desconcertados dirigente sindicales. Y se comprende menos, cómo una Alcaldía (con A mayúscula) como la de Popayán, se vincula a estos eventos con un millón de pesos que no alcanza ni para...

Por lo tanto, agradeceríamos mucho, sus explicaciones públicas sobre este asunto.

domingo, 28 de septiembre de 2008

JA JA JAZZZ

MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

Una línea fugaz se desplaza por mi oriente, se mete entre los entrecejos de la luna y me dice que duele en los recuerdos. Una línea de ojos azules y mirada esquiva, de belleza espléndida y sueños atrancados en silencios que no se dejan ver por ninguno de los parques de esta vida ya corrida, sin desiertos ni campamentos en la inmensidad de la noche. Es una línea que se disfraza a cada rato de todo lo que puede, y que por eso, todos la reconocen pero que nadie sabe quien es a ciencia cierta, ni donde pone sus extravagancias, o si el fruto de sus historias de papel permitan que alguien la conozca más allá de occidente, donde hay estrellas vivas y hasta luceros de colores.

Es una línea traicionada por el viento, de palabras dulces y acento suave, de risa y sonrisa contaminada por los olores de una rosa de jazmines en septiembre. Cuando el agua la recorre en la mañana para el hábito del baño, se estremece sin saber que el frío no es un frío, que lo que siente de verdad es el beso transparente del espíritu de las aguas, que no puede pasar por su vida sin maravillarse por su hermosura.

Nada la abandona, su vida de línea curva o segmentos de horizontes oblicuos, esta plagada de todas las tristezas del mundo, así como de todas las aventuras que le faltan por vivir. Si le miras las líneas de la mano tal vez puedas adivinar que hay un barco de alegrías a su espera para llevarla al inicio de sus incertidumbres.

Me provoca confesarle que si derramo este vino sobre sus ojos es para iniciarla en los secretos de la erótica desconocida, al tiempo que provoca dejarle de enigma este mar de silencios para que continúe hasta el fin con sus embrujos, tan sola como siempre, tan acompañada como ha vivido.

Es tarde, las estrellas fugaces que dan esperanzas ya no pasan, y he perdido la oportunidad de vivir todos tus misterios. Es tarde, a esta hora el estanque de los deseos no reciben monedas, y no hay boletos para ese concierto de promesas, con fugaz de jazz para evadir el maravilloso encanto del beso envenenado que es la vida. Es tarde y en mi apartamento no suena otra cosa que los sonidos maravillosos de un saxo en honor a una semana de Jazz que nos despertó la emoción, la erótica y la imaginación descontinuada, en esas líneas musicales que se pasearon hasta el sur, hasta tu casa y la mía.

*Colofón: Gracias a los organizadores del II Festival Internacional de Popajazz 2008. A los patrocinadores y a los artistas que se hicieron presentes.

lunes, 22 de septiembre de 2008

LOS FARAONES

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
www.elprofesorespantapajaros.blogspot.com

Esto es una locura del carajo. Llegó una oportunidad para hacer rendir el dinero al ciento por ciento y todos, sin excepción sacamos los ahorritos del banco, los pesitos guardados en alcancías, y allá, en esas casas de inversiones raras nos vimos las caras pobres y ricos haciendo cola a sol y lluvia, en largas e incomodas jornadas para dejar la platica logrados en años de ahorros, cuando no toda la vida.

No faltó quien vendiera o hipotecara casas, carros, joyas o tierras para poder invertir y meterse en un negocio que no se entiende, ni sabemos como se maneja, pero como aquí la mayoría somos cristianos, ya estamos acostumbrados a tener fe en lo que no vemos, y lo que importa es el milagro de salir de pobres como sea, carajo!

Como la lechera, ahora nos la pasamos haciendo cálculos y recalculos de las ganancias que vamos a tener el otro año, pues en este pueblo todos, muy pronto, vamos a ser multimillonarios. ¡Eh!, ya era hora que tanta rezadera para salir de pobres diera resultado. Ya era hora que uno de esos ricos repartiera sus ganancias con todos, que la especulación o los reyes mágicos aparecieron para repartirle a todos por igual. Y digan lo que digan, hay que aprovechar el cuarto de hora porque de eso tan bueno no dan tanto ni tanto tiempo.

Los bancos y cooperativas están haciendo su agosto prestando plata a lo que les da la gana, y la gente les prestamos para llevarlos a invertir, porque la rentabilidad es al ciento por ciento mensual y de eso tan bueno no han dado mucho en negocios lícitos. Los pobres de capital para iniciar y de esperanza para soñar, son los únicos que hablan mal del negocio y están en contra y especulan y se ríen de los faraoncitos, deseando que nos tumben y seamos pueblo de re-pobres.
Los pesimistas y enemigos de la alegría dicen que el negocio va a reventar por la crisis económica mundial, que los banqueros celosos van a hacerlo quebrar, que nos van a investigar a todos a través de la Dian, que nos van a meter a la cárcel a todos, en fin.

Que digan lo que digan, ya no importa porque todos raspamos la olla y metimos los pesitos en la esperanza. Es que para comprar esperanza, que es en últimas lo que significa un negocio de estos, si hay dinero y lo sacamos de donde sea. A un lujo como la esperanza los ingenuos tenemos que invertirle… y ojala...

domingo, 14 de septiembre de 2008

Zamba para olvidar

Zamba para olvidar
MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
www.manvalencia.blogspot.com

“Difícil olvidar” una banda como “Fuera de Quicio”. Su música tiene esos extraños sonidos que se hacen con el alma y se le meten a uno por las venas hasta el fondo. Sus letras y notas son manifestaciones complejas si se piensa, y sencillas si se quiere.

Me gusta de esta banda la fuerza de sus mensajes y la capacidad de lograr expresiones urbanas no hipotecadas a las modas baratas. Me gusta porque es un proyecto musical nacido en la provincia, con sonidos fusionados del folclor y el rock, pero que suenan muy universales al mismo tiempo.
La promesa musical que estos mancitos nos hicieron en el año de 1993, se ha enriquecido, y ahora de la mano de la perseverancia, han logrado consolidar un trabajo que da gusto escuchar; e incluso de ver, pues sus videos, bastantes profesionales por cierto, ya se pueden disfrutar en interné.

Esta es una banda que tienen el reto de convertirse en imprescindible y de seguir su lucha hasta ocupar el puesto que les corresponde, porque es una injusticia que empresarios como Fernán Martínez Mahecha no la tenga de su mano, o Sony Music no los convoque para proyectarlos por el mundo; porque el sonido de Fuera de Quicio, es para las nuevas generaciones y para los más exigentes gustos musicales.

Con canciones como “zamba para olvidar”, se proponen ser originales y que nadie los olvide. Pero es que una vez que uno los escucha y logra conectarse con su música, es imposible dejar de ser sus seguidores; porque además de la sensibilidad y la propuesta estética, hay buen gusto en el concepto artístico que encarnan. Es una banda que se distingue frente a iniciativas grotescas de otros grupos de dudosa identidad. Grupos vulgares que en vez de alegrar hacen pensar que la juventud esta perdida, y en vez de música, hacen ruidos escatológicos con apología al vicio, el delito y la degradación humana.

Lo que hace Fuera de Quicio es una música entrañable y con gran aceptación en la esfera musical colombiana, porque es una banda que cuenta con un extenso repertorio y con un sonido propio que se ha venido depurando con el tiempo.

No es que estén innovando la música, es que están tocando bien y trabajan con honestidad para contribuir al acervo cultural diáfano y esforzado que todos nos merecemos.

COLOFON:

A estos manes es que el Concejo Municipal debería darles una medalla y nombrarlos Caballeros de las Artes… en vez de estar repartiendo medallitas para pagar favores innombrables y engranar maquinarias politiqueras de triste recordación.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

¿Y SI TODOS PONEMOS?

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
www.popayancity.blogspot.com

No es raro levantarme con una erección y ganas de comerme al mundo. Desayunar haciendo el inventario de cosas por hacer, y que nadie hará por mí, porque yo soy el único responsable de mi destino, de mis cosas y de mis afanes. Afeitarme con la esperanza de verme joven, y bañarme sabiendo que en el agua hay un secreto para una vida más sana.
Camino al trabajo cantando una tonadita pegajosa, que no dice nada, pero cantar es cantar, y el que canta su alma alegra y sus penas aleja, dice mi abuelita en su infinita sabiduría.
En el transporte me dedico a realizar ejercicios de respiración para atraer las buena vibra y limpiar el alma, y luego le oro al Divino Creador. Le pido perdón por aquellas vainas que le ofenden de mí, le doy gracias por todo lo que soy y tengo, y aprovecho para pedirle cosas con la inocencia de un niño: ganarme un baloto, conocer la felicidad, vivir un destino interesante, ver a Dios.
En el trabajo uno ve de todo: gente agradable que saluda con energía, y otros que arrastran penas y tiran un “buenos días” como si fuera una piedra. Pero a todos los he aprendido a querer, porque son los que me acompañan a construir la historia que llevo.
El día es bello, así este nublado o llueva, qué carajos. Y es una bendición estar vivo para olerlo, sentirlo, mirarlo. Me gusta cada día que me vivo, y “no” me lo vivo como el último, pero si como el único que tengo, entonces me lo celebro a mi manera. Por eso le sonrió a todo el mundo, y me intereso por la conversación de mis compañeros a quienes escucho con atención. A veces dicen pendejadas, pero se les perdona y se les celebra.
Me almuerzo con alimentos sencillos, aunque el médico me recomendó desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo; pero son lujos que no puedo darme, y creo que puedo vivir sin ello. De gustos pequeños y de necesidades insatisfechas, esta hecho el mundo.
En la noche, es seguro que no me he comido el mundo, pero saber que he vivido un día de manera honesta me hace pensar que he contribuido a que todos tengamos un mundo mejor. Y entonces…, cuando me vuelve la erección, me digo que el goce que me espera, me lo he ganado.

domingo, 7 de septiembre de 2008

LOS 30 AÑOS DEL MAESTRO JAFETH GÓMEZ

MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

El trabajo del artista Jafeth emociona y sorprende. Su punto de vista, su forma de pintar, su estilo y e impronta ya son hito entre nosotros. Jafeth le hace homenaje a las emociones, y a los milagros del hombre campesino. En sus cuadros plasma extrañamientos de lo cotidiano sin especulaciones, pero con mensajes de desgarramientos profundos, de heridas significativas.
Jafeth escribe y pinta y diseña y dibuja e ilustra de modo universal, pero con los dedos y los trazos del artesano. Toda su obra, como las de un maestro grande de la pintura mundial, es reconocible y lleva la proeza de conservar un estilo propio que se distingue, que ya tiene sello y apellido, que se deja llevar por los caminos del mundo sin complejos.
Jafeth, es una montaña de imágenes nuevas de los paisajes de siempre. Su obra de artista es un compromiso con las causas de un hombre sensato, al que le duele la marginación y la escasez de sus vecinos y su familia. Son fragmentos de sensibilidad ante la injusticia, y de un lenguaje directo que traduce las incertidumbres del necesitado de alimentos, como de esperanza.
Jafeth es dueño de una obra donde nunca llueve, pero donde se registran tiempos de tormenta. Los suyos, son cuadros sin sombras, sin especulaciones, planos, pero si miramos más allá de lo simple, descubrimos la poesía y el misticismo propio de un hombre campesino que desarma sus complejos frente al lienzo, y deja que sus inquietudes y saberes nos lleguen en mensajes claves de esperanza.
Las obras de Jafeth, es como un profeta: pinta los cielos y las tierras que están en los sueños de un pueblo. Es un hombre que ha crecido con los méritos para adueñarse de la vanidad, pero desde hace 30 años que comenzó su carrera, sigue siendo el mismo hombre sencillo, tranquilo y amigable de siempre, a pesar de las preguntas y los reflejos de ese ego que cubre el manto y la vida de todo artista.
Felicitaciones al maestro Jafeth Gómez, por sus 30 años de labores artísticas y por la apertura de su tienda de arte Wipala, en el barrio La Pamba.
En este fecha tan especial te saludo con un poema de Thiago de Mello: “… no te alteres,/ sigue haciendo tu parte,/ humilde, organizado,/ en la construcción de la alegría…” Un abrazo.

viernes, 29 de agosto de 2008

ELBORDO: DIOS Y SUS ESCUELAS

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE
valenciacalle@yahoo.com

Por las calles de El Bordo “la modernidad” atropella a pasos agigantados, la economía esplendorosa se deja ver en negocios de todo tipo, y por la cantidad de carros y el tamaño de los supermercados se percibe que hay billete.

La fiesta sigue siendo caliente y sabrosa porque en todas las esquinas de su calle principal hay bares o discotecas. Las mujeres cada día son más hermosas: además de las voluptuosas morenas hay rubias a todo tinte y por montón.

La falta de agua durante todo el día, ha convertido a este pueblo en el París Latino, donde todos huelen a elegantes perfumes y fragancias de moda. Las oportunidades de estudios allí son superiores cada día a través de institutos y universidades de garaje, que ya pululan.

En El Bordo, ahora todos son cristianos, pues hay decenas de iglesias de todas las clases y estirpes. Esa cantidad de iglesias hace pensar... (¡) hace pensar que esos días de antaño llenos de violencia, traquetos y drogadictos robando y matando ya pasaron. Que ese Bordo parecido al oeste americano, donde predominaba la fuerza bruta, quedó atrás, para la paz de todos.

El pueblo crece por todas partes, se desborda por todos los lados. Eso significa que hay permisos de planeación municipal para construir, y que ese problema del agua con un alcantarillado que no alcanzaba para 20 mil habitantes, ahora sirve para abastecer a los 40 mil habitantes que ya tiene.

En el Bordo, hay un hospital gigante, de casi tres cuadras, y florecen las clínicas de garaje, y todas las EPS del país tienen sede allí. Eso significa que la calidad de vida de los patianos, es mejor que antes.

En el Bordo no hay Bancos. Hay una oficinita de la otrora poderosa Caja Agraria. Pero eso sí, son miles las personas que amanecen haciendo filas para meter platica en “el hueco”, como le dicen una entidad de inversiones privada.

Un lunar, y ya sin ironías: son sus escuelas públicas. Celdas hechas para espantar a los niños y jóvenes. Edificios feos, viejos, tristes, abandonados, básicos, sin estética, mugrientos, sin lujos ni agrado. Provoca salir corriendo en vez de ingresar. Todo progresa en el Bordo menos sus escuelas. Abandonadas a la mano de Dios y a la voluntad de sus profes. ¡Qué lastima!

domingo, 17 de agosto de 2008

EL GOBERNADOR Y LOS AUTORES CAUCANOS

MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

En el Cauca ha predominado la oralidad frente a la escritura, y por ello la novela como manifestación literaria es escasa. Pero desconcierta la falta de novela social que de cuenta del enfrentamiento social de los grupos sociales y la novela indígena que cuente la historia de los muchos grupos indígenas de la región.

Algunos autores manifiestan que de los 1.500 africanos que llegaron en el siglo XVI a Cartagena, gran parte de ellos fueron enviados a Popayán y Cartago, hecho que explica la numerosa población negra del Valle y Cauca. Pero igual que los indígenas, han sido poblaciones marginadas de la academia y de las bibliotecas oficiales, y por lo tanto, con escasas manifestaciones literarias publicadas (o conocidas).

La riqueza de la cultura popular del Cauca la tenemos en los cantos y loas de los negros; en la mitología de los indígenas; en las canciones populares de los campesinos; y en el gracejo de los patojos. ¿Pero donde están escritos?
La élite letrada de Popayán ha expresado su cultura a través de la oratoria política; mientras que Guillermo Valencia (1873-1943) y Rafael Maya(1897-1983) lograron pertenecer al canon literario del continente por el uso de las formas cultas del lenguaje poético. ¿Pero después de ellos, quiénes?

En el campo del cuento, teatro, ensayo, historia, didáctica y pedagogía, los casos de publicaciones caucanas son escasos pero existen. Somos pródigos en autoediciones “del propio bolsillo” de centenas de libros de poesía que nadie reseña, ni lee ni conoce. Pero igual, por ningún lado tenemos un autor ni una obra con reconocimiento nacional. Son publicaciones meritorias, pero invisibles para el mundo. ¿Por qué?
Para empezar a dar respuesta e impulsar el sector editorial y motivar la cultura letrada, el Gobernador Guillermo Alberto González nos prometió en su campaña gestar una “Biblioteca de Autores Caucanos” mediante una convocatoria abierta, amplia y suficiente. Cuando sea realidad, será la noticia cultural del milenio.

jueves, 7 de agosto de 2008

EL BAZAR DE LOS HIPÓCRITAS

POR: MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

Me levanto dispuesto a crear un mundo distinto. Cualquier día es perfecto para inventar, me asomo a la ventana, y recuerdo que en la biblioteca hay un libro que no he leído, una especie de novia abandonada que añora mis caricias.
El mundo tiene que ser inmaculado, transparente, casi blanco. Un pueblo con familias numerosas y perfectas, sin mongólicos, ni homosexuales, ni discapacitados, ni meretrices, ni abogados, ni fanáticos, ni comerciantes, ni torcidos, ni políticos, ni estafadores, ni uniformados, ni esquizofrénicos, ni poetastros, ni tarados, ni desplazados, ni extranjeros, ni negros, ni indios, ni comunistas, ni pobres, ni ancianos, ni apellidos rancios, ni… un reino perfecto, lleno de luz, riquezas e hipócritas por montón.
En este mundo, cuando la gente hable sus palabras serán de alabanzas, mimos y mentiras. Reinará la sutileza y las palabras disimuladas, se educará para la hipocresía, se idolatrará sin méritos a cualquiera, y se tirarán flores a los cerdos. Se estrechará la mano, se abrazará, se le sonreirá y se negará al otro antes de venderlo, negarlo y traicionarlo.
En mi mundo, el que diga la verdad, el que se atreva a criticar o cuestionar, el que pronuncie a destono una realidad, el que evidencie el dolor, la podredumbre, la pobreza, la incapacidad, la inseguridad, o el mal funcionamiento de las cosas, las instituciones o la gente, será desterrado, descalificado y silenciado.
En mi mundo se enseñará a hablar a espaldas, sin sostenerle a nadie; la universidad de la vida diplomará de chismosos, insinceros, embusteros, falsos, lambones, sapos y morrongos, al que quiera. Las mujeres controlaran la sinceridad de sus maridos a cantaleta limpia; los patrones tendrán controlada la lengua de sus empleados con amenazas; las iglesias y los medios de comunicación formarán la mentalidad de los falsos, de los judas, de los fariseos y fingidores. La ley y las autoridades será el terror de los que hablen con franqueza.
Seremos felices en las mentiras, porque todo será bueno, bello, seguro, feliz, excelente, de mermelada con rosas. Los periodistas serán lambones a morir, y las mentiras de los políticos que prometen y le dicen a todo “si”, no avergonzarán a sus hijos, ni siquiera a sus conciencias.
Me tomo un sorbo de café, me desperezo, me digo que ese mundo es imposible. Que ni siquiera cabe en la imaginación, que no vale la pena. Porque una sociedad sin críticos, sin debates, sin puntos de vista diferentes, sin verdades… es demasiada pobreza mental.

domingo, 27 de julio de 2008

HABLAR MAL DEL ALCALDE

MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

Para trabajar en una alcaldía o gobernación, la condición más importante debe ser la de lealtad a toda prueba con la labor pública, con sus jefes inmediatos, pero sobre todo, con los mandatarios elegidos por elección popular, porque ellos son quienes los han llamado para depositarles su confianza.

Por eso, es triste ver como los propios funcionarios de la alcaldía y de la gobernación, denigran y ridiculizan a los mandatarios, o se burlan de sus decisiones, de su política, de sus dignidades, de sus personas. Desconcierta ver como, sin disimulo, sin vergüenza, sin pelos en la lengua, a boca abierta, sin esconderse, en público y en reserva, hablan mal de su alcalde y de su gobernador… y a fin de mes, van a cobrar el sueldo.

Para trabajar en una empresa cualquiera, hay que ponerse la camiseta de la misión y la visión que se tiene, y para ello se necesita lealtad. No es posible que cada funcionario se exprese con un lenguaje individual, que cada trabajador sea rueda suelta en su actuar, que tenga dudas de sus superiores, que obedezca a directorios políticos, que tenga jefes paralelos, o que ande en intrigas palaciegas, sin pensar en las consecuencias de sus palabras y el daño que hacen sus maromas de burócratas de tercera. De estos traidores, es la culpa del desgaste, los desaciertos y los desastres públicos en una administración.

Hablar mal de los políticos, de las administraciones, de las decisiones que se toman, es tierra común en la sociedad que vivimos, desgraciadamente. Pero esa no debe ser el perfil del funcionario público. Al contrario, todos ellos deberían trabajar para defender lo que encarnan, para que reine la credibilidad, el decoro, y el buen nombre del equipo de gobierno al que pertenecen, y si algo anda mal, su primer deber es comentarlo y hacerlo saber de manera urgente al interior, porque “la ropa sucia se lava en casa”.

Es cierto que todos tenemos derecho a disentir, de pensar distinto, de cuestionar, de criticar… pero hacerlo con el ánimo de desacreditar en vez de evidenciar para solucionar, es una actitud canalla. Criticar o despreciar la empresa donde trabajo sin aportar soluciones o renunciar a ella, es de pusilánimes.
Por sencillo que sea el cargo, los burócratas tienen el deber de ser honestos y leales con los mandatarios públicos. Su actuar es clave para construir credibilidad, identidad y esperanza en los ciudadanos. ¡Afuera los hipócritas!

domingo, 20 de julio de 2008

CORREA, ORTEGA Y CHAVEZ: LOS TRES CHIFLADOS DE LATINOAMERICA

MARCO ANTONIO VALENCIA
valenciacalle@yahoo.com

Mientras que Francia y España, ganan puntos ante el mundo por acompañar y trabajar para resolver los conflictos de violencia que padecemos los colombianos; los presidentes de Nicaragua, Venezuela y Ecuador, como si fueran los tres chiflados de Latinoamérica, de manera torpe y desagradable, pretenden ganar espacios mediáticos haciendo shows de micrófono con ataques verbales, desafíos y descalificaciones al gobierno colombiano.
Las palabras desobligantes de estos tres metidos en “sopa ajena”, haciendo cortinas de humo a sus problemas internos, buscando pantallazos internacionales, ya hacen parte de la pesadilla del colombiano común, al igual que el narcotráfico, los paramilitares, la guerrilla, la delincuencia, la corrupción, la pobreza, la politiquería y la ley 100.
Pues bien señores, el pasado 20 de julio, el pueblo colombiano salió a marchar en todo el territorio, y muchas ciudades del mundo, para pedir a gritos por la paz, la no violencia y la libertad para todos en Colombia. Y esos gritos también iban destinados a los oídos de estos tres chiflados.
Ya por favor. ¡No más! No generen más odios, enfrentamientos y enemistad entre los pueblos con sus comentarios lenguaraces. Busquen otros motivos para sus shows, y sus chismes de verduleras y televisivas… y hablen, por ejemplo de soluciones al calentamiento global, la pobreza latinoamericana, ect, etc… pero dejen de ensañarse con un pueblo que lleva 50 años sometido a una guerra idiota que a dejado miles de muertos y desaparecidos, odios absurdos, huérfanos, venganzas y descrédito mundial.
Estos presidentes, con sus indiscreciones internacionales, con sus lenguas viperinas, con sus desconocimientos históricos sobre la absurda realidad de este país, le hacen tanto daño a nuestra población como la misma violencia del terrorismo; y, con esas payasadas que les parecen tan divertidas a los caricaturistas, además de echarle leña al fuego, se desacreditan a sí mismos. No más, por favor…
El tipo al que las mujeres latinas llaman “triple-papito de Correa”, encontró en la enemistad con Colombia, una excusa para salir en la televisión internacional. Y a todos, nos ha dado la oportunidad de saber que es un caribonito oportunista y corazón monstruoso, orgulloso y mal educado. En sus desplantes a Uribe, el único que pierde es él mismo porque la oportunidad de Uribe sube como espuma.
Y Ortega, el de la pinta de borrachito… (Oye, que vergüenza de presidente tiene Nicaragua). Debe saber este señor, que la mayoría de los colombianos, estamos cansados de la guerra, y que sus comentarios son dignos de un terrorista internacional disfrazado de presidente. Mientras que el mundo censura a las FARC, este señor las defiende . Nada aprendió del dolor que significa un país en guerra. ¡Pobrecito!
Y Chávez, bueno, al menos ya todo el mundo sabía que esta chiflado, y que su desprestigio internacional comenzó el día que se metió con Colombia; y que la oposición vive contenta porque entre más haga shows contra Uribe, más descuida su país sumido en la carestía, la violencia y la polarización entre sus ciudadanos.
Zapateros a tus zapatos, reza el adagio popular. Señores presidentes, desarmen sus lenguas, dejen que los colombianos resolvamos nuestros conflictos. Sus ironías mordaces y sus desplantes, son tan bárbaras y perversas como las mismas minas quiebrapatas y los cilindros de gas lanzadas a la población inerme y desolada. El grito de 40 millones de Colombianos diciendo “No Más”, también era contra ustedes. Entiéndalo.